Cute Little Buggers

¿A quién no le gustan los conejitos (en 3D)?

Cute Little Buggers

En un pueblecito de Inglaterra aparecen unos pequeños conejitos (en 3D) extraterrestres que enseguida encandilan a la población. ¡Son taaaaan monos! Pero al poco empiezan a desaparecer las mujeres del pueblo. Peor aún, las más atractivas y jamonas, dejando a las esposas gordas y gruñonas junto a sus maridos borrachos (¡ah, la campiña inglesa!). Ante semejante panorama tendrá que enfrentarse el típico héroe cabestro, al estilo de “Evil Aliens”, para acabar con… ¡los putos conejitos (en 3D) del especio exterior!

Metidos en materia (fecal para la ocasión), me ha llamado la atención una película británica llamada “Cute Little Buggers”, pero no lo ha hecho por factor positivo alguno. Desde el horrible cartel con más retoque digital que la cara de Pedro Sánchez, hasta unas imágenes promocionales con más capacidad para provocar la vergüenza ajena que las postales de lagarteranas de cola larga, la cinta de Tony Jopia desprende malas vibraciones incluso en el nombre de su director. Ni más ni menos que un chileno, afincado en Inglaterra, con tres películas a estrenar este 2015, y todas ellas de la misma calidad que su único largo conocido: “Deadtime”, otra película producida por un empacho de “fish & chips” y en la cual andaba hasta Ian Hills de los míticos Judast Priest. Tampoco es que sea mucho decir, pero resulta curioso como Jopia (¡cómo mola decir este apellido borracho!) consigue engañar a antiguallas venidas a menos: por ejemplo a Caroline Munro, no menos mítica que la banda del Rob “leather King” Halford. Bien, la famosa actriz parece tener un rol reservado en esta especie de revisión cutre de “Critters”. Viendo el tráiler uno se pregunta cómo ha acabado aceptando participar… ¡ah, sí! En mi ingenuidad suelo olvidar que, al igual que un servidor, algunas personas han de prostituir sus habilidades para llevarse un mísero falafel a la boca.

Pizza Girl Massacre

Pizza de sangre e higadillos

Pizza Girl Massacre

En verano de 2013, un grupo de teatro de Albuquerque, Nuevo México, decidió llevar a cabo una producción de William Shakespeare: “Sueño de una noche de verano”. Dado que la mayor parte de la obra se desarrolla en un bosque encantado, el grupo pensó que sería una buena idea ensayar en un bosque real. Así que alquilaron una cabaña … Abandonada… En mitad del bosque … Por supuesto ninguno de ellos regresó para contarlo.

Hoy vengo a hablaros de Pizza Girl Massacre, una de tantas películas de bajísimo presupuesto que suelen pasear palmito por Almas Oscuras y que probablemente nunca llegaremos a ver… algo que quizás redunde en favor de nuestra, ya de por sí, deteriorada salud mental. Se trata de una comedia gore escrita, dirigida e interpretada por un tal Jason Witter, un tipo que parece obsesionado por el horror de bajo presupuesto y la obra de William Shakespeare a partes iguales ¿?. Y esto último no lo digo únicamente porque los desdichados protagonistas de Pizza Girl Massacre estén inmersos en la producción de Sueño de una noche de verano, si no porque resulta que entre los trabajos anteriores del bueno de Witter encontramos títulos como Romeo & Juliet vs. The Living Dead, en calidad de guionista, o Hamlet the Vampire Slayer, como director y guionista.

The Walking Deceased

¿Queda alguien que se tome en serio a los zombis?

The Walking Deceased

En esta ocasión supongo que me puedo ahorrar la sinopsis de la película. Quién más quién menos por estos lares sospecho que habrá visto unos cuantos episodios de la popular serie de la AMC The Walking Dead. Incluso los habrá que, como un servidor, ya disfrutaron antaño con los violentísimos cómics de Robert Kirkman en los que se basa la serie televisiba. Pues bien… The Walking Deceased no esconde demasiados secretos: se trata de un spoof en toda regla de la serie televisiva The Walking Dead. El género spoof lo componen películas que parodian otras películas (supuestamente “serias”) o géneros; y se trata de un género que nos ha ofrecido grandes títulos a lo largo de su historia como pueden ser Top Secret, Agárralo como puedas, Arma fatal o Repossessed (vaaale… esta última, una parodia de “El Exorcista” protagonizada por la mismísima Linda Blair, reconozco que es una mención muy freak por mi parte).

Pero en los últimos años también ha generado una ingente cantidad de mierda en forma de películas de muy bajo presupuesto que parodiaban títulos recientes de éxito, y en esta ocasión me estoy refiriendo a basura tan prescindible como Híncame el diente (parodia de la saga Crepúsculo), Meet the Spartans, Los muertos del hambre o alguna de las últimas entregas de la saga Scary Movie. Tras ver el tráiler de The Walking Deceased, si me preguntáis en qué saco pondría la película del debutante Scott Dow, si en el de las grandes parodias o en el de los sacos de mierda, a priori, creo que me decantaría por este último. Pero por supuesto no sería más que un prejuicio innecesario, y en cualquier caso deseo que The Walking Deceased acabe demostrándome lo equivocado que estoy.

Lifeforce, Fuerza Vital

Los vampiros del espacio

Lifeforce, Fuerza Vital

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Lifeforce, Fuerza Vital

Tobe Hooper siempre ha sido un director criticado, que se ha ganado muchos odios entre los fans del terror, y por diversos motivos. Unos critican su irregularidad, que le hacía entregar grandes títulos un año y productos olvidables el siguiente. Otros muchos un palpable deterioro de su inspiración, que le lleva a no conseguir acabar ninguna película digna de recuerdo desde finales de los ochenta. Pero la mayoría no le perdona por haber ridiculizado su primera y definitoria La matanza de Texas con su secuela doce años más tarde, en la que se huye de la seriedad de la seminal primera parte para ridiculizar todo horror presente con humor y música desenfadada.

Tanto si se concuerda como si no con esta visión de Hooper, la película que nos ocupa se rodó precisamente justo antes en ese lejano 1986, y qué sorpresa, también cosechó de todo menos unanimidad. Lifeforce, Fuerza Vital fue producida por el grupo Cannon, los estudios de los judíos Golan y Globus, expertos en entretenimiento rápido, barato y eficiente, que auspiciaron productos tan cutres pero entrañables en los 80 como las sagas de Delta Force y El guerrero americano, aparte de otros sueltos de la solera de Cobra o Contacto Sangriento. En esta ocasión se cuidaron más de lo habitual los valores de producción, y es que los efectos especiales de Lifeforce aguantan increíblemente bien el paso del tiempo, mejor que muchas otras películas de la época con más presupuesto detrás. El punto de partida era una novela de ciencia ficción del reputado escritor y filósofo británico Colin Wilson, novela que se intentó respetar al máximo.

Lo mejor: Efectos especiales e imaginería. Actores solventes en vez de caras bonitas inexpresivas.

Lo peor: Ridiculez por momentos. Diálogo inapropiado para ciertas escenas