Pene necrosado, relación de riesgo
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No seré yo quien critique cualquier intento de aleccionar a la población de que es importante cuidar cómo y con quién se mantienen relaciones sexuales. Fiel defensor como soy de tener la vida sexual más diversa y libre posible, es importante mantener higiene y atención para que, algo tan lúdico como compartir fluidos, no se transforme en una experiencia desagradable. El cine de terror, que es muy dado a usar nuestras pulsiones, ha ejemplarizado de lo lindo las consecuencias funestas que tiene, para los ligeros de cascos y los infieles, los peligros de una sexualidad relajada. Uno de los ejemplos más recientes son las dos entregas de Contracted; Lace Crater, película que vamos a desmenuzar a continuación, comparte con las mencionadas muchos elementos en común, aunque su delirante comienzo y su conclusión la hacen una experiencia muy diferente. Repito, no seré yo quien critique pero…
Ruth (Lindsay Burdge) se va de fin de semana con sus amigos a una agradable finca de campo. El grupo se distribuye por la casa y a ella le toca pasar la noche en la cabaña de invitados. Pronto descubrirá que el rumor de que la casa está encantada es real y tras una fiesta de excesos recibirá la visita de “la entidad”. Lejos de pasar miedo, Ruth hace buenas migas con el espectro y termina manteniendo relaciones sexuales completas con él. A la mañana siguiente comenzará a experimentar una extraña dolencia.
Lo mejor: Aleccionadora sin trazo grueso.
Lo peor: Su espantosa banda sonora y el giro de género final.