Sequence Break

Amor mutante

Sequence Break

Un romance de ciencia ficción surrealista en el que una joven y bella mujer amenaza la realidad de un técnico de videojuegos, resultando en extrañas mutaciones biomecánicas y una auto-realización impactante.

Aunque probablemente termine siendo un timo, siempre resulta un placer hablar sobre una nueva película que intenta transmitir las mismas sensaciones que el cine del mejor Cronenberg padre. En este caso el placer es doble cuando descubrimos que como guionista y director de “Sequence Break” tenemos a uno de los jóvenes artistas más implicados dentro de la serie B (tirando a Z) norteamericana: Graham Skipper. El cual ha tenido una más que notable exposición en Almas a través de su faceta como actor, aunque sus títulos más conocidos no sean de esos que aparezcan en las listas de los grandes éxitos: “Almost Human”, “The Mind’s Eye”, “Carnage Park” o “Beyond the Gates”.

Temple

¡Malditos turistas curiosos!

Temple

Una pareja de jóvenes y guapos estadounidenses se aventura a encontrar un templo prohibido en el norte de Japón… sólo para descubrir los horrores que acechan en su interior.

Ahora que llega el verano me parece el momento idóneo para airear el tráiler de “Temple”. ¿Por qué? Veréis, ¿nunca habéis ido con vuestra pareja, o más gente, de excursión y os han entrado unas ganas horribles de engañarla para llevarla hasta un lugar recóndito con intención de darle lo suyo y lo de su prima? Venga, que nadie se haga el extrañado, los parajes agrestes suben la libido más que un chute de baba de ostra, y si no probadlo en la próxima salida, valga el doble chiste. Aunque quizás poneros picantes os lleve a los mismos problemas que a los protagonistas de “Temple”, que con la excusa de sellar su amor y curiosidad al refugio de un templo prohibido, o algo así pues la información hasta ahora se muestra bastante parca en detalles, terminan descubriendo la existencia de unos extraños cultistas subhumanos que les van a enseñar por la vía del dolor el verdadero significado de la palabra “amor”.

A Dark Song

Ritualis Mortis

A Dark Song

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

A Dark Song

Sophia Howard alquila una casa en el campo de Gales, apropiadamente ubicada siguiendo ciertos dictados de las leyes mágicas –como ya hiciese el bueno de Crowley cerca del lago Ness–, y contrata al ocultista Joseph Solomon para contactar mediante el rito Abramelin a su hijo, al cual perdió recientemente. A lo largo de los días, Sophia sigue la guía de Salomón en los rituales para purificar su alma… sin embargo Sophia tiene una agenda oculta que pondrá en peligro sus vidas.

Unos la consideran una obra maestra, lo mejor del año sin duda; otros no han tardado en tildarla de “coñazo”, “dramón de mil pares de narices”… ¿dónde está el término medio? Cuando se habla de la magia hermética no lo hay: o sabes a lo que te enfrentas –un ritual tedioso por obligación, pues romper las reglas del juego requiere el camino más tortuoso– o en lugar de la piedra filosofal habrás hallado en “A Dark Song” la piedra del ronquido perpetuo. Si nombres como Eliphas Lévi, Aleister Crowley o Abramelin no te dicen nada, si te suena a chino cualquier fraternidad afiliada a la Rosacruz, jamás te protegerías tras un Tetragrámaton… o la clave mayor del Rey Salomón te suena a película de aventuras… ¡huye de esta película! Mucho ha de ser el interés, no curiosidad impenitente como es el caso de este maduro y atractivo nihilista, para justificar la disección paso por paso del ritual para contactar y solicitar un favor a tu Santo Ángel Guardián. Dudo que si andas detrás de largometrajes más mundanos, sigo quedándome con “The Void”, encuentres algo de valor en los entresijos de una obra que bordea el terror sin arriesgarse a manchar su discurso artístico con un mísero deje canalla, en una vía diametralmente opuesta a “The Autopsy of Jane Doe”, con la que ha sido alegremente comparada por sus pinceladas esotéricas.

Lo mejor: Su ambientación y fidelidad, no del todo completa, a los recovecos de la magia hermética, principalmente representada aquí por Crowley y Lévi. Aunque su elemento central sea el ritual Abramelin, popularizado por la Orden del Amanecer Dorado.

Lo peor: Entiendo su esfuerzo por representar la tediosa realización de un ritual hermético, pero toda su lentitud no se justifica con un final bastante efectista, precisamente lo que su primera mitad evita correctamente.


Besetment

Los miasmas del gótico americano

Besetment

Amanda Millard encuentra trabajo en el hotel de una pequeña ciudad en Oregon. Atrapada en esa especie de pueblo espeluznante, lidia con la sospechosa amabilidad de los propietarios del hotel: Mildred Colvin y su hijo Billy. No pasa mucho tiempo antes de que Amanda descubra sus verdaderas intenciones y su lucha por ganarse la vida se convierta en una lucha por sobrevivir.

El norteamericano Brad Douglas debuta en el largometraje con una producción que vuelve a poner sobre la mesa la larga tradición de Estados Unidos en cuanto a psicópatas acechando en las zonas rurales más recónditas. Lo que a algunos nos ha dado por llamar “gótico americano”. Y es que esta joven nación no puede ahondar los amaneramientos del viejo continente en cuanto a castillos y señores feudales desquiciados, por eso vino al rescate Robert Bloch, el padre de un terror suburbano casi periodístico, para contarnos las bondades de chiflados que lidian con el estrés psicológico ejerciendo el secuestro y la tortura sobre jóvenes inocentes. Más allá de “Psycho”, existe una gran y lamentable tradición de asesinos parasitando pequeñas comunidades estadounidenses, germen de lo que, a día de hoy, consideramos “slasher”.