The Gift

Regalo envenenado

The Gift

Simon y Robyn son un matrimonio joven cuya vida está yendo según lo planeado, hasta que un encuentro fortuito con un conocido de la escuela secundaria de Simon, dinamita su frágil paraíso. Simon no reconoce a Gordo al principio, pero después de una serie de encuentros casuales y regalos misteriosos llega a resultar preocupante: un terrible secreto del pasado se revela después de más de 20 años. Cuando Robyn conozca la inquietante verdad de lo que pasó entre Simon y Gordo, se preguntará: ¿cuánto sabemos realmente de las personas más cercanas a nosotros, el pasado puede ser olvidado?

“The Gift” es un thriller psicológico que marca el pistoletazo de salida de “STX Entertainment”, un nuevo estudio internacional que vista la fuerza con la que arranca seguro dará bastante que hablar. Estamos ante el debut como director y guionista del actor Joel Edgerton, al que hemos podido ver en películas del calibre de “El Gran Gatsby”, “Exodus” o el remake de “La Cosa”. Su ópera prima, a pesar de no contar con una trama especialmente original, luce como una producción bastante cuidada que tiene como protagonistas, no sólo a él, también a la pareja Jason Bateman (“Como acabar con tu jefe”, “El Cambiazo”) y Rebecca Hall (“Transcendence”, “Iron Man 3”), dos actores con buena proyección pero que, por otro lado, no podemos asociar mucho al cine de género terrorífico. Aunque tampoco nos engañemos, “The Gift” no parece en ningún momento adscribirse al terror, más bien ofrecer un poco de misterio comercial, sin muchas pretensiones, desde un thriller con tintes oscuros a la par que dramáticos.

Jonah Lives

Un zombie barato jamás se pierde la fiesta

Jonah Lives

Unos jóvenes se reúnen en una casa abandonada para pasar un fin de semana de alcohol y tocamientos. Como brillante idea adicional deciden sacar una ouija y jugar con ella. Podríamos cerrar aquí la sinopsis, pero hemos de destacar la invocación involuntaria (¿involuntaria? ¡No jodas!) de un antiguo asesino que reencarnado en su cuerpo putrefacto se dedicará a darles matarile mientras bizquea a causa de las lentillas blanqueadoras.

Últimamente suelo decir que no hay nada como preparar el comienzo de semana con un poco de serie Z, con esas películas de, seamos francos, mierda que tan liso y blanco dejan el cerebro. ¡Suficientes problemas tendremos que abordar el lunes como para ponernos a ver una de esas películas de terror cultas y molonas que tanto gustan a la chavalada! Sin embargo, la alegría inherente al viernes también parece buen momento para disfrutar de cine basura, ¡gran pistoletazo de salida para un fin de semana de lujo y desenfreno! Así que con estas líneas ya me he justificado por hablar de una [infra]película que no interesará a nadie más que a un servidor, personaje caracterizado por embadurnarse la cara con heces mientras sonríe de forma estúpida.

Pues bien, la norteamericana “Jonah Lives” huele a pastel de moscas que alimenta, como podéis ver aquellos atrevidos que pinchéis para seguir el tráiler, así como en las imágenes y cutre-póster, no parece que goce de un presupuesto holgado para la ocasión. No obstante, tenemos que reconocerle a su director/guionista/y chico para todo, Luis Carvalho, que ha aprovechado con bastante tino los 100.000 dólares con que contaba. Fijaos si será problemática la cinta en cuestión que, rodada en 2012, no es hasta este 21 de abril que verá la luz en DVD y VOD. ¿No es maravilloso el mundo de la serie Z? Gente esforzada que se deja el culo porque su mojoncito vea la luz a pesar de que todos vosotros reneguéis de este cine aduciendo su escaso valor.

Killer Party

Los 80 también tuvieron su “Scream”

Killer Party

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Killer Party

Los 80, esa década que parece que por fin va a terminar… treinta y cinco años después. Volvió su música, su moda, su cine (literal y metafóricamente, pues la inmensa mayoría de remakes vienen de esa década); sin duda, si un género proliferó y vivió su explosión, época dorada y declive en esos años fue el slasher. Los 80, cuando grupos de adolescentes pasaban en casas aisladas el fin de semana e intentaban perder la virginidad, y la gran meta en la vida era ir al baile de graduación para acabar la noche en el granero con el capitán del equipo de beisbol.

Rastrear los slashers de esa década se antoja una tarea casi inabarcable: no sólo en Estados Unidos asesinos enmascarados masacraron a los jóvenes; Australia se convirtió en otra gran cantera (el subgénero tuvo gran presencia dentro de la llamada Ozploitation), e incluso en España, Jesús Franco o Juan Simón Piquer degollaron más de un cuello. Y, desde luego, aunque hubo muchos slashers reseñables, hubo infinidad de ellos que apenas sí merecen una mención. Aparte de los clásicos del Olimpo de Carpenter o Cunningham, hay otros tantos que gozan de fama un tanto inmerecida. Y otros, por supuesto, que probablemente merezcan más de una revisión. “Killer Party” estaría, para quien escribe, en este último grupo, a pesar de tratarse de una obra discutible como pocas. Voluntaria o involuntariamente, el paso del tiempo ha jugado a su favor.

Lo mejor: El prólogo y el clímax.

Lo peor: Nos escamotea todos los asesinatos.


Burying the Ex

Necrofilia inversa

Burying the Ex

Max es un muchacho agradable que sufre la pena de tener una atractiva (ejem) pero manipuladora (aaahh) novia. Evelyn comienza a hacerle la vida imposible cuando se mudan a vivir juntos (¿os suena?), así que el pobre Max ya no puede más pero tiene miedo a soltar la bomba (¡venga Max!). Por suerte, o por desgracia, Evelyn fallece al poco en un peculiar accidente. El muerto al hoyo y el vivo al bollo: Max sale a tomarse unos chupitos cuando conoce a la fogosa, sexy y simpática Olivia, la chica de sus sueños (¡lo normal!). Por desgracia, o por suerte, Evelyn vuelve de la tumba convertida en muerta viviente y con ganas de pasar el resto de su no-vida con su amado (¡el matrimonio estándar!).

Que la combinación comedía-horror está devaluada es de consenso común, y aún lo es más el desprecio que se ha ido levantando contra las comedias de horror con zombies (“zombedy”, el subgénero de ridículo nombre). Un servidor no se quiere mojar en demasía, es decir, desde que en los ochenta funcionase tan bien, hasta cierto punto, la mezcla de sustos y risas dentro de la serie B (“Noche de Miedo”, “House”, “El Terror llama a su puerta”), el homenaje mal entendido ha proliferado hasta el punto de resultar agotador y, muchas veces, patético. Por ello me cuesta defender propuestas como “Burying the Ex” (comedia romántica con muertos vivientes de por medio), pero tampoco sería justo con mis propios orígenes, pues son precisamente algunas de las películas de Joe Dante, famoso director de la presente, las que me han proporcionado mis mejores momentos como cinéfago.