Endor
¡Qué mueran los putos Ewoks!

Los estudiantes de posgrado Keira y Russ están en un viaje por carretera a Omaha en la celebración de su primer aniversario cuando tienen que parar en una granja local a pedir ayuda con el coche. Después de presenciar allí un asesinato brutal, son perseguidos a través del municipio agrícola de Endor.
Slasher de bajísimo presupuesto (diez mil dólares y gracias) que, lejos de la Luna Santuario, nos adentra en las zonas rurales del centro de Estados Unidos. Con dos protagonistas que rozan la cuarentena ejerciendo de recién graduados, será que les costó terminar la carrera, nos sumergimos en un festival de personajes garrulos, a juzgar de su tráiler, entremezclados en una especie de “road movie” con gore barato y un asesino con peluca. De nuevo me pregunto: ¿cómo? Cómo diablos llegamos a tener noticias de estas películas de rastrillo estando la difusión cultural tan jodida. En España, donde por ejemplo las editoriales suelen descojonarse de los autores que intentan publicar una antología independientemente de su calidad, esto jamás pasaría. El cine amateur, incluso el comercial, se queda cómodamente en casa mientras que los artistas de talento emigran para poder llevarse un mísero mendrugo a la boca. Y no es una reflexión gratuita, si “Endor” tiene cabida dentro de circuitos que hagan ganar dinero a sus autores es porque en otros países, por ejemplo en Francia, el ciudadano medio paga por acercarse a la cultura, cimentando una industria del ocio bien engrasada, al menos con capacidad para subsistir.



