The Remains

Casa de muñecas

The Remains

Después de que una familia se muda a una antigua casa victoriana, descubren un cofre en el ático que contiene unas antigüedades contaminadas por un espíritu maligno. A medida que las antigüedades poseen lentamente a cada miembro de la familia, el espíritu se demuestra empeñado en apoderarse del alma de los niños de la familia.

Esta vez no puedo ser muy original presentando “The Remains”, la enésima copia de “Poltergeist”/“Amityville”. ¿Qué puedo aportar cuando he hablado por activa y por pasiva de la excesiva influencia de la “Blumhouse” en la producción de cine de terror actual? El éxito de “Expediente Warren”, “Insidious” y otras muestras de casas encantadas parece que nos va a perseguir durante unos años casi como un estigma. Una pena, un servidor es declarado amante del concepto de la casa encantada: de joven me pasaba horas con los amigos intentando meterme en todo edificio abandonado a nuestro alcance, con sorprendentes y macabros resultados en alguna de dichas exploraciones. Por eso los ojos se me van siempre detrás de estrenos como “The Remains”, por eso me los trago todos pese a saber que no me aportarán nada, simplemente por filia personal, no para ponerlos a caldo delante de vosotros.

Shelley

Mamá maldita

Shelley

Louise y Kasper, una pareja danesa, viven en una villa aislada en medio del bosque, lejos de la vida moderna. El mayor sueño de Louise es llegar a ser madre, pero no puede tener hijos. Finalmente se decide, por desesperación, a sellar un pacto con su criada rumana, Elena. Elena acepta llevar al hijo de Louise como una madre de alquiler a cambio de una gran cantidad de dinero. Pero la vida que crece dentro de ella está creciendo demasiado rápido, afectando la vida alrededor como una fuerza maligna.

¿Una re interpretación de “La Semilla del Diablo”, peliculón de Polanski y novela de culto de Ira Levin? Así nos presentan a “Shelley”, coproducción entre Dinamarca y Suecia que ha causado bastante interés por los festivales por donde se ha proyectado: el primero el prestigioso Festival de Berlín, y el último hasta la fecha el Fantasia canadiense. Ali Abbasi, su director y coguionista, debuta con un largometraje que bebe de las fuentes góticas del siglo XIX, pasadas por un tamiz visual bastante moderno, una historia que podemos unir al selecto grupito de películas sobre bebés asesinos. ¡Esto del terror no será por sub géneros! Es decir, a “Baby Blood”, “Estoy Vivo”, “Cromosoma 3”, “Grace”, “Tamami” y, la citada, “La Semilla del Diablo”…

Carnage Park

Carnaza de la mala

Carnage Park

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Carnage Park

Un par de aspirantes a atracadores acaban secuestrando a una mujer durante uno de sus trabajos, que se va a la mierda cuando uno de ellos acaba tiroteado por la policía. En su huida hacia México, sin saber por qué, terminan aislados en un erial donde un ex militar, francotirador para más señas, se dedica a torturar a todas las víctimas que caen en su trampa.

“Carnage Park” es una película que empieza de forma prometedora, con mucha fuerza y un sincero tributo a la violencia imperante en la “exploitation” norteamericana de la década de los setenta. La imagen, el sonido y la edición; su aspecto visual y el trepidante ritmo forman un todo difícil de ignorar como amante de las películas de Russ Meyer o Fred Williamson. El calor emana de la pantalla, ardiendo como lo hacen los cañones de las armas de fuego que se erigen en verdadero atractivo de la cinta. Mucha poesía estética que se va desmoronando tras los títulos de crédito: “grindhouse” como si no hubiera mañana, una narrativa que se abandona a una rápida caída en el momento que las referencias a Quentin Tarantino se hacen explícitas hasta límites… ¿paródicos?

Lo mejor: Destellos ocasionales de violencia que nos recuerdan a las cintas "prohibidas" de los setenta.

Lo peor: El aburrido "corre que te pillo" al que se termina reduciendo.


Feed the Devil

Muestra respeto por los Antiguos

Feed the Devil

Siguiendo el mapa de una plantación de marihuana situada en una zona desértica de Alaska, Marcus y su novia Stella encabezan una expedición para lograr el cultivo y hacer dinero fácil. La misión se convierte rápidamente en mortal cuando Stella desaparece y su búsqueda desemboca en un rastro de víctimas relacionadas con un antiguo mito indio. La búsqueda se convierte en un juego letal de supervivencia al ser perseguidos por la bestia demoníaca detrás de la leyenda.

Imagino que Feed the Devil, segundo trabajo del director y guionista Max Perrier, no lo habrá tenido fácil para llegar hasta aquí. Por lo visto la película tuvo su prematura premier a finales del 2014 en el marco del festival Fantasia, pero no ha sido hasta ahora, año y medio más tarde, cuando se ha confirmado el estreno de la película —en formato VOD— para mediados del mes de agosto. La película buscó su inspiración en los cráneos de yeso de la antigua Jericó y en una amalgama de viejas mitologías del norte de los Estados Unidos. El resultado de tan extraña combinación parece ser un survival de manual en el que los estúpidos humanos pagaran el precio de su arrogancia al profanar sagradas tierras ancestrales.