Dry Blood
El mono paranormal

Brian Barnes se aísla en una remota cabaña para volver a la sobriedad por última vez. Sus planes son pronto interrumpidos por los tormentos de un sheriff sádico y las visiones fantasmales, quién sabe si provocadas por la abstinencia o por una maldición de otro tipo. Locura o más allá, una llamada espera la respuesta de Brian.
No tengo ni idea de lo duro que será un síndrome de abstinencia, más que nada porque he dado por perdida la batalla contra mis vicios, pero a juzgar por el panorama que dibujan algunas películas de género mejor ponerse hasta el culo y dejar para otra reencarnación la salud y la santidad. Si hablamos de cabañas y monos me vienen a la cabeza “Resolution” y “Posesión Infernal”; aunque “Dry Blood” parece afiliarse antes a la primera por lo psicológico de su perfil y el escaso presupuesto que maneja. Cine independiente de terror… hace quince años se disparaban cosquilleos en mis pelotas ante semejante categorización, hoy los cosquilleos son pinchazos y me cuesta horrores superar la pereza provocada por estas producciones, incluso con un muestrario gráfico la mar de resultón.




