Atomic Blonde
Charlize Theron, una atómica John Wick

1989, el muro de Berlín está a punto de caer. Un agente del MI6 encubierto aparece muerto y la espía Lorraine Broughton debe encontrar por todos los medios una lista que el agente estaba intentando hacer llegar a Occidente y en la que figuran los nombres de todos los agentes encubiertos que trabajan en Berlín oriental. Lorraine no se detendrá ante nada para conseguir dar con esa lista, enfrentándose a varios asesinatos, a la contrainteligencia y arriesgando su vida. Se sumerge en un mundo en el que nadie parece ser quien dice ser.
Ahora que John Wick se ha convertido, merecidamente, en un fenómeno popular gracias a la secuela, que no hace más que confirmar los buenos resultados a todos los niveles de la primera entrega, es su productor, David Leitch, el que se estrena en la dirección con Atomic Blonde. Y qué mejor que hacer lo que ya sabe: un John Wick en clave femenina con una potente Charlize Theron como action woman. Lo de Theron no pilla por sorpresa, pues ya veía haciendo meritos con su icónica Furiosa de Mad Max: Furia en la carretera y la villana que pronto veremos en The Fate and the Furious.



