Boxhead

Pesadillas kafkianas

Boxhead

Al es un vejestorio alcohólico que ha decido recluirse por decisión propia. Hubo un tiempo en el que aspiraba a ser alguien; un escritor, con una vida y carrera prósperas. Ese tiempo, junto con todos sus sueños, hace años que pasó y ahora vive solo, con su vida reducida a una existencia vacía y solitaria envuelta en alcohol. Pero junto al tiempo huido, una extraña criatura le observa, esperando en la oscuridad… Una noche, Al descubre algo absolutamente horrible que podría salvar su alma. Adoptando el rol de un detective, investiga una historia que nunca terminó y que le llevará a sus propias pesadillas. Al mismo tiempo, la criatura acechante entra en la vida de diferentes personas, revelando sus miedos y pesares más profundos; y así, mediante sus lágrimas, se alimenta de ellos. Al busca alimentarse de otra forma: derribando un laberinto de fantasías y pesadillas, pertenecientes al pasado y al presente, que en última instancia representa su propia mente.

Clase Nocturna

Matrícula de honor o muerte con deshonor

Clase Nocturna

Tras el regreso de las vacaciones navideñas, Caleb Prentiss hace un macabro descubrimiento: durante su ausencia, una chica desconocida ha sido brutalmente asesinada en su dormitorio. Para él, un estudiante frustrado por el tedio de las insípidas clases, ese suceso supondrá algo más que un incidente extraño y se convertirá en una obsesión a la que aferrar su oscura vida universitaria. Emprenderá una búsqueda desesperada por averiguar la identidad de la chica y del misterioso asesino, una búsqueda que no podrá abandonar ni siquiera cuando toda su vida empiece a derrumbarse a su alrededor.

Uno de los elementos clave para el éxito de una novela o un film consiste en lograr por parte del autor y director respectivos que nos identifiquemos con los personajes protagonistas. No importa que estemos ante un cabrón con pintas como Logen Nuevededos alias “El Sanguinario” de la trilogía “La Primera Ley” del fantástico Joe Abercrombie o ante el héroe prototípico de carácter honesto y épico como el Aragorn de “El Señor De Los Anillos” tolkeniano, o si nos remitimos al ámbito cinematográfico, tanto da que nuestro paladín sea un crepuscular Ash de la saga “Evil Dead” de profesión matademonios fracasado o una aguerrida Teniente Ripley capaz de susurrarle al oído eso de ¡Aléjate de ella, puerca! a toda una reina Alien.

Let's scare Jessica to death

Frágil retrato de la locura

Let's scare Jessica to death

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Let's scare Jessica to death

Jessica, su novio y un amigo se dirigen a la granja que acaban de comprar en busca de la tranquilidad del campo. Abandonan Manhattan esperando que Jessica se recupere de las crisis nerviosas que la acosan desde la muerte de su padre. Tras un breve y tenso encuentro con los locales, el grupo llega al viejo caserón para descubrir que una joven la habita. Una vez hechos todos amigos, los días transcurren con una falsa tranquilidad que terminará por romper de nuevo los nervios de Jessica debido a siniestros eventos. ¿Existe una maldición en esa casa o nuestra adorable protagonista está perdiendo la noción de la realidad?

El sueño americano terminaba empapado en sangre tras el fracaso que supuso la hiriente guerra de Vietnam, la sociedad estadounidense despertaba para contemplar un futuro más hostil, y su enfrentamiento con la realidad se resolvería en un campo de batalla lleno de interrogantes sobre la familia, el amor, el significado del trabajo duro y la forma de vida basada en el capitalismo. Estados Unidos abandonaba la infancia para convertirse de golpe y porrazo en un adulto cubierto de cicatrices tanto físicas como morales. Y la industria cinematográfica no fue ajena a este cambio de paradigma, que afectó incluso al cine de género. Una de las muestras tempranas de esta interpretación del traumático cambio a la edad adulta, en cuanto a sociedad, sería “Let’s scare Jessica to death” (conocida en España como “La Maldición de los Bishop”), cinta de psicodélicos título y cártel que nos presenta el frágil drama de una mujer que intenta decantarse entre locura y cordura en un mundo que se ha vuelto hostil para ella.

Lo mejor: La equilibrada y elegante forma de plasmar la locura, la duda emocional, en pantalla.

Lo peor: A veces es tan reflexiva que... se hace un poco soporífera.


Dyke Hard

Rock'n'Roll lésbico forever...

Dyke Hard

Dyke Hard es un grupo de rock que emprende un viaje hacia la batalla de bandas en la gran ciudad. El viaje está repleto de encuentros extraños, fieros y apasionados con cyborgs, fantasmas, un boxeador tailandés, chicas que practican el “Roller Derby”, ninjas, bandas de motociclistas y un misterioso millonario que hará todo lo posible por lograr que Dyke Hard no salga vencedor en la batalla.

Esta es una de esas ocasiones en las que uno se plantea si no sería mejor cerrar la boca (o en este caso meterse las manos en los bolsillos) y dejar que sea el propio tráiler de Dyke Hard el que hable por sí mismo. La joven directora sueca Bitte Andersson debuta en la dirección con Dyke Hard, una locura llamada a ser la frikada del año en la próxima —muy próxima— edición del Festival de Sitges (dentro de la sección Midnight XTreme) y que la propia realizadora describe como una “Aventura de rock’n’roll lésbica”. Dyke Hard nos cuenta la odisea de una salvaje banda de punk-rock formada por lesbianas cuyo camino hacia el éxito se verá amenazado por bandas de motoristas, ninjas, ciborgs, monstruos, un preso con la máscara de Hannibal Lecter… y una dominatrix entrada en años que, supongo, pretenderá conquistar el mundo. El currículum de Andersson no deja lugar a dudas: la muchacha se formó, “artísticamente”, en los USA, formando parte del equipo de efectos especiales de la mítica productora Troma Entertainment Inc. (seguro que papá Lloyd Kaufman estará orgulloso de su chica).