No dormirás

Pero puede que te pesen los párpados…

No dormirás

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

No dormirás

Auspiciada por Filmax, la coproducción hispano-argentino-uruguaya No dormirás se presenta, en envoltura y en guion, como un producto palomitero de fácil consumo y de más fácil, aún, olvido. Un gazpacho de lugares comunes del terror hilados con trazo grueso para que nadie se pierda en su, solo en apariencia, laberinto; que tiene, en su tramo final, una segunda historia de tapado que podría haber sido mucho más interesante.

En las entrañas de un hospital psiquiátrico abandonado, se está preparando una obra de teatro experimental. Los actores van a tratar de mostrar al espectador nuevos niveles interpretativos sometiéndose al insomnio extremo; dejando así que la consciencia deambule entre el guion de la obra y las alucinaciones producto de la vigilia radical. Bianca (Eva De Dominici), la actriz recién incorporada al proyecto, comienza a tener visiones cada vez más terroríficas, al tiempo que atisba secretas intenciones en la directora de la obra (Belén Rueda).

Lo mejor: Un lugar que da mal rollo y ciertas reflexiones respecto a los actores y sus papeles.

Lo peor: Deja pasar buenas oportunidades. Obliga al espectador a asumir situaciones un tanto absurdas.


Donde las mujeres se reencarnan en serpientes

Breve historia del manga de terror

Donde las mujeres se reencarnan en serpientes
Nota: El presente texto fue originalmente publicado en Revista Cthulhu: 17 Historias de Terror Oriental, en diciembre de 2016.

Mentalidad mágico-religiosa

Sintoísmo y budismo han moldeado la mentalidad mágico-religiosa japonesa durante siglos. Si bien a veces diríase que enfrentados, ambos han terminado complementándose desde la diferencia: mientras que el primero mira a la vida, el segundo se proyecta hacia la muerte.

El sintoísmo es una religión animista que profesa el convencimiento de que todos los objetos y seres poseen un espíritu propio, el kami. Es a un tiempo una veneración y una celebración de la vida, y establece un fuerte vínculo entre el hombre y la naturaleza, a la que rinde pleitesía. El sintoísmo rechaza la idea de un universo antropocéntrico así como la creencia en el más allá. Asume que la naturaleza actúa con imparcialidad y que el bien y el mal se definen en la medida en que los acontencimientos nos perjudican o nos benefician. Cree en un mundo sobrenatural, el de los kami, que coexiste con el nuestro, y que ambos están separados por un finísimo velo. Cuando este se rasga, lo fantástico, y también lo aterrador, penetra en nuestro mundo con consecuencias imprevisibles.

Hereditary

Algo grande

Hereditary

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  • Título original: Hereditary
  • Nacionalidad: USA | Año: 2018
  • Director: Ari Aster
  • Guión: Ari Aster
  • Intérpretes: Toni Collette, Gabriel Byrne, Alex Wolff
  • Argumento: Todo comienza con la muerte de la matriarca de la familia. Charlie, la hija menor, sigue sin adaptarse, y la casa que los Graham han heredado no se siente como siempre.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

Hereditary

Me encanta estar escribiendo sobre esta película, pero a la vez reconozco que no va a ser tarea fácil (al igual que no lo es la película). Espero estar a la altura de las circunstancias. Para empezar: sí, soy consciente de que la suma de los cuatro factores del encabezado no dan por resultado la nota, tal vez alarmista, que he terminado poniéndole. Pero es que a veces, hay casos en que el resultado es mucho más que una simple suma de factores que pueden responder o no a los criterios que sigue la obra. En este caso, y haciendo un poco de caso omiso a la campaña publicitaria que lleva dándosele desde hace meses, Hereditary va más allá de dar miedo o no. Pero si estáis aquí buscando la respuesta a esta pregunta antes de ir al cine a verla, os diré que… SI, Hereditary da miedo.

Obviamente los habituales lectores de Almas estarán mucho más curtidos en el género y por tanto más que curados de espantos. Pero es innegable que esta es una película que revuelve la mente del espectador. Sea en mayor o menor medida. Y es que el miedo en el cine, como bien sabemos y pese a que parezca que nos quieran obligar a olvidarlo, va mucho más allá de apretar el reposabrazos de la butaca a la espera del susto de turno. Obviamente hay mucho más que esto, pero creo que este es un caso particular en esta modalidad. Ari Aster consigue que la maldad intrínseca contenida en las acciones de la película se vayan contigo a casa. Se mete bajo la piel, por que te has pasado dos horas respirándola. Intoxicándote de ella.

Lo mejor: la orquestación de los elementos que propone Ari Aster tanto a través del guión como de la dirección la hacen única.

Lo peor: que no todo el mundo va a poder disfrutarla.


Death Wish

Justicia a lo Trump

Death Wish

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Death Wish

Damos cabida al último trabajo de Eli Roth, más por la trayectoria de este director dentro del género fantástico que por su producto en sí, que es un ramplón policíaco. Como la gran mayoría sabréis este Death wish es el remake de la cinta de mediados de los 70 que protagonizó Charles Bronson y dio lugar a toda una saga en la que, el justiciero, repartía estopa a diestro y siniestro entre los agresores de sus seres queridos. En su momento, el título, fundó o definió un subgénero pulp que podríamos denominar “cine de justicieros” y que no deja de ser una variante, con testosterona, del rape and revenge. En este género de justicieros se suele pasar con suma delicadeza sobre las posibles connotaciones sexuales (si hay abuso suele venir verbalizado por el médico u oficial de turno, ahorrando al espectador el trago de contemplarlo en pantalla) para centrarse en la violencia pura y dura. Una violencia que suele venir justificada por la ineptitud del sistema judicial, la sobresaturación de la policía, el abuso de drogas y el intento de asalto a la clase media-alta norteamericana por parte de los enemigos del sistema, los extranjeros y los desheredados del sueño americano.

Lo mejor: Es tan predecible que no hay que pensar demasiado mientras la ves.

Lo peor: Su tufo ultraconservador.