Wolf Project Hunting

Carne picada con especias asiáticas

Wolf Project Hunting

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Wolf Project Hunting

Mejor empezar con algunas cifras para que os hagáis a la idea de la brutalidad: Dos toneladas y media de sangre artificial en el rodaje de la película y cien muertes filmadas (a las que podemos sumar otras veinte fuera de plano) en sus dos horas diez minutos, hicieron de Wolf Project Hunting la película más burra de la pasada edición del festival de Sitges. Gustó tanto, que la organización del evento le otorgó una mención especial. Tenía en común con la ganadora, Sisu, un interminable recuento de víctimas y una violencia explícita inusitada en un proyecto de gran presupuesto… algo que sería impensable de ver en el cine norteamericano. Pese a algunos puntos a favor del resultado, yo no puedo compartir el entusiasmo.

La cinta coreana plantea un motín durante un traslado de presos de Japón a corea del Sur en alta mar. Los agentes de policía a bordo, se verán rápidamente superados por un contingente de reos de la peor calaña. El derramamiento de sangre es tal, que crea una gotera que caerá en la boca de un polizón misterioso, oculto en la bodega de este barco carguero reconvertido en prisión, despertándolo de su letargo. A partir de aquí, lo que ya era una matanza se transforma en una desaforada carnicería.

Lo mejor: Aunque sólo trates de contar los muertos ya tendrás tarea para sus dos horas de duración. La factura es de una gran producción

Lo peor: El guion no se preocupa demasiado por que las víctimas nos interesen. Prima la cantidad sobre la calidad del su gore.


¡Nop!

Mucho SIP y un poco NOP

¡Nop!

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

¡Nop!

Con el tiempo, Jordan Peele se ha confirmado como el Shyamalan negro. Y no, no es racista añadir la raza, el color de piel, porque en este caso tiene mucho qué ver con lo que propone. No solo porque en sus repartos haya muchos actores negros, que también hay blancos, rojos o amarillos. La cuestión es que la inclusión de éstos personajes se debe a que los guiones, también de Peele, abordan críticas sociales/raciales. La insistencia en forzar una y otra vez, en sus películas como director, guionista, productor o simplemente presentador, el tema radial, termina resultando cansino y quita atención a lo que realmente hace muy bien: dirigir. Y es que, Déjame entrar, Nosotros y Nop pueden gustar más o menos por lo que cuentan, pero cómo lo cuentan es una delicia. Y ahí empiezan los muchos parecidos con el citado cineasta hindú.

Aunque haya que salvar las distancias entre las películas de Peele y aquellos rutilantes comienzos de Shyamalan con El sexto sentido (1999), El protegido (2000), Señales (2002) y El bosque (2004), sí que hay unos cuántos elementos en común. La calidad de la puesta en escena, el delicioso uso de encuadres, de meter la cámara en el lugar más adecuado. Hay planos de los que se quedan grabados en la retina.

Lo mejor: Los primeros 90 minutos contienen grandes momentos de cine y recuerdan al mejor Shyamalan...

Lo peor: ... Lástima que los 30 minutos restantes sean simplemente correctos y con varias decisiones innecesarias.


Hellraiser (2022)

Volvieron los derechos. Volvió la calidad.

Hellraiser (2022)

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Hellraiser (2022)

La saga Hellraiser llevaba unos cuantos años hundida en el fango. Y es que, incluso la tercera, que ya empezó a perder el favor de los fans más exigentes, hoy es reivindicada si la comparamos con el resto de secuelas. Más aún, incluso la cuarta y la quinta son correctas si las comparamos con las que vinieron a continuación. Un total de diez películas. Ni siquiera tuvieron éxito a nivel de video a partir de la quinta, pero todo valía con tal de no perder los derechos. Y supongo que a Clive Barker mientras le siguieran llegando los billetes calentitos, intentaba mirar para otro lado.

Por suerte, para la franquicia y para nosotros, el propio Barker recuperó los derechos en 2021 y decidieron devolver la dignidad a Pinhead y sus cenobitas. Jugaban con mucho a favor, pues era realmente difícil hacerlo tan mal. La cuestión era... ¿serán capaces de hacer una buena película que sirva para conectar con viejos y nuevos espectadores? Pues... ¡sorpresa! Lo han conseguido. Al menos, en gran parte.

Lo mejor: Todo el apartado técnico, la puesta escena, el nuevo Pinhead y sus cenobitas o la banda sonora. Por fin se devuelve la dignidad al material original.

Lo peor: La sensación de que siempre está a punto de llegar al extremo que deseamos, pero se queda a las puertas.


Irati

Mitos y leyendas

Irati

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Irati

Errementari (El herrero y el diablo) se presentó durante las últimas jornadas del festival de Sitges de 2017. Se trataba del primer film de Paul Urkijo; un chaval por aquel entonces convencido de que el cine de leyendas medievales, magia y espadas, tenía un hueco en la industria de la ficción española. Su trama se situaba años después de la guerra carlista e involucraba en ella a un herrero sospechoso de pactar con el diablo, a una niña huérfana y un botín de oro, en un cuento, al filo de lo infantil, con sabor añejo y con varios ingredientes en su mezcla que no terminaban de cuadrar, junto a otros que demostraban un ímpetu y un saber hacer de este director, que pedía a gritos algo más de presupuesto para construir un film excelente. Cinco años y un cortometraje después (Dar-Dar) y nuevamente en Sitges, Urkijo nos presentó Irati; con ese presupuesto extra que reclamaba y con un resultado que lo convierte, hasta la fecha, en la mejor cinta de espadas y hechicería del cine patrio... algo no muy difícil pero no por ello menos meritorio.

La película nos lleva al siglo VII, a un momento en el que el reino de Navarra no existía y conviven, en su tierra, clanes autóctonos, con cristianos emergentes y sarracenos. Una mezcla inestable frente a la amenaza del ejército de Carlomagno, que se abría paso en la península a través del Pirineo. Presenciamos los albores de la batalla de Roncesvalles, donde el padre de Eneko Aritza, protagonista de la historia e interpretado por Eneko Sagardoy, realiza un pacto con una diosa ancestral para salvar a su pueblo a cambio de su vida. Años después, el propio Eneko regresa a la comarca convertido en un cristiano confeso. Cuando su liderazgo sea puesto en cuestión, se verá obligado a buscar el cuerpo de su difunto padre, enterrado junto al tesoro de Carlomagno. No estará sólo en su cruzada: contará con la ayuda de una pagana ermitaña, Irati (Edurne Azkarate) conectada con el conocimiento ancestral del bosque.

Lo mejor: Pura magia de la de antes, llena de aventura y leyendas.

Lo peor: En algunos momentos la imagen es demasiado limpia...