La Bóveda de los Horrores

British Horror Pop Vol. II

La Bóveda de los Horrores

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

La Bóveda de los Horrores

Cinco desconocidos se encuentran en un ascensor que va a parar a una bóveda de la que no hay salida. Aprovechando el intermedio, estos cinco caballeros deciden contar cada uno su más escabrosa pesadilla.

“La Bóveda de los Horrores” sería la segunda de las adaptaciones que la productora británica “Amicus” preparase a principios de los setentas sobre los famosos cuentos gráficos que durante los cincuenta se editaron como “Tales from the Crypt”, “The Vault of Horror” (del que la presente antología toma nombre) o “Shock Suspenstories”. Intentando emular el relativo éxito de su predecesora (”Condenados de Ultratumba”), la productora recluta a un director con cierto bagaje, Roy Ward Baker (el cual terminaría por dirigir la cinta de culto “Kung fu contra los siete vampiros de oro”), y le da vía libre a rodar cinco cuentos originales de la “EC” elegidos con un criterio dispar, como se puede observar en la irregular calidad de las historias aquí presentadas. No obstante, el encanto que poseen estas primeras adaptaciones de sencillas historias de terror, siempre con un giro de humor negro como marca de la casa, no han perdido un ápice con el tiempo; resultando, incluso, a día de hoy especialmente encantadoras por aquello de su estética “camp”, digno reflejo de lo que se cocía a principios de los setenta por las Islas Británicas: coletazos del “post hipismo”, ecos de las colonias, viejos y engolados señores británicos de frondoso bigote, amas de casa con ganas de liberarse de años de ataduras y mucho colorido.

Lo mejor: Su variedad y encantadora estética "camp"

Lo peor: Las historias son flojillas.


We are still here

Fantasmas tostados sin mantequilla

We are still here

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  • Título original: We are still here
  • Nacionalidad: USA | Año: 2015
  • Director: Ted Geoghegan
  • Guión: Ted Geoghegan
  • Intérpretes: Barbara Crampton, Andrew Sensenig, Lisa Marie
  • Argumento: Una maldición hace que, cada 30 años, un horror oculto tenga que asesinar a la familia residente en una antigua mansión. De lo contrario, el terror se cernirá sobre todo el pueblo.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

We are still here

We Are Still Here, ópera prima del director Ted Geoghegan, redunda en el fenómeno de las casas encantadas para ofrecernos una película que, a pesar de ofrecernos un tema ya muy manido y sobreexplotado en exceso (casas poseídas o encantadas por espíritus o fantasmas), no resulta en absoluto aburrida y se deja ver principalmente por sus aciertos técnicos y una dirección artística bastante competente.

No hace falta desvelar nada sobre la trama ya que tiene originalidad cero. Cuenta una historia vista ya mil veces en el género de las casas encantadas y su aportación al mismo es prácticamente nula. Tal vez el referente sobre este tipo de películas sería Terror En Amityville, película de 1979 del director Stuart Rosemberg; aunque la mayoría de los aficionados al género quizás apuntarían más hacia Poltergeist, película dirigida en 1982 por Tobe Hooper, como pionera del género, al tratarse de una obra de un mayor calado popular y también por ser una película más valorable. Evidentemente sería injusto no hablar de referentes como El Resplandor de Stanley Kubrick, House On Haunted Hill de William Castle o The Legend Of Hell House de John Hough; pero sería extendernos en demasiados títulos del género, así que centrémonos en ver que da de sí este We Are Still Here.

Lo mejor: Impecable apartado técnico. La mayoría de los actores. La fotografía de Karim Hussein.

Lo peor: La historia renqueante. Las casas encantadas ya han agotado nuestra paciencia. No arriesga nada y se muestra autocomplaciente.


Eliminado

Skype es la puerta del infierno

Eliminado

Mientras están chateando una noche online, seis amigos reciben por Skype un mensaje que dice ser de Laura Barns, una joven estudiante que se había suicidado justo un año antes tras ser humillada en Internet por un video sexual en el que la grabaron una noche borracha. Al principio los amigos piensan que es una broma, pero cuando el misterioso séptimo invitado comienza a revelar secretos íntimos de los demás miembros del chat, comienzan a darse cuenta de que el tema va en serio…

Si a estas alturas de la película tuviéramos que incluir a un nuevo miembro en el Olimpo de los dioses del horror, junto a asesinos encapuchados varios, familias de matarifes, fantasmas de pelo lacio y tipos de dedos afilados dispuestos a jodernos la vida en nuestros propios sueños; sin duda uno de los candidatos que irrumpiría con más fuerza sería ese que ahora mismo estáis utilizando: la red de redes. Internet es el nuevo diablo. Un asesino omnipresente, capaz de llegar a nuestras vidas (y arrebatárnoslas) a través de una videoconferencia, de nuestra red social favorita o de un simple protocolo Http. Los caminos de internet son infinitos e inexcrutables…

Cut and Run

Cierre de la trilogía caníbal

Cut and Run

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Cut and Run

Como reza el epígrafe, este título cerró la trilogía caníbal/selvática del iconoclasta Ruggero Deodato, especialista en sacudir a la sociedad de los setenta y ochenta con su cine extremadamente sádico, gráfico y violento. Se me ocurrió verla después de conocer el homenaje descarado de Eli Roth en The Green Inferno; director, el norteamericano, que por cierto no oculta su veneración por el italiano, a quien otorgó un cameo en la segunda parte de Hostel.

Nunca estrenada en España (de ahí el título en ingles/italiano), esta cinta de 1985 supuso un cambio de registro frente a las brutalmente explícitas Mundo caníbal, mundo salvaje y la madre del cordero, Holocausto Caníbal, tan controvertidamente célebre. Cut and Run: Inferno in diretta se desmarca decididamente de las dos obras anteriormente mencionadas, no sólo porque no hay canibalismo por ningun parte, sino porque Ruggero decidió no cargar tanto las tintas y ofrecer algo que, aun siendo salavaje en términos generales, no levanta cejas para el espectador medio. Es más, su escena más cruenta fue censurada en casi todos los países en los que la película logró estrenarse, pero de eso ya hablaremos más adelante.

Lo mejor: Violencia sin paños calientes.

Lo peor: Historia muy endeble y poco creíble.