The Belko Experiment

Ajuste salarial

The Belko Experiment

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

The Belko Experiment

La corporación Belko tiene una de sus sedes internacionales en Bogotá, Colombia. Un inmenso edificio de oficinas perdido en medio de la nada. Sus empleados, felices poseedores de un chip de rastreo, acuden un día cualquiera a su trabajo para ser testigos de cómo empieza un extraño experimento que radica en dejarles encerrados dentro del edificio e invitarles a matar a sus semejantes o ser liquidados igualmente. Llega el turno para las ovejas y los lobos, en un cuento, únicamente soportable, sobre el que la misma Caperucita Roja realizaría una copiosa lluvia dorada.

Con la ristra de nombres que avalan esta “The Belko Experiment”, ha supuesto una dura decepción. Un producto que se auto condena a nacer bajo la sombra de una gran película como “Battle Royale”, expoliando aquí y allá sin interesarse en cimentar un universo propio. Su propio cártel anuncia a bombo y platillo una versión corporativa de la genial adaptación japonesa, cuya revisión sin duda merece más la pena que la hora y media que hoy me ha tocado tragar, y sin embargo no sabe cerrar ninguna de sus líneas con la tensión de la que hizo gala Kinji Fukasaku, que los dioses lo tengan en su seno. Tenemos que exigir más a estas producciones…

Lo mejor: Gracias a su reparto coral siempre está pasando algo en pantalla.

Lo peor: Quiere y no puede tanto en humor negro como en gore. ¿El resto? Sometido a unas situaciones tan maniqueas que resultan insultantes.


The Wicked Gift

Lo de siempre pero en italiano

The Wicked Gift

Ethan es un diseñador joven, tímido y bastante reservado que ha sufrido de insomnio durante muchos años debido a sus pesadillas recurrentes. Creyendo que tiene un trastorno de la personalidad, decide ver a un terapeuta para resolver su problema, pero será gracias a la ayuda de su mejor amigo y una médium que se enfrentará a un viaje hacia la oscuridad de su psique.

Ya sabéis lo chapas que soy atacando los thrillers sobrenaturales donde todo son fantasmas con los ojos en blanco y negras venas sobre la piel, basándose la trama en un misterio que parece siempre cortado por el mismo patrón: la moderna “ghost story” que ha evolucionado bien poco desde los años ochenta. Especialmente por el lado de una protagonista de mediana edad con algún elemento trágico en su currículo familiar. Mis inofensivos dardos suelen ir dirigidos contra esa parte de la “Blumhouse” que se complace en los mismos clichés una y otra vez. Peor todavía cuando producciones de medio pelo se dedican a seguir estos mismos pasos, creando pastiches de baja calidad renunciando a su personalidad propia, todo con objeto de diseñar un cártel clónico que les asegure una distribución de mala muerte. Si has de venderte hazlo por algo más de cuatro perras gordas.

Operation Ragnarok

Un virus llamado IKEA

Operation Ragnarok

Una ciudad de tamaño medio en el sur de Suecia ha sido atacada por un virus que convierte a las personas en monstruos. Con el fin de evitar que la infección se propague, la ciudad es puesta en cuarentena por los militares. Un pequeño grupo de personas no infectadas se refugian en la antigua ciudadela. Mientras los monstruos se acercan, los viejos conflictos entre nativos suecos e inmigrantes escalan hasta un punto de no retorno. Los dos grupos tienen que decidir cuáles son los verdaderos monstruos: ¿Los infectados en el exterior o los viejos enemigos del interior?

A los aficionados de las ambientaciones más apocalípticas les gustará saber de “Operation Ragnarok”, también conocida como “Zon 261”, una propuesta Sueca que trae de nuevo a la pantalla los consabidos efectos de una epidemia zombie o similar, pero dibujada con un marcado realismo. Obviamente, y aquí no me siento tan convencido, se hace hincapié en la actitud grupal de la humanidad frente a una catástrofe de semejantes dimensiones: dando lo mejor y lo peor de cada uno. Un hecho a la orden del día, y por eso aburrido en lo que a mí respecta. Sin embargo, la característica frialdad del norte de Europa atrae en cuanto al estilo que puede llegar a desarrollar Fredrik Hiller, director y guionista que debutó en el género con la sosita “Psalm 21”. Es decir, por mucho que me gusten los efectismos del terror sobrenatural “Made in USA”, un cambio de tercio a la contención y el drama bien entendido siempre son agradecidos si se saben dosificar y ajustar a la historia, en este caso más adecuada. Más si vienen salpimentados con algo de acción como parece ser el caso.

Patchwork

Una broma a retales

Patchwork

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Patchwork

Tras ver el tráiler de “Patchwork”, co producción de bajo presupuesto entre Estados Unidos y Canadá, cualquier podría pensar que estaba ante una muestra de terror de serie B llena de mala leche y caracterizada por ese toque sombrío que tanto echamos de menos en el género. Me declaro culpable de tales ideas, para nada hubiese esperado la enésima comedia que sólo corta tangencialmente en el horror por el uso que hace como telón de fondo de su imaginería. Más concretamente, “Patchwork” es otra reinvención barata en clave cómica y extirpada de goticismo del famoso relato “Frankenstein o el Moderno Prometeo”, de Mary Shelley. Estamos ante un proyecto heredero directo de maravillosos clásicos como “Re-animator” y “Frankenhooker”, la película dirigida por un poco experimentado Tyler MacIntyre ahonda más si cabe en las implicaciones cómicas de una mujer cosida mediante trozos de otras tantas. Dejando de lado, claro está, la mala baba de sus predecesoras y haciendo gala de una visión muy del estilo de “The Big Bang Theory”; moderna, sí, pero sin la mitad de carisma y mucha menos gracia.

Lo mejor: La actuación de Tory Stolper y algún gag suelto.

Lo peor: Demasiada comedia mala.