Bloody New Year
¡Cava y caspa!

- Título original: Bloody new year
- Nacionalidad: UK | Año: 1987
- Director: Norman J. Warren
- Guión: Frazer Pearce, Norman J. Warren
- Intérpretes: Suzy Aitchison, Nikki Brooks, Daniel James
- Argumento: Unos jóvenes acaban en el hotel de una isla maldita donde siempre es nochevieja
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| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 3/5

Cinco jóvenes, que no son el Club de los Cinco, terminan en un hotel abandonado sito en una isla misteriosa. Allí parece que no haya pasado el tiempo y que la última fiesta celebrada, la del fin de año de 1959, todavía se esté celebrando por fantasmas y recuerdos del pasado. Nuestros cinco protagonistas pronto se darán cuenta de que son invitados no deseados, cuando el hotel maldito enseñe sus fauces.
Pese a haber permanecido bastantes años en el anonimato, “Bloody New Year” (la cual he disfrutado en la versión doblada que se editó en 1997) ha sido rescatada en diferentes países, de nuevo tenemos que agradecer a Internet por dar salida a cintas de culto menor que terminan adquiriendo una aureola de leyenda, aureola de color marrón, no os vayáis a pensar. Y es que estamos ante la última cinta, la obra maldita, de Norman J. Warren, cineasta británico volcado con el cine de terror y conocido de sobra por ser un manazas de cuidado, un explotador y un incompetente. Pero también es verdad que sus producciones saben reflejar el entusiasmo de su creador, cuya pasión por el fantástico era innegable. Dando sus primeros pasos en la década de los setenta con “Satan’s slave” y “Terror”, Warren adquirió mayor (mala) fama con su cinta más ambiciosa: “Inseminoid”, una copia de Alien recordada no sólo por su descarado expolio de la original, también por unas dosis de gore tremendista que buscaba llamar la atención de la platea. Con dos millones de dólares como presupuesto, no tuvo un acabado muy aparente, luciendo barata y condenando a su director al trono de la serie b casposa, que a la postre no está tan mal. Y fue “Bloody New Year” la cumbre de su reinado de psicotronía y memez, esta vez servido como copia cutre e incoherente de “Posesión Infernal”.
Lo mejor: El gran número de imaginativas chorradas cutres.
Lo peor: Unos diálogos tediosos con mucho relleno de merengue.


