As Fábulas Negras

Brasil muerde

As Fábulas Negras

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

As Fábulas Negras

“As Fábulas Negras” es una antología de horror sobrenatural ideada por nuestro buen amigo Rodrigo Aragão (“Mar Negro”, “Mangue Negro”, “A Noite do Chupacabras”), que con su productora “Fábulas Negras” se ha convertido en uno de los exponentes más internacionales del terror brasileño, todavía sumido en un marco independiente que dificulta su distribución, a pesar de la autenticidad de sus propuestas. La antología de marras intenta agrupar a los directores más señeros del panorama local – Petter Baiestorf, director experto en cortos descacharrantes; el actor y colega de Aragão, Joel Caetano y el famoso Mojica Marins, precursor del género en su país – utilizando parte del folclore brasileño como justificación de historias llenas de sangre, sexo, vísceras y humor macabro. Digamos que un exponente de bien entendida serie Z, por ejemplo llena de desnudos, que no aspira más que a divertir al personal más cafre, aireando durante el proceso una industria cinematográfica, así como una cultura, desconocida en circuitos comerciales. “Ciudad de Dios” es la punta del iceberg, la más adornada y favorecida comercialmente, mientras que “As Fábulas Negras” es la punta que se clava en tu estómago para desparramar tus entrañas sin justificación alguna.

Lo mejor: La autenticidad del cine independiente y la gran cantidad de sangre que se ha invertido para realizar estas fábulas macabras.

Lo peor: Las historias son demasiado endebles como para hacernos olvidar el escaso presupuesto.


He Never Died

Noir sobrenatural

He Never Died

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DIVERSIÓN:
TERROR:
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  • 3/5

He Never Died

Quiero dedicar mi primera reseña del año a la memoria de Lemmy Kilmister: entre bourbon y speed nos enseñaste a mantener viva la llama del R’N’R. Nos veremos en el infierno.

Jack se deja llevar por la rutina. La depresión y una conducta antisocial grave han reducido su existencia a dormir y ver la televisión; a contemplar la raza humana como poco más que carne andante. Sin embargo, las cosas cambian cuando el pasado de Jack regresa sonando como una serpiente de cascabel. Jack debe caminar en la cuerda floja de la sobriedad y devorar la menor cantidad posible de personas en esta violenta historia sobre la responsabilidad.

Como seguidor de la primera hornada de hardcore norteamericano, y de ”Black Flag” en particular, no podía dejar pasar la ocasión de disfrutar de uno de sus iconos: Henry Rollins. Este cantante de fuerte presencia física acumula una larga carrera secundaria en el mundo del cine (“Feast”, “Suck”, “Johnny Mnemonic”) y de la televisión (“Hijos de la Anarquía”), pero no es hasta ahora, con la simpática “He Never Died”, que ha conseguido su primer papel como protagonista absoluto, y demuestra una contención y una energía digna de ser puestas al servicio de otros papeles protagonistas. Para más placer personal, lo hace en un thriller sobrenatural que coquetea con la comedia cínica y el cine negro en pequeñas dosis. Una cinta cuya propuesta, un inmortal pasado de rosca y violento, prometía mucho en su fase de pre producción y que, sin embargo, no está a la altura de las expectativas que muchos nos habíamos creado.

Lo mejor: Henry Rollins.

Lo peor: La historia se desarrolla muy poco, lastrada excesivamente por su escaso presupuesto.


Chimamire Sukeban Chainsaw

Japón, tierra de falditas cortas

Chimamire Sukeban Chainsaw

Una joven y escultural colegiala tiene que luchar contra su compañera de clase una vez que esta haya transformado en zombies al resto del colegio. Para ello contará con la ayuda de una fálica moto sierra.

¿Qué podría haber mejor para empezar el año que una de esas locuras niponas llenas de colegialas enseñando las braguitas, zombies despedazados por doquier, misiles lanzados desde las partes íntimas femeninas y moto sierras de aspecto surrealista? ¡Aquí estamos! 2016 se despliega ante nosotros como un intestino delgado arrancado de su cómoda cuna de carne y mierda, 365 + 1 días para aprovechar viendo películas de horror, dándole al fornicio o, simplemente, luchando por sobrevivir al día a día. Bob Rock, vuestro trastornado servidor, os quiere poner el reto de los meses venideros más fácil, por eso vengo a hablaros de “Chimamire Sukeban Chainsaw”, una cinta de bajo presupuesto, sólo hace falta ver el pestazo digital que desprende su tráiler, que promete locura al estilo nipón como antiguamente nos proporcionaba la “Sushi Typhoon”, actualmente de capa caída.

Sensoria

Un amor de vecinos

Sensoria

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  • 3.5/5

Sensoria

Lovecraft criticaba en su obra La Tumba lo fácil que es tachar de “locos” a todas aquellas personas “psíquicamente sensibles” que poseen la habilidad de ver más allá de los lindes que se consideran “reales”, haciendo frente a un malsano pragmatismo, corto de miras, que suguestiona todo el entorno sin recapacitar en lo desconocido del mismo. Desde luego Sensoria, la película que hoy nos ocupa, arranca por la puerta grande, con el gran H.P. Lovecraft como principal bastión para asentar sus bases; y lo cierto es que no le quito ni un palmo de razón… A menudo ponemos en tela de juicio la coherencia de una película por el simple hecho de que ésta atestigua ciertos fenómenos ante los que somos totalmente ateos, como pueden ser los fantasmas (quizás sea por eso que, mientras veía Sensoria, siempre tuve muy presente el giro psicológico); y acabamos luchando contra la propia película en busca de un mínimo de “razón”, de “realidad”, que encaje en nuestra cuadriculada mente (y quizás sea nuevamente por esta razón por la que, mientras veía Sensoria, no dejaba de pensar en la lucha de su protagonista por superar la muerte de su hija). Quizás tan solo sea cuestión de abrir un poco la mente…

Sensoria recuerda mucho, pero mucho, a The Tenant. Sus primeros minutos son, prácticamente, una minuciosa copia que sigue los fundamentos de la citada The Tenant, aunque, poco a poco, Sensoria empieza a distanciarse y comienza a recordarnos a filmes algo más cercanos a lo que será su conclusión final, como Dark Water o Whispering Corridors.

Lo mejor: es muy oscura y no tiene un final feliz.

Lo peor: el giro final se veía venir... Muy previsible.