Crónicas del Festival de Sitges. Días 1 y 2

De zombis, Kaijus y cosquillas...

Crónicas del Festival de Sitges. Días 1 y 2

El de este año es uno de los arranques de festival más potentes que recuerdo en cuanto a títulos. Y eso que estrenamos la edición con la que ha sido la peor de lo visto hasta ahora. La cosa empezó prontito con el estreno mundial de Inside, de Miguel Angel Vivas, que por desgracia desaprovecha toda posibilidad de sacarle partido al producto original y elaborar un remake digno. Sabiendo cómo de querida es por los fans A l’Interieur, no puedo entender como la cosa se queda tan a medio gas. Con la supresión del gore ya contábamos, pero es una lástima que tras una primera hora que apuntaba maneras gracias al uso del drama bien ejecutado como motor principal, la cosa se deshinche de tal manera. Malas decisiones, una villana que no está a la altura de lo remarcado que está su papel, y un guion que en vez de remediar los baches del original, no hace más que ahondar en los boquetes.

Seguimos con producción catalana acercándonos a la sala Tramuntana por primera vez para ver la nueva sci-fi de Mateo Gil: Proyecto Lázaro. Un drama existencial sobre la vida, la muerte, y el miedo que dan ambas. El pase generó opiniones bastante dispares, pero en general no muy alentadoras. Sin embargo la cosa pareció mejorar en el pase grande en el Auditori al día siguiente. Y es cierto que la película cae en la pedantería y en el vicio de la reiteración excesiva, pero cumple de maravilla a la hora de crear un sentimiento que se traduce muy orgánico en la cabeza del espectador. Yo al menos salí conmovido.

Don't Speak

(Para que no se note el doblaje)

Don't Speak

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Don't Speak

Siete alcohólicos jóvenes de hormonas calientes y preocupaciones dispersas son doblados de forma cómica mientras esputan diálogos descosidos sobre una pequeña embarcación atracada cerca de un bonito pueblo marinero. Hasta que uno de ellos se corta fuera de plano, siempre fuera de plano, para así justificar el acercamiento a la misteriosa villa. Allí, el fantasma de turno les advierte de que hablen bajito, pero las voces de las hormonas son demasiado fuertes como para no terminar en salazón como si fuesen sardinas. ¿La justificación? Llegar a los títulos de crédito.

Lo mejor: El ominoso niño Rigoberto.

Lo peor: Que esta película fuese candidata a veinte premios Goya (en serio).


She Who Must Burn

Pecado y culpa a la parrilla

She Who Must Burn

Una mortal tormenta se dirige hacia un pequeño pueblo minero cuando el predicador local alimenta el resentimiento que bulle en las almas de su rebaño. Ángela es el único recurso médico para las mujeres en esta desafortunada ciudad donde los bebés nacidos muertos y el cáncer se han convertido en algo común e inquietante. El predicador local y sus seguidores culpan a Angela de los abortos involuntarios y las muertes; e incluso su novio, ayudante del sheriff, no puede protegerla de la ira del pueblo. Las nubes oscuras se reúnen como seguidoras del predicador, infectadas con el fervor religioso e inflamadas con la justicia divina que limpiará la comunidad. Aquellos que pecan contra el Señor tendrán que pagar…

Phantasm: Ravager

El Canto del Pato

Phantasm: Ravager

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

Phantasm: Ravager

Reggie sigue, como durante tantos años, la estela de destrucción que deja tras de sí El Hombre Alto. Espera acabar con él y recuperar a sus amigos, Jody y Mike, pero esta vez su cordura es su mayor enemigo, dictándole como demente y presa de una ensoñación que nada tiene que ver con un futuro dominado por las esferas cromadas del Hombre Alto. ¿O todo está sucediendo a la vez?

Dicen de los cisnes que emiten el más hermoso de los cantos al sentir las gélidas garras de la muerte llevándose su último aliento. Supongo que en el caso de los patos, aves que no me hacen ninguna gracia por algún tipo de razón que no llego a concretar, dada la misma situación emitirán un feo graznido sólo equiparable a la versión extendida de “La Salchipapa”. El animal se va, pero su salida, como corresponde a las miserias de la vejez, se convierte en un desfile de pañales para adultos, sondas, bacinillas y olor a corrupción. Asociada erróneamente a James Dean, tenemos la frase “vive rápido, muere joven y deja un bonito cadáver”, situándose en las antípodas de los sentimientos que provoca “Phantasm: Ravager”.

Lo mejor: Reencontrarse con mis viejos amigos Reggie, Mike, Jody y El Hombre Alto.

Lo peor: Unos efectos especiales de muy baja estofa, te sacan de cualquier atisbo de la historia, y mira que hay poca.