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Colegialas, vídeo juegos y masacres

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

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La vida de una estudiante de bachillerato se sume en el caos mientras todas a su alrededor sufren un horrible destino. Mientras, ella misma está cada vez menos segura de quién es y en qué tipo de mundo vive.

“Sion Sono”, “Sino Sono”, “Sion Sono”; si dices tres veces delante del espejo el nombre de uno de los escasos “enfants terribles” del cine nipón de género, convocarás una embolia que te dejará catatónico y con la ropa interior teñida de marrón. Así es el cabrón de Sono: lo amas o… o… ¿o qué coño haces leyendo este reseña? En el peor de los casos, se trata de un tío simpático que te pone fácil el transigir su excentricidad, tarea a prueba de intelectuales siempre que asumas su trabajo como una prolongación moderna, muy teñida de Tarantino, de los extremismos que siempre han caracterizado a Japón. ¿Tengo que recordaros cositas como “Entrails of a Virgin”? Vamos, que si necesitas sentirte cómodo cuando enfrentas la pantalla o espacios comunes exentos de peligro, te has equivocado de cineasta. Ahí queda por ejemplo “Love Exposure”, con casi cuatro horas de duración, todas plagadas de pura rabia juvenil emanando desde un engañoso espíritu religioso: Locura sin mucho control aparente, quizás su obra maestra.

Lo mejor: Un ritmo muy dinámico, aunque salpicado de empalagosos parones.

Lo peor: Una historia muy chorras, aunque bien administrada.


Residue

De esmegma y cine costroso

Residue

El investigador privado Luke Harding roba un raro tomo de hechizos propiedad del señor de los bajos fondos, el Sr. Fairweather. El libro es un artefacto sobrenatural muy buscado y peligroso, el rival más peligroso de Fairweather, el enigmático Mr. Lamont, persigue a Luke con sus violentos secuaces. Mientras el submundo criminal anda desesperado por hacerse con el libro y usar su poder para sus propios intereses, el Mal comienza a arraigar en el apartamento de Lucas, poniendo su alma eterna y la de su hija en peligro.

¡Ostia que póster tan feo! Y aún así, no sé qué extraño morbo se ha despertado dentro de mí que me apetece un montón ver “Residue”, surgida de las cloacas canadienses. Quizás se trata de esa extraña mezcla de cine negro, lucha libre, demonios, excrecencias varias y tomos prohibidos. Lo que desde luego no genera expectación es su acabado barato y el elenco elegido, y eso que cuenta con dos viejos secundarios de lujo como son William B. Davis (el fumador de “Expediente X”) y Matt Frewer (el mismísimo Max Headroom entre muchos otros trabajos, como Moloch en “Watchmen”). Pero quitando a estos dos señores de la vieja escuela, el resto de los actores dan una sensación de serie Z aun más pronunciada a este residuo, gracioso nombre que ya preludia las bromas sobre higiene masturbatoria.

Espectros

El mal tiene un sueño suavecito

Espectros

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Espectros

Un profesor de arqueología de los Estados Unidos y su joven equipo de investigación descubren una tumba pagana de casi dos mil años de antigüedad. Ubicada bajo el mausoleo del emperador romano Domiciano, contiene inscripciones y restos que hablan de un macabro culto al mal. Posteriores exploraciones desencadenarán la ira de una malvada deidad.

Italia; Donald Pleasence haciendo de profesor de arqueología; oscuridad; las ruinas del mausoleo del emperador Domiciano; neblina por doquier; anticuarios sin escrúpulos; mendigos presas de extrañas profecías; otro arqueólogo de pelo en pecho seductor de rubias neoyorkinas; 1987; catacumbas con inscripciones ominosas; un guía turístico ciego; sacrificios a monstruos malignos; sintetizadores hasta en la sopa… una lista de ingredientes que en otras manos podrían haber dado una de esas joyitas recónditas del “spaghetti terror” de los ochentas, pero detrás encontramos una producción aburrida por un hecho muy sencillo: sus creadores deciden llevarla por el camino del dialogo superficial en lugar de darle protagonismo a la criatura que irá sembrando el miedo en una ciudad corrompida hasta la médula no sé sabe muy por qué. De espectros mejor no hablar, pues el título de la presente obrita, así como su carátula, distan bastante del resultado final, donde la habitual casquería italiana brilla por su ausencia.

Lo mejor: Sintetizadores por doquier

Lo peor: ¿Dónde están los espectros del título?


The VelociPastor

Que alguien me pellizque...

The VelociPastor

Después de perder a sus padres, un sacerdote viaja a China, donde hereda una misteriosa habilidad que le permite convertirse en un dinosaurio. Al principio horrorizado por este nuevo poder, una prostituta lo convence de usarlo para combatir el crimen… ¡Y los ninjas!

¿Cómo os habéis quedado? Repito: ¡¡¿Cómo os habéis quedado?!! Recapitulamos: un pastor anglicano que lucha contra malvados ninjas cuando se transforma en velociraptor, ¿la más loca de las licantropías?, y que durante los breves descansos en su ajetreada vida goza de las atenciones de una maciza prostituta igual de cariñosa que mortal, gracias a sus habilidades en kung fu. Sí, otra mierda de serie Z cuyo argumento e imágenes promocionales van a ser lo mejor que obtengamos de su cosecha, surgida a raíz de un falso tráiler liberado en 2011. Lo que no quita para sentir una simpatía inmediata hacia su productor, director, escritor, editor y lo que haga falta: Brendan Steere, autor de otros mojones de la talla de “Dead by Dawn” y “A Cat in the Forest”. Un tipo al que se la soplan las opiniones ajenas y sólo quiere divertir y divertirse a través del amor que siente por el grindhouse y las historias de tebeo viejo.