The Scopia Effect

No remover vidas pasadas

The Scopia Effect

Basia es una oficinista común que sobrevive en Londres como cualquier hijo de vecino; en concreto, intenta buscar en la terapia de hipnotismo las causas de su constante estado depresivo. Ahondando dentro de su psique, la terapia poca ortodoxa parece sacar no sólo una relación tortuosa con su madre, sino una vidas pasadas tempestuosas que siempre acababan en tragedia. Es en ese punto cuando Basia debe luchar contra sus regresiones, antes de que las extrañas fuerzas que marcaron sus otras existencias hagan acto de presencia en esta destruyendo todo lo que ella considera importante, como la esencia de su humanidad.

Si ya es duro vivir una vida, no quiero ni imaginar cómo sería vivir la presente junto a todas las demás que, según los preceptos de varias religiones como el hinduismo, arrastramos giro tras giro de la gran rueda del karma. Y esa condena, pues me parece un castigo el tener que recordar vidas pasadas, viene a ser la base de esta interesante propuesta británica, “The Scopia Effect”, mezcla de ciencia ficción y horror en un coctel que por lo visto está funcionando por los festivales especializados por donde ha transitado. Con un presupuesto decente, para lo que es el cine independiente, que ronda el millón y medio de libras, se presenta en sociedad el británico Christopher Butler, dirigiendo un guion propio donde se prometen múltiples giros y una dosis de originalidad nada desdeñable. Y, por otro lado, también se propone la misión de horrorizar dándole una vuelta cruel a la famosa cinta tailandesa “El tío Boonmee que recuerda sus vidas pasadas”, una de las primeras que viene a la mente cuando hablamos de reencarnación en el mundo del cine.

Clown

El payaso caníbal del Infierno

Clown

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Clown

Kent se entera a última hora de que su hijo Jack no tendrá el payaso que tanto deseaba para animar la fiesta de su cumpleaños. Padre abnegado, e incapaz de ver triste a su retoño, se hace con un traje de payaso y decide darle una sorpresa. Pero será él quien acabe sorprendido cuando descubra que no puede quitarse ni el traje ni la peluca que lo caracterizan como “Domo” el payaso. Esas ropas guardan en su interior una maldición milenaria que lleva a su poseedor a una transformación inaudita, una caracterizada por el hambre inhumana hacia los niños, los tiernos, tiernos niños…

“Clown” era una de las películas más esperadas del año, al menos para un sector de los aficionados entre los que me incluyo. Quizás no tanto por venir avalada desde la producción de Eli Roth, ni tampoco por haber visto la luz a partir de uno de los falsos tráileres de “Grindhouese” (a este paso no va a quedar ninguno en el tintero). La magia que atesoraba el debut, dentro del cine de horror, de Jon Watts radicaba simple y llanamente en la fuerza de sus imágenes promocionales y la sencillez de su propuesta, que venía a resucitar el horror sobrenatural de los ochenta con efectos especiales prácticos y una decidida apuesta por el miedo puro como motor de la cinta. Sin embargo, no es oro todo lo que reluce y aunque “Clown” se sitúa como un entretenimiento muy recomendable, y se mantiene fiel al hecho de tomarse muy en serio a sí misma, queda lejos de la película memorable que muchos auspiciábamos. Pero que nadie se preocupe, aquellos que no la hayan visto pueden confiar en dedicarle la hora y media que dura, porque sus defectos quedan en un segundo plano gracias, principalmente, a unos efectos artesanos de chuparse los dedos (como la colorida sangre de nuestro payaso) y un arranque que, como arma de doble filo, molestará a algunos por su rapidez y convencerá a los que sólo busquen un entretenimiento rápido y sin complejos. Abstenerse puristas de los dramas revestidos de horror, nada más lejos de la realidad, la caracterización bastante superficial de los personajes, aficionados a tomar dudosas decisiones y a involucrarse en situaciones irreales con tal de justificar la siguiente escena por los pelos, termina por alejar la narración de la disección humana o nada parecido. Y es que la figura de un sacrificado padre de familia transformado lentamente en payaso demoniaco devorador de niños daba para la construcción de una fábula oscura sustentada sobre el equilibro entre terror psicológico y físico, al estilo de “Starry Eyes” y otras obras influenciadas positivamente por Cronenberg.

Lo mejor: El maquillaje y diseño de la criatura payaso-demonio.

Lo peor: La trama es demasiado débil, se sustenta sobre decisiones y giros tan poco creíbles como predecibles.


Girl House

Un asesino entre conejitas de Playboy

Girl House

Una joven y hermosa estudiante, necesitada de dinero para pagarse los estudios, se traslada a una casa que sirve contenido en streaming para una web pornográfica. Uno de los devotos fans de la web, que se hace llamar “Loverboy”, enloquece al escuchar lo que realmente piensan las chicas acerca de él. Preso de la locura invadirá la casa con resultados mortales…

A primera vista, típica mezcla de slasher ochentero repleto de jovencitas de buen ver (de muuuy buen ver…) en ropa interior, un asesino mastodonte que esconde su rostro bajo una horrible máscara y, para darle un toquecito más actual, le sumamos los peligros siempre inherentes a internet. A primera vista, como digo, nada nuevo bajo el sol. Y sin embargo Girl House, debut en la dirección del norteamericano Trevor Matthew, más conocido por su faceta de productor (Jack Brooks: Cazador de Monstruos y The Shrine), está cosechando unas excelentes críticas por parte de la crítica especializada tras su estreno en los USA el pasado mes de febrero. Algunas de esas críticas son realmente entusiastas, llegando a afirmar que Girl House es lo que, en realidad, tendría que haber sido el remake de la mítica Halloween (golpe directo a la línea de flotación de nuestro querido Mr. Zombie).

Cruel and Unusual

Dios castigando al Diablo

Cruel and Unusual

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4.5/5

Cruel and Unusual

“Castigo cruel e inusual” es una frase que describe el castigo que se considera inaceptable debido al sufrimiento, el dolor o la humillación que inflige a la persona sometida al mismo.

Con estas mismas palabras, el debutante Merlin Dervisevic, bautiza su primera película: Cruel and Unusual. Una película que nos ubica en el infierno, donde son castigadas todas aquellas almas que cometieron, impunemente, un “castigo cruel e inusual”, y creyeron que la muerte les salvaría de su condena. Pero no es así… Estas malévolas almas deben pagar por lo que han hecho, y lo harán reviviendo su propio pecado - ese castigo cruel e inusual que infligieron a sus víctimas – todos los días de su vida espiritual. En otras palabras, Dios les castiga pagándoles con la misma moneda. Sin embargo el guión de Cruel and Unusual propone diversas lecturas morales, relatando un mismo hecho desde todos los puntos de vista posibles de manera que cada uno pueda sacar sus propias conclusiones. Pero si de algo no nos cabe duda alguna es de que Dios lo ve todo…, y sabe como tocar las pelotas a lo grande.

Estamos ante una de las mejores películas del pasado año. Cruel and Unusual no solo es inteligente y sabia; también resulta una propuesta conmovedora y muy elegante. Tampoco cabe definirla como una película de terror al uso; es más bien un thriller sobrenatural, cuasi de carácter religioso – aunque esta última afirmación debéis cogerla con pinzas – , cuyo objetivo es proponerle al espectador un castigo de carácter plenamente psicológico. Y ciertamente lo logra con creces gracias, principalmente, a un excelente personaje principal, interpretado por David Richmond-Peck (Edgar), cuya historia guarda cierta correlación con la que nos brindó Charles Dickens en su Cuento de Navidad.

Lo mejor: hay que verla...

Lo peor: aún no hay fecha de estreno.