Tank 432

Campo de batalla tu mente

Tank 432

Un grupo de mercenarios quedan atrapados en un tanque sin saber la naturaleza de los que les acecha dentro y fuera del vehículo.

El cine bélico y el de horror, si nos olvidamos del horror intrínseco de las guerras, no ha dado en alianza, según mi opinión, todavía esa película de género que se una a las piedras de toque sobre las que sustenta nuestra afición cinematográfica. Sí, tenemos citas muy interesantes como “La Fortaleza”; obras actuales que nos ofrecen pasar un buen ratillo, “Deathwatch”, “Outpost”, “Exit Humanity”, “The Devil’s Rock”, “Sauna”, “El Páramo”; pero siempre da la sensación de que el elemento bélico queda reducido a términos secundarios. En las cintas que he comentado, he omitido voluntariamente “Dog Soldiers”, una cinta de serie B muy querida entre los aficionados pues introduce a un grupo de hombres lobos en medio de una maniobras militares, un alarde de atrevimiento.

Idila

Redneck Eslovenia

Idila

Tras una noche de juerga, la modelo amateur de fotografía Zina se dirige a una sesión que se llevará a cabo en plena naturaleza, acompañada por la ambiciosa Mia, el apático Dragica y el estirado fotógrafo Blitcz. Cuando llegan al idílico lugar, lo que supuestamente tendría que haber sido una tranquila sesión fotográfica pronto se convierte en una lucha feroz por la supervivencia.

Idila —o Idyll, como también se la conoce— presume de ser la primera película de terror, puro y duro, enteramente producida y rodada en Eslovenia, y también de haberse alzado con el premio a la mejor película en el Festival de Cine Eslovenio y en la Weekend of Fear de Alemania; una serie de méritos que un servidor se guardará, y mucho, de poner en duda. Su director y guionista, Tomaz Gorkic, dice haberse inspirado en la clásica confrontación entre la urbano y lo rural que ofrecen clásicos como La Matanza de Texas o Las colinas tienen ojos, pero introduciendo, también, de manera subyaciente y sutil, una serie de problemas que afectan a la sociedad eslovena. Por supuesto, un servidor no tiene ni pajolera idea de cuáles pueden ser esos problemas o de si, una vez vista la película —si es que alguna vez tengo la ocasión de verla— seré capaz de discernirlos.

Shimauma

¿Torturas niponas? ¡Póngame cuarto y mitad!

Shimauma

Una banda de extorsionadores de poca monta se cruza con Akasada, antiguo compañero de colegio de uno de los maleantes. Cuando descubren que “Aka” es en realidad un sádico asesino adicto a la tortura ya será demasiado tarde.

¿”Shimamuma”? No sé si será buena o no. Tampoco si el manga en que se basa valdrá un mojón, aunque he visto extractos de la obra publicada en 2010 por Fumio Obata, japonés afincado en Inglaterra, y la cosa promete sexo y violencia sin tapujos. Desconozco si su director, Hajime Hashimoto, es un artista audaz u otro de los formales y técnicos robots que produce el exótico país del sol naciente. A juzgar por su filmografía, títulos dramáticos apenas conocidos en occidente, probablemente estemos hablando de un director especializado en encargos, pues como potente productora hayamos una división de la prestigiosa “Toei”, conocida en el mundo entero por sus animes. Lo que indica que, tratándose de la adaptación de un exitoso comic, la compañía no busca tanto una obra de arte como un producto que atraiga a todos los lectores a los que Obata ya fascinó con su brutalidad.

Last Girl Standing

Los últimos serán los primeros

Last Girl Standing

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Last Girl Standing

Muchos han sido los clavos que han intentado cerrar de forma definitiva el ataúd del “slasher”, sub género que adoramos en Almas Oscuras, sin embargo este se niega a morir como corresponde a la vertiente más sangrienta del séptimo arte. De hecho, las películas adscritas a los parámetros de un asesino despiadado y unos jóvenes gilipollas corriendo delante de su machete siguen prodigándose como caracoles tras una lluvia de Mayo: Más o menos cómicos (“Lost After Dark”, “Stage Fright”); clásicos y brutos (“Laid to Rest”, “Hatchet”); fallidos intentos experimentales (“Open Windows”, “Beyond the black rainbow”); nostálgicas “italoexploitations” muy deficitarias (“Violent Shit”, “Morituris”, “Christopher Roth”) producciones penosamente baratas (“Lizzie Borden”, “Pinup Dolls on Ice”); slashers que no son slashers, destinados a los “sofisticados” gustos de las nuevas generaciones (“The Final Girls”, “L.A. Slasher”); incluso remakes impensables hace años(“Maniac”, “Viernes 13”). Eso en cuanto a un somero vistazo a vuela pluma, porque como ya demostramos en nuestro especial “Puñaladas Traperas”, estamos ante un sub género que puede dar para semanas enteras de debate aunque sólo sea por su variedad. Pero dejemos el estado actual del slasher, preocupante pese a su importante peso en la producción terrorífica, para otra ocasión.

Lo mejor: Su arranque y el intento de presentar un tipo de slasher distinto.

Lo peor: Personajes mediocres, un nudo demasiado dramático para mi gusto y un índice de predictibilidad más alto que el precio de las almendras.