Reposo absoluto

No te muevas, pase lo que pase...

Reposo absoluto

Tras años luchando por formar una familia, Julie Rivers está embarazada de nuevo y se muda a una nueva casa con su marido. Al recibir la orden del médico de guardar reposo absoluto, Julie comienza a sufrir unas aterradoras experiencias fantasmales que despertarán sus demonios del pasado y le harán preguntarse si su casa está embrujada o está todo en su cabeza. Atrapada y obligada a enfrentarse a su pasado y a lo sobrenatural Julie tendrá que luchar por protegerse a sí misma y a su bebé a punto de nacer.

Vamos, que ya ni embarazada te dejan tranquila los espíritus. Eso debe pasarla por la cabeza a la protagonista de esta propuesta de terror que juega la baza de los espacios reducidos y situaciones limite para agobiar al espectador y, de paso, darle unos cuantos sustos con subida de volumen. Y la protagonista del invento no es otra que Melissa Barrera, de moda en el género por protagonizar las dos últimas entregas de la saga Scream. No por casualidad los productores de éstas también lo son de la que nos ocupa. Tras las cámaras se sitúa Lori Evans Taylor, que se estrena en dicha labor, aunque su carrera en el cine comenzó como actriz muy jovencita, en series como Misterios sin resolver y The District, ambas de 2002.

30 monedas: Temporada 2

El infierno se ha desatado.

30 monedas: Temporada 2

La mayoría de los habitantes de Pedraza han sido declarados dementes y encerrados en un psiquiátrico. En cuanto a Elena, sigue en coma postrada en una cama de un hospital; mientras Paco, abatido por los remordimientos, se desvive por cuidar de ella. Por si fuera poco, un nuevo enemigo aparece en escena. Un ser perverso, temido, incluso, por el mismísimo diablo. Es entonces cuando surgen algunas preguntas, como quién es el padre Vergara; si está vivo o muerto, o dónde se hallan las almas torturadas.

30 monedas fue una grata sorpresa dentro del panorama televisivo español. Una serie de terror muy del estilo de su principal responsable, Alex de la Iglesia, con todo lo bueno, aunque también lo malo de sus películas: la primera temporada empezaba muy fuerte, avanzaba bien y, lastima, concluía de forma precipitada y con algunos excesos poco convincentes. Como digo, para bien y para mal, es marca de la casa. Y la segunda temporada parece invitarnos, ya sin remilgos, a una fiesta de referencias, demonios y látex. De hecho, nos lleva al mismísimo infierno con criaturas que evocan claramente a Silent Hill o los cenobitas de Hellraiser.

The Black Demon

Tiburón de leyenda.

The Black Demon

Mientras Paul Sturges se va de vacaciones a Bahía Azul con su familia, desde las profundidades del mar se eleva un enorme megalodón conocido solo por su nombre: El Demonio Negro.

Este verano no tendremos una, sino dos películas con tiburones gigantescos en los cines. Y es que a la secuela de Meg, hay que sumar The Black Demon, una curiosa co-producción entre Estados Unidos y República Dominicana, más pequeña, digamos de presupuesto medio. La verdad es que no tengo los datos del presupuesto, pero viendo el trailer, dudo mucho que se hayan gastado la mitad de los 130 millones de dólares de la citada Meg. Es otro rollo, vaya. Si bien en aquella, apostaron por el espectáculo, el más grande mejor, la aventura e incluso momentos cómicos y parodia autoconsciente, en The Black Demon parece que la cosa va más en serio y se acerca al thriller y al terror, sin suavizar estos elementos o el gore para acceder a la permisiva calificación PG13, en lugar del R (mayores de 18 años). Y ya con esta decisión, desde luego me ganan en detrimento de la otra, puesto que una de las principales razones de la cagada de Meg fue recortar de aquí y allá y cambiar su tono para hacerla apta para todos. Claro, resultó ser un gran éxito, en una jugada similar a la de la infumable Venom (2018).

Tin & Tina

A Dios rezando y con el mazo dando

Tin & Tina

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Tin & Tina

El realizador Rubin Stein ha dado el salto del corto al largo con Tin & Tina. Al igual que en el caso de Cerdita dirigida por Carlota Pereda, este debut convierte en película el cortometraje homónimo de 2013 con el que Stein comenzó su carrera. También, al igual que en Cerdita, el resultado destaca por su enfoque del terror, poco común en el cine español, y asume generosos riesgos, lo que señala a un director más que prometedor que, si sigue por este camino, nos regalará grandes experiencias. Aunque el resultado no es perfecto, creo que podemos marcar a Tin & Tina como el primer gran título del cine fantástico español de este 2023. Como veremos en esta reseña, la película está llena de mala leche y ganas de incomodar.

La trama se sitúa en 1981, en el momento del golpe de estado de Tejero en Madrid. Lola y Adolfo ven truncada su boda cuando Lola sufre un aborto súbito y pierde a los gemelos que tanto deseaban tener. Lola (Milena Smith) cae en una profunda depresión, agravada no solo por la pérdida, sino también porque los médicos les han informado de que nunca volverá a poder concebir. Adolfo (Jaime Lorente) decide que, si no pueden tener hijos de forma natural, los adoptarán. Así, acuden a un convento cercano que se ocupa de niños huérfanos. Mientras Sor Asunción (Teresa Rabal) los guía por la instalación, Lola descubre a dos niños albinos: Tin (Carlos González Morollón) y Tina (Anastasia Achikhmina), que son mayores de lo que estaban buscando, pero con los que establece un vínculo inmediato. A pesar de las protestas de su marido, la pareja termina llevándose a los niños a su casa. Pronto descubren que los crios están obsesionados peligrosamente con la Biblia y sus enseñanzas y que han desarrollado una relación macabra con la fe.

Lo mejor: Muy buena factura en una cinta llena de momentos que descolocan. Que nunca se tome demasiado en serio ayuda a ser más efectiva.

Lo peor: El tramo final opta por torcer el guion al borde de la luxación.