Blood craft

Sin complejo de Edipo.

Blood craft

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Blood craft

Las cicatrices que deja, en la madurez, una infancia de maltratos son el motor del terror de la cinta que nos ocupa hoy. Una película de bajo presupuesto (con todo lo malo y lo bueno que ello conlleva) en la que hay venganza, brujería y giros inesperados en torno a 2 hermanas y su problemática relación familiar.

Grace regresa al hogar familiar tras la muerte de su padre. Se reencuentra allí con su hermana Serena y juntas deciden usar un ritual de resurrección para vengarse de las torturas que les infligió su padre cuando eran unas crías. Una venganza que las enfrentará a sus propios demonios…

Lo mejor: Su segundo tramo y la idea de su historia.

Lo peor: Sus efectos especiales


Underworld: Evolution

La evolución de Len Wiseman

Underworld: Evolution

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Underworld: Evolution

En el año 2003 el especialista en videoclips Len Wiseman dirigió “Underworld”, su primer trabajo como director de cine. Una película palomitera bastante bien resuelta que aborda el eterno conflicto entre vampiros y licantropos.

Tres años después volvió a ocupar el asiento del director con “Underworld: Evolution”, secuela directa de “Underworld”, un trabajo más maduro como director con el doble del presupuesto de la primera entrega. En ella se sigue apreciando cierto estilo videoclipero que en absoluto desmerece su visionado, de hecho yo disfruto bastante con este tipo de escenas y me cuesta entender el hecho de que por lo general se vean como algo negativo.

De nuevo vuelven a contar con Kate Beckinsale y Scott Speedman como actores principales a los que se suma Tony Curran en el papel de Marcus, el primer vampiro original y principal antagonista de “Underworld: Evolution.”

Lo mejor: Tony Curran, Kate Beckinsale, Andreas Tanis dándose el lote con dos vampiresas en un antiguo monasterio...

Lo peor: sigue siendo palomitera.


Los divertidos y sangrientos inicios de Peter Jackson

Antes de Mordor, hubo sangre. aMucha sangre.

Los divertidos y sangrientos inicios de Peter Jackson

Puedes escuchar el programa “Braindead, Bad Taste: Los divertidos y sangrientos inicios de Peter Jackson” del podcast En la Boca del Cinéfago, aquí:

Actualmente, puede que queden espectadores no aficionados a estas cosas que no tengan mucha idea de sus comienzos. Pero, si hablamos de Peter Jackson, casi todos responderán afirmativo. Su carrera inicial, y en mi opinión más interesante y redonda, está formada por dos clásicos del gore; Bad Taste, aka Mal gusto (1987), y sobre todo, la insuperable Braindead, aka Tu madre se ha comido a mi perro (1992). Y también por una, un tanto olvidada, pero reivindicable rareza como es El delirante mundo de los Feebles (1989).

El rodaje de Bad Taste se alargó hasta los cuatro años. Tuvieron que rodar durante los fines de semana y algún otro hueco libre que consiguieron. Los actores eran amigos, compañeros de trabajo y vecinos de Jackson. El presupuesto era ínfimo aunque, por sorpresa, tras el rodaje, recibieron ayuda de la New Zealand Film Commission, permitiendo que se dedicara por completo a terminarla, así como pasar la película de los 16 mm en los que fue rodada a los 35 mm necesarios para su distribución en salas de cine. Así, además de pasarla por variopintos festivales, consiguieron llevarla a Cannes y darse a conocer a mayor escala. Allí, en el famoso festival, fue donde algunos pelearon por conseguirla para su distribución comercial.

Love, Death & Robots

Creatividad humana y almas de metal

Love, Death & Robots

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Love, Death & Robots

Lo reconozco, siempre he sido muy fanática de las antologías. De pequeña disfrutaba como una enana con cada capítulo de Cuentos de la cripta o La dimensión desconocida. Y cómo olvidarse de los Cuentos asombrosos… todas ellas bocaditos de diversión, historias fantásticas y un terror “ligth” para los inicios de una servidora en su andadura por estos géneros. O sea que, a su correspondiente nivel, ya imaginaba que Love, Death & Robots y yo nos íbamos a llevar bien. Pero no pensaba que tanto.
La animación siempre ha sido una de las formas quintaesenciales del arte audiovisual: una tormenta de creatividad que puede y debe proponer soluciones únicas a historias que no se parezcan a nada que hayamos visto antes, ya sea en el mundo del cine o de los videojuegos.

Y bajo esta premisa nace Love, Death & Robots, el particular proyecto de Tim Miller (Deadpool) y David Fincher (Seven, El club de la lucha). Se trata de una antología animada de 18 cortometrajes donde ninguno de ellos tiene nada que ver con otro. Los creadores de cada pieza tenían vía libre para el uso de cualquier técnica de la animación más avanzada actual (dos dimensiones, tres dimensiones rotoscópicas, CGI, dibujo a mano, etc) Solo había un requisito para formar parte de esta antología, que contenga los tres elementos que lleva en su nombre: amor, muerte y robots.

Lo mejor: su enorme variedad y su excelente despliegue visual y técnico.

Lo peor: algunas piezas con guiones algo más flojos que pueden provocar pérdidas de intensidad en el conjunto.