La cajita china

Un relato de Francesc Marí

La cajita china

El profesor Mark Shepherd estaba frente a la puerta del apartamento su colega, Martin Shade. Desde que había presentado sus descubrimientos respecto a la tercera carabela a un reducido grupo de personas, unas semanas atrás, tanto él como sus compañeros se habían sumergido en una curiosa búsqueda de sucesos extraños que pudieran estar relacionados con lo que le había sucedido a la nave desaparecida. En ese mismo momento, bajo su brazo, llevaba una carpeta con los respectivos informes de sus colegas, desde la enigmática historia del abuelo del doctor Martínez, a la extraña muerte de un monje en un monasterio español, que estaba investigando la doctora Towers. Todos habían aportado su granito de arena. Todos, excepto Shade, del que ninguno de ellos tenía noticias desde hacía días.

Al no responder al teléfono, ni a los mensajes, ni a los correos electrónicos, Shepherd había decidido dirigirse a su casa, con la esperanza de encontrarlo a él o, como mínimo, alguna evidencia de su paradero.

Wolf Mother

Putas, ladrones y secuestros de críos

Wolf Mother

En un intento de rectificar su pasado criminal, una antaño exitosa estrella de Hollywood, ahora convertida en prostituta de lujo, y un ladrón de poca monta, unen sus fuerzas para resolver un caso de secuestro de niños en San Francisco.

Reconozco que el primer pensamiento que pasó por mi cabeza era que estábamos ante una parodia del género licántropo en el que se veía inmersa una mamá loba cuidando de sus cachorritos hombres-lobo mientras todos aullaban felices al abrigo de una resplandeciente luna llena. Nada más lejos de la realidad… El primer teaser trailer de Wolf Mother, de apenas un minuto de duración, nos habla de un intenso y oscuro neo-noir en el que un par de desarraigados —una puta y un ladrón— se ven envueltos en el caso del secuestro de una estrella infantil del celuloide. Supongo que en el papel de némesis de la función encontramos a un siempre bienvenido Tom Sizemore, últimamente relacionado con el remake de la serie de culto Twin Peaks (David Lynch); mientras que el papel de prostituta en proceso de redención recae en Najarra Townsend, protagonista de Contracted.

Éramos pocos y llegaron los Aliens

¿Queda alguien por invitar a la fiesta?

Éramos pocos y llegaron los Aliens

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Éramos pocos y llegaron los Aliens

Tengo la sensación de que el director Robbie Pickering ha querido tocar tantos palos… tantos subgéneros, que, finalmente, se ha quedado a medio camino de prácticamente todo, ofreciéndole al espectador, en última instancia, una de las comedias juveniles-vampírica-zombi-alien-apocalíptica más caóticas y extrañas —en el sentido de que no hay por dónde cogerla— de los últimos tiempos.

La pequeña localidad de Dillford, famosa por su producción de una exitosa comida de dudoso origen a la que se conoce como “Riblet”, parece ser el ejemplo perfecto de cómo vampiros, humanos y muertos vivientes pueden convivir en una aparente paz y armonía. Sin embargo, una repentina invasión alienígena provocará que los cimientos de dicha sociedad se tambaleen con excesiva facilidad. El caos, el terror y la anarquía se apoderarán de Dillford. Vampiros, humanos y zombis lucharán por sus propios intereses; y tan solo la unión de un miembro de cada una de las “especies” podrá otorgarle a Dillford la oportunidad que se merece… o no.

Lo mejor: Si te lo tomas con filosofía... son 90 minutos justitos de comedia intrascendente.

Lo peor: Demasiado intrascendente y carente de gracia.


Bunni

La conejita asesina

Bunni

Paige está disfrutando de la noche Halloween en una fiesta local juntos a sus amigos y su novio Chris. De camino a casa el grupo descubre lo que parece ser un edificio abandonado. Rick, un amigo de la pareja, toma la decisión de ayudar a Chris a irrumpir en la antigua tienda de disfraces y juguetes para adultos. Al entrar en la tienda se dedican a explorarla y a disfrutar de los placeres que ofrece. Únicamente Paige sigue empeñada en recordarles a todos que no deberían estar allí. Cuando los primeros cadáveres empiecen a aparecer y la lucha por la supervivencia se vuelva agónica, se darán cuenta que tendrían que haber hecho caso a Paige.

De la mano de los chicos de Wild Eye Releasing, el próximo 8 de marzo —en los USA— se estrenará en el mercado doméstico Bunni, una de esas películas que, ciertamente, no pretenden engañar a nadie. Su director, escritor y productor, Daniel Benedict, quien siendo un crío rodó en su casa, y en compañía de su mejor amigo, una secuela no autorizada de Viernes 13 (usando a sus propios padres como víctimas), ha decidido dar rienda suelta a su vena fanática y rodar un slasher de vieja escuela —regresamos, una vez más e inevitablemente, a los 80— en el que no faltarán a la cita la fiesta de Halloween, el edificio abandonado, el grupito de jovencitos estúpidos que están pidiendo a gritos que alguien les corte el cuello —a poder ser con un enorme machete bien afilado y mientras se encuentran en los preliminares de un coito que nunca properará— y el inevitable asesino enmascarado que, en esta ocasión, parece un cruce entre Michael Myers y una conejita del Playboy. Los aficionados al slasher tampoco pedimos mucho más. Os dejo con el tráiler y algunas imágenes de Bunni.