Resident Evil: Retribution
Los zombis, que no son tontos, siguen persiguiendo a Milla

Lo de la saga Resident Evil en el cine es curioso. Cada entrega que se estrena deja un reguero de críticas terribles y nefastos comentarios del público. Si te pones a buscar por la red, pocos dirán, o reconocerán, que les gusten dichas películas. Sin embargo, han pasado diez años y, con la que nos toca, cinco entregas desde que se estrenara la primera. Y lo realmente curioso viene ahora: 102, 129, 147 y 296 millones. Se trata de las cantidades, en dólares, amasadas por cada entrega alrededor del mundo. Efectivamente, su éxito va en ascenso, en lugar del clásico decrecimiento por perdida de interés. Y esto teniendo en cuenta que a casi nadie le gustan. Claro que llegados a este punto, uno se plantea que en gran medida los aficionados de dicha franquicia son los que no han jugado, no suelen hacerlo, o lo hacen pero sin ser fanáticos, a la popular (y genial, salvo excepciones) serie de videojuegos en los que, se supone, se basan. Eso, y qué cojones, que yo y seguro que muchos más aficionados de los juegos nos tragamos cada nueva película porque nos termina picando el gusanillo.




