Especial H.G. Wells

Sus grandes novelas

Especial H.G. Wells

Herbert George Wells (Bromley, 1866 – Londres, 1946) es, junto con Jules Verne, uno de los padres de la ciencia ficción contemporánea. De familia humilde, la rotura de una pierna a los ocho años hizo que se aficionara a la lectura, y las dificultades económicas, unidas a la tuberculosis, le obligaron a abandonar sus trabajos precarios para dedicarse a la escritura, donde llegó a publicar más de cien obras. Su interés principal fue la fantasía científica, aunque sus experiencias de la Primera Guerra Mundial le obligaron a realizar una reflexión menos optimista que la de Jules Verne sobre el desarrollo tecnológico.
También mostró un gran interés por la Sociología y por la defensa de las clases más desfavorecidas de la sociedad frente a la hipocresía victoriana. La grandeza de su producción literaria radica en la interesante segunda lectura crítica que se desprende de cada una de sus obras.

The Chosen

El demonio asaltacunas

The Chosen

Cameron es un joven de 19 años que parece condenado a permanecer durante el resto de su vida en su pequeña ciudad natal. Sin embargo se verá inmerso en el papel de héroe cuando sus sobrina Angie, de 10 años, sea poseída por el mítico demonio Lilith. Con tan solo seis días para romper la posesión, Cameron, con la ayuda de su hermana, deberá realizar una tarea impensable: matar, sistemáticamente, a los miembros de su família. Debe hacerlo con el fin de librar a su sobrina del demonio y traer la paz a su hogar fracturado.

The Chosen, dirigida por el debutante Ben Jehoshua, es la película que inauguró el catálogo de la productora Terror Films, de la que ya os hablé hace unas semanas a propósito de su última propuesta Trace. La película se basa en el mito —no se me ocurre otra manera de llamarlo— de Lilith, un demonio de orígen judío especializado en poseer y acabar con la vida de niños inocentes. La única manera de parar a Lilith es sacrificar (o asesinar… como prefiráis) a un total de seis parientes en línea de consanguinidad; es decir, padres, abuelos, hermanos, etc… Te cargas a seis parientes cercanos y salvas la vida del crio. Desde luego tomar una decisión de estas características debe ser una auténtica putada.

Knock Knock

¡Como usan las “Armas”, la madre que las “Izzo”!

Knock Knock

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Knock Knock

Es curioso, la nueva película de Eli Roth se aleja del gore y de la casquería ofrecida por el director en su anterior trabajo, The Green Inferno, a la que se acusó de ser un intento de incursión fallido en el género caníbal. Ahora resulta que Knock Knock —en España, por lo visto, se estrena bajo el título de Toc Toc— es mala porque no tiene sangre, ni vísceras, ni escenas truculentas. Y es que me encontré con muchas críticas que la vapuleaban por no seguir el patrón habitual de buena parte de la obra de Roth: películas sanguinolentas al estilo de Hostel. No entiendo porqué un director habituado a hacer cine truculento no podría, en un momento dado, decantarse por un thriller, un drama o por lo que le diera la gana. Knock knock es un thriller de secuestros con mucha mala baba, lenguaje explícito y un ambiente muy insano; pero no tiene —ni necesita— gore, y en realidad creo que es un acierto no recurrir a la sangre como principal reclamo y optar por hacer recaer el peso de la película en lo maquiavélico de los personajes femeninos.

Knock Knock (Toc Toc) es el remake de una película de 1977 titulada Death Game dirigida por Peter S Traynor. Lo cierto es que si tenéis la oportunidad de hacerlo, echadle un vistazo a la película original porque no estaba nada mal. Aunque la historia de ambas es algo diferente, en aquella —la de 1977— también teníamos a dos mujeres torturando a un hombre. Una de ellas era Sondra Locke, un rostro habitual en el cine de Clint Eastwood (ambos mantuvieron una “estrecha” relación), mientras que por otro lado, y el que más nos interesa para nuestra particular ecuación, teníamos a una de las reinas teenagers de la serie B terrorífica de aquella época y de los posteriores 80, Collen Camp.

Lo mejor: El toque gamberro de Roth. Las chicas son guerreras y tienen muy mala leche. La dirección de Eli Roth esta vez sí convence.

Lo peor: No podía ser de otra manera, Keanu Reeves estático e inalterable resulta poco creíble, aunque hacia el tramo final mejore algo.


Wrecker

Al diablo sobre ruedas le pica la entrepierna

Wrecker

Un par de excelentes amigas como son Emily y Lesley, inician un viaje en coche a través del desierto. Cuando Emily decide abandonar la autopista y coger un atajo por vías secundarias, ambas serán víctimas de un camionero psicóptio que las fuerza a participar en un mortal juego del gato y el ratón.

Dennis Weaver, el recordado y abnegado protagonista de la inmortal El diablo sobre ruedas (Duel, 1971), aquel lejano telefilm dirigido por un imberbe Spielberg y con guión de Richard Matheson que acabaría convirtiéndose en todo un clásico con mayúsculas, es sustituido, para la ocasión, por un par de mozas de muy buen ver que, nuevamente, voverán a ser el objeto de deseo de un camionero que controla una enorme y mortal máquina que lo arrasa todo a su paso. Y supongo —en realidad me apostaría mi colección de muñequitos de Los Masters del Universo— que al igual que ocurría en el clásico de Spielberg, al psicópata que se esconde tras el volante tampoco llegaremos a verle el careto. En realidad me apostaría cualquier cosa a que una inmensa y terrible sensación de déjà vu nos invadirá cuando veamos Wrecker… si es que alguna vez tenemos la ocasión de poder verla.