Kodoku: Meatball Machine

Udon boloñesa

Kodoku: Meatball Machine

SINOPSIS: Ni puñetera idea

Hacía muchísimo tiempo que no desfilaba ante mis ojos el tráiler de un splatter japonés. ¿Cuál fue el último que vi? ¿“Dead Sushi”? Anda que no ha llovido desde entonces, ya no soy tan amargado, estoy cada día más jodido e incluso he mejorado mis técnicas amatorias. Pero viendo “Kodoku: Meatball Machine” lo que no ha cambiado es el estilo trastornado que se gastan los japoneses cuando se trata de vomitar gore sobre nuestras pobres cabezas. ¿Os acordáis de “DeadBall”, “Killer Motel”, “Tomie Unlimited”, “The Machine Girl”, “Mutant Girls Squad”, “RoboGeisha”, “Fashion Hell”, “Helldriver”, “Vampire Girl vs. Frankenstein Girl”, “Samurai Princess” o Zombie Ass? Ese era el pan de cada día en Almas Oscuras hará unos tres o cuatro años: mucho zombie cretino, “mecanomorfos” armados con sus propias entrañas y muchachitas de buen ver embutidas en faldas híper cortas.

Siren

El súcubo enamoradizo

Siren

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Siren

Cuatro maromos STOP Despedida de soltero STOP Burdel misterioso STOP Lánguida prostituta pide ayuda STOP Se lía parda cuando la liberan STOP

Rebuscando en los orígenes de la criatura que protagonizase el segmento de apertura de la primera “V/H/S”, nos encontramos con “Siren”, su prolongación como largometraje. En concreto hablamos del sangriento final de una noche de juerga y prostitutas llamado “Amateur’s Night”, que todo sea dicho no me parece merecedor del pequeño culto que se ha forjado a su alrededor. Sin embargo no os dejéis engañar por el título, aquí ni cangrejos ni tritones, pues es más apropiado considerar a Lily, que así se llama la bicha, un súcubo antes que una sirena. La mocita hereda la voracidad de estos demonios sexuales, cierto, pero también emite cánticos que harán las delicias de Hércules, por ello el título del invento.

Lo mejor: Lily y el burdel de los recuerdos perdidos.

Lo peor: Guión muy flojito con situaciones absurdas por doquier, personajes apenas trazados y un desarrollo simplemente "cutre".


Seoul Station

Busan 0 Seoul 1, gol de Hye-Sun

Seoul Station

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  • Título original: Seoul Station
  • Nacionalidad: Corea del Sur | Año: 2016
  • Director: Yeon Sang-ho
  • Guión: Yeon Sang-ho
  • Intérpretes: Animación
  • Argumento: Una chica rompe con su novio y busca refugio en la estación central de Seúl, pero ahí solo encuentra una horda de vagabundos convertidos en zombis.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Seoul Station

Lo primero, antes de empezar, es deciros que tenía muchas ganas de reseñar alguna película de animación de corte fantástico, porque hasta ahora no había tenido la oportunidad de hacerlo. Y desde luego con Seoul Station he tenido un buen estreno… Y espero que no sea la última vez que haga algo de animación en Almas Oscuras. Dicho esto toca contar bastantes cosas de la película y, como era de esperar, también hablaremos de su emparejamiento a la ya célebre —al menos en lo que al 2016 se refiere— Train To Busan.

Un aspecto muy importante de Seoul Station es la relación entre la película animada —la que hoy nos ocupa— y la película de acción real Train to Busan. Se apuntó en su día (de hecho creo que fui yo mismo quien lo dijo), que muchos de los que habían visto el díptico recomendaban ver primero Seoul Station y posteriormente Train To Busan. Un servidor, habiendo visto ya ambas, puedo reafirmar que, efectivamente, es una buena opción hacerlo de esta manera, ya que el comienzo del desastre lo tenemos en esta película animada, mientras que Train To Busan es un episodio o una historia paralela que sucede durante la pandemia, con esta ya iniciada. ¡Pero cuidado! Si véis Train To Busan y no véis Seoul Station (algo que no os recomiendo que hagáis), no pasa absolutamente nada; y si es al revés… tampoco.

Lo mejor: Es mejor que Train To Busan.

Lo peor: Los zombies son calcados, unos a otros, en cara y vestimenta, demasiado a menudo.


A Sangre Fría

Truman Capote la lía

A Sangre Fría

El 15 de noviembre de 1959, en un pueblecito de Kansas, los cuatro miembros de la familia Clutter fueron salvajemente asesinados en su casa. Los crímenes eran, aparentemente, inmotivados, y no se encontraron claves que permitieran identificar a los asesinos. Cinco años después, Dick Hickcock y Perry Smith fueron ahorcados como culpables de las muertes. A partir de estos hechos, y tras realizar largas y minuciosas investigaciones con los protagonistas reales de la historia, Truman Capote sigue paso a paso la vida del pequeño pueblecito, esboza retratos de los que serían víctimas de una muerte tan espantosa como insospechada, acompaña a la policía en las pesquisas que condujeron al descubrimiento y detención de Hickcock y Smith y, sobre todo, se concentra en los dos criminales psicópatas hasta construir dos personajes perfectamente perfilados, a los que el lector llegará a conocer íntimamente.