Billy Club
El slasher nunca pierde tirón

- Título original: Billy Club
- Nacionalidad: USA | Año: 2013
- Director: Drew Rosas, Nick Sommer
- Guión: Drew Rosas, Nick Sommer
- Intérpretes: Marshall Caswell, Erin Hammond, Nick Sommer
- Argumento: Quince años después de un brutal triple asesinato, cuatro amigos del equipo infantil de baseball se reúnen para honrar sus memorias, aunque descubrirán algo aterrador
| DIVERSIÓN: | |
| TERROR: | |
| ORIGINALIDAD: | |
| GORE: |
- 2/5

Como anuncia el subtítulo de esta reseña, siempre ha habido y habrá directores que decidan darle una oportunidad a un género como es el slasher. El tiro puede salir por la culata, y no sólo porque en él está todo inventado, sino porque siempre ha trabajado con unos esquemas muy limitados, en los que innovar se ve desde forzado a irreverente, o peor, traidor. Con todo, es posible facturar un buen título, y todos sabemos que no hace falta ser original para hacer una buena película, siguiendo tan recurrente adagio en el mundo del celuloide.
Me hubiera gustado ensalzar Billy Club, ponderando su cinematografía, originalidad y estilo, pero me temo que serán pocas las cosas de las que podré hablar bien. Además, aunque me cueste, intentaré no ser injusto y cebarme con factores claramente ligados a lo limitado del presupuesto, como el elenco actoral o la fotografía. Es obvio que los fondos no daban para fichar a Anthony Hopkins o para agenciarse un equipo luminotécnico espectacular, pero sí hay aspectos que se podrían haber mejorado para redondear un producto más presentable.
Lo cierto es que Billy Club comienza bien y va desinflándose irremediablemente, aunque en la parte final remonta levemente el vuelo. En sus primeros quince minutos se pone toda la carne en el asador, y se inquieta al espectador – en el buen sentido – con planos muy cercanos de maquinaria y objetos, explicitando la metódica labor de un asesino muy concienzudo, en la línea de Maniac o El asesino de la caja de herramientas. La narrativa también es heterodoxa pero acertada, con flashbacks bien insertados, que desmenuzan todo para que quede claro desde el principio qué clase de película se va a ver. Los crímenes, bastante gráficos, no tardan en aparecer, y el asesino posee cierto carisma, vestido de cátcher de baseball y pertrechado con los habituales útiles, en su versión más descerebrada.
Lo mejor: El tramo inical, con su estiloso modo de presentar los hechos
Lo peor: Ritmo tedioso y deslabazado. Intentos de humor fallidos




