Monster

Si me ves, corre

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Monster

Cary Grant, en una ocasión, hablando con Gene Wilder, le dijo: “¿Te has dado cuenta de que cada vez que tomas a alguien ordinario – digamos como tú o como yo – y lo metes en una situación extraordinaria, da como resultado un buen thriller?”. Cary Grant tenía razón…; Gene Wilder lo hizo protagonizando El expreso de Chicago (Silver Streak, 1976) y Alfred Hitchcock lo demostró en películas como Con la muerte en los talones, Sabotaje o 39 escalones, entre otras. En esta ocasión Hwang In-ho lleva a cabo la misma fórmula, porque ¿qué puede ser más ordinario que un par de niñas y más extraordinario que un asesino a sangre fría con habilidades que lo hacen casi un ser invulnerable?

Por un lado tenemos a Bok-Soon (Kim Go-Eun), a la que si bien no podemos considerarla una niña, sino más bien una joven adulta, mentalmente no deja de ser una cría. Dulce, tierna, tonta, juguetona y olvidadiza; y sin embargo de carácter agresivo y que no se deja amedrentar por nadie llegado el caso, por lo que en su pueblo la conocen como “psycho bitch”. Por otro lado tenemos a Tae-Soo (Lee Min-Ki), un asesino despiadado, sin ningún remordimiento —el monstruo que da título al filme— contratado para realizar un trabajo que involucra a Na-ri, una pequeña niña testigo del crimen y que logra huir para acabar cruzándose en el camino de Bok-Soon, lo que da paso al enfrentamiento de esta última con Tae-Soo.

Lo mejor: Los personajes y las escenas de acción.

Lo peor: Por momentos decae la tensión.


What we do in the shadows

No todo es beber sangre... luego hay que limpiarla.

What we do in the shadows

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

What we do in the shadows

Antes de entrar en faena con la cinta de esta reseña me gustaría referirme a una comedia clásica de Roman Polansky que era, hasta que vi la que hoy nos ocupa, la mejor comedia con vampiros de por medio que había tenido el placer de degustar. Me estoy refiriendo, por supuesto, a El baile de los vampiros. La película de Polansky es mucho más blanda que What we do in the shadows, y vista hoy en día su humor ha perdido gran parte de su fuerza original… aún así muchas de sus secuencias siguen siendo una delicia y la obra es un clásico de la historia del cine. Me aventuro a decir que esta comedia neozelandesa será también, con el paso de los años, otro referente del género.

El rodaje de un documental en un nido de vampiros, en la ciudad de Wellington, nos hará partícipes de sus costumbres, de los pros y los contras de su existencia y de las dificultades que tienen para adaptarse al mundo actual. La llegada de un vampiro de nueva creación trastocará su mundo y seremos testigos de los violentos cambios que amenazarán su existencia.

Es muy difícil encontrar una comedia que, una vez presentadas las cartas con las que juega, no pierda intensidad e interés con el paso de su metraje… De hecho suele ser frecuente, en muchísimos títulos, caer en el aburrimiento más desolador pasados sus primeros minutos para no remontar, si es que lo hace, hasta su conclusión, que viene a ser la traca final de la fiesta. Pues bien, esto también le sucede a What we do in the shadows… aún así, en el momento más flojo, la intensidad de sus gags y el acierto de los mismo es sobresaliente. Se trata de una variedad de gags que contentará a todo tipo de público, pues combina, con gran inteligencia, los chistes de la comedia de situación, con los visuales, el humor del absurdo, la parodia de otras cintas y novelas del género y la comedia gore (aunque de esto hay sólo pequeñas pinceladas).

Lo mejor: Excelentes ideas bien explotadas y en una duración correcta que evita el aburrimiento.

Lo peor: Es simple entretenimiento y humor superficial, si no entras en él no encontrarás alicientes en la cinta.


Sick: Survive the night

Una noche movidita...

Sick: Survive the night

Dos años después del inicio de la infección, miles de millones de personas han muerto, los gobiernos se han derrumbado y la raza humana está al borde de la extinción. El Dr. Leigh Rozetta es un joven e inconformista científico, que ha estado viviendo en una instalación secreta del Gobierno desde que comenzó el brote. Tras una serie de intentos fallidos por encontrar una cura, Leigh se escapa para regresar a casa de sus padres. En su camino se cruza con Seph y Mckay, dos supervivientes que a duras penas escaparon del último ataque de infectados que sufrieron. Con la noche a punto de caer, los tres saben que tienen que buscar refugio si pretenden ver salir el sol de un nuevo día. Resguardados en casa de los padres de Leigh, el plan es simple: sobrevivir a la noche.

De entrada, presupuesto escaso, originalidad prácticamente nula y zombis… un buen número de ellos. Esto es lo que parece ofrecernos, repito, de entrada, Sick: Survive the night, película canadiense dirigida por Ryan M. Andrews y rodada, curiosamente, en Pontypool, ciudad que ya dió nombre a una de las mejores películas de “infectados” de la pasada década y de la que Ryan se declara un ferviente admirador. Pero volvamos a Sick: Survive the night, película de zombis que el pasado año se llevó un par de premios en Festivales especializados y a la que la crítica, sorprendentemente (al menos yo me he llevado una cierta sorpresa) trató mucho mejor de lo que un servidor imaginaba. He tenido la oportunidad de leer un par de críticas de Sick que destacan su guión, centrado en unos personajes sólidos y las relaciones que surgen entre ellos en el marco de una situación agónica; y la excelente labor de todos los actores implicados.

Nymph

Esta sirena te matará de aburrimiento

Nymph

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Nymph

El arranque de Nymph (o “Mamula”, o “Killer Mermaid”) es, cuanto menos, prometedor. Una pareja decide montarse una fiesta privada junto al muelle de la bahía, la chica se despelota a la menor oportunidad, él sucumbe al irresistible canto de una sirena, y de nuevo la chica descubre las terribles jaquecas que puede llegar a ocasionarle un gancho de tres puntas. Directa y al grano. Aplausos, sonrisas y la expectativa creada de volver a disfrutar con Nymph de un apetitoso euroslasher que nos llega desde Serbia.

Dos hermosas y jóvenes norteamericanas pasan sus vacaciones en las hermosas playas de una isla mediterránea. Sus planes incluyen la visita a un viejo amigo que se presenta a la cita acompañado de su prometida. También conocen a un lugareño que les invita a visitar Mamula, una isla con un pasado turbio que incluye experimentos realizados por los nazis. Pero la isla secreta de Mamula esconde un secreto mucho más terrorífico que sus nuevos visitantes están a punto de descubrir de la peor forma posible.

Los aplausos y sonrisas se evaporan con rapidez. Al prometedor inicio al que os hacía referencia le siguen unos 60 minutos que son un auténtico desperdicio. Todo lo que sucede durante esta hora larga de metraje (ahora que lo pienso quizás eran menos minutos… pero a mí el trámite se me hizo larguísimo) alrededor de los cuatro protagonistas principales de Nymph, carece por completo de interés. Recuerdos de una vieja amistad perdida, una fiesta etílica que pone en apuros a más de uno, confesiones a medianoche, celos, un par de tensiones sexuales mal resueltas (lo cierto es que los modelitos veraniegos de la chica morena son capaces de crearle tensión sexual a un eunuco) y un constante tour turístico alrededor de unas hermosísimas islas balcánicas (los paisajes son de lo mejorcito que tiene por ofrecernos la película).

Lo mejor: La sirena y la morena.

Lo peor: El resto.