From a House on Willow Street

Posesión millonaria

From a House on Willow Street

Después de que una joven, hija de poderoso magnate, sea secuestrada, sus captores pronto se dan cuenta de que ellos son los que realmente están en peligro. Esta joven tiene un oscuro y demoníaco secreto dentro de ella.

Aunque haya recibido un buen varapalo por parte de la crítica especializada, un servidor mantiene la fe en la sudafricana “From a House on Willow Street”, eso a pesar de que su director, Alastair Orr, sea conocido en estos lares por la lamentable “Indigenous”. Esperemos que no se parezcan en nada y el presente thriller demoníaco alcance un mínimo de entretenimiento, sin ninguna exigencia intelectual por parte del público.

Don't Kill It

¡Menudo diablillo!

Don't Kill It

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Don't Kill It

El rubio e imponente Jebediah Woodley sigue la tradición familiar como cazador de demonios. De fuerte carácter, chiste fácil y un imán para las mujeres; se establece en Chickory Creek, Mississippi, a la espera de capturar a un viejo enemigo familiar. Un demonio capaz de pasar de un cuerpo a otro cuando la destrucción del primero tiene lugar a manos del segundo. Frente a esta dificultad para cazar al interfecto, Jebediah unirá fuerzas con una bella agente del FBI para evitar la matanza en la pequeña población. ¿Lo conseguirán? ¿Se liarán? ¿Morirá mucha gente? La respuesta después de la pausa publicitaria.

Después de The Last Heist, un trauma a todos los niveles, esperaba muy poco de la nueva película de Mike Méndez; un tipo que dado su amor por el género es imposible odiar, y eso que sus obras cumbres son meros placeres culpables como “The Convent” y “Gravedancers”. Sin embargo he de reconocer que pese a sus enormes limitaciones, “Don’t Kill It” (conocida como “Cazador de Demonios”, muy apropiadamente, en España) cae simpática la mires por donde la mires. Por un lado ofrece un papel protagonista al bueno de Dolph Lundgren y por otro lo hace a la altura de una figura tan icónica, aunque sea muchos peldaños por debajo de otros tipos duros de la época dorada del vídeo club.

Lo mejor: La presencia de Lundgren, el violento humor negro y que no se tome muy en serio.

Lo peor: Actores secundarios "meh", un guión "meh", efectos digitales "meh", edición "meh"... mucho "meh"


The Institute

De bigotes y experimentos mentales

The Institute

Baltimore, siglo XIX. Una chica afectada por la muerte prematura de sus padres se ingresa voluntariamente en el Instituto Rosewood. Allí termina siendo víctima de experimentos pseudocientíficos cada vez más extraños y violentos, ahondando en la modificación de la personalidad, el lavado de cerebro y el control de la mente como terapias. Ahora la muchacha tendrá que escapar de la institución para llevar a cabo una sangrienta venganza sobre sus torturadores.

James Franco (“Superfumados”, “La Entrevista”) es un polifacético actor que ha visto su carrera opacada por una merecida fama de gamberro y fumador compulsivo de marihuana. Pero también es cierto que, paralelamente a la creciente lista de comedias de encefalograma plano en las que participa, deberíamos añadir una fructífera trayectoria como director de productos independientes, especialmente cortometrajes. Lo que tampoco hace menos cierto el hecho de que dichas obras sean tan independientes que pocas veces asomen la cabecita por el panorama internacional. Sin embargo, el caso que hoy nos ocupa destaca por un motivo: hablamos de su primer largometraje de terror; cinta de escaso presupuesto, tres millones de pavos, co dirigida junto a su compañera de estudios, Pamela Romanowsky.

The Good Neighbor

El adorable Mr. Grainey

The Good Neighbor

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The Good Neighbor

Lejos de lo obvio, cuando leí el argumento de The Good Neighbor, conocida anteriormente de forma desacertada como The Waiting (título que revela gran parte de la trama), a pesar de lo rematadamente repetitivo que sonaba todo… tuve la sensación de que se trataba de una película prometedora. Evidentemente me llevé un buen chasco y, de entrada, os daré una primera razón del porqué de tamaña decepción: las líneas argumentales de este The Good Neighbor se tambaleaban sobre una cuerda floja desde el principio. Ya son varios los directores que, con diferentes estilos, intentan emular a su manera La Ventana Indiscreta (Rear Window, 1954) de Hitchcock, generalmente introduciendo algún elemento supuestamente innovador a la trama original con mayor o menor éxito: Doble Cuerpo (Body Double, De Palma, 1984), Disturbia (D.J. Caruso, 2007), Open Windows (Vigalondo, 2014), o la más reciente Observance (Sims-Dennett, 2015). Os sorprenderá comprobar como muchos de los elementos supuestamente innovadores de aquellas a los que os hacía referencia tienen su lugar en The Good Neighbor.

Lo mejor: Mr. Grainey. Te descoloca a su manera, lo que siempre es de agradecer.

Lo peor: lo del juicio es para ahorcarse. Hay problemas de ritmo importantes. Keil Gilchrist.