Charlie's Farm

Un asesino rural que viene a por todas

Charlie's Farm

En un esfuerzo por hacer algo diferente a lo habitual, cuatro amigos se dirigen al interior de Australia para explorar la tristemente famosa “Granja de Charlie”, lugar donde años atrás una familia entera encontró una muerte violenta. A pesar de todas las advertencias que reciben, persisten en su llevar adelante su temeraria aventura. Una vez allí, los cuatro amigos se encuentran con la Granja de Charlie aparentemente vacía, pero a pesar de ello inspiradora de terror. Son conscientes de que están siendo observados. Mientras exploran la propiedad para probar el mito, se encuentran con Charlie, quien les muestra que algunas leyendas nunca mueren.

Al entrañable Mick Taylor, protagonista de Wolf Creek y Wolf Creek 2, parece ser que le ha salido un duro competidor. Provinente de la lejana Australia, tierra de canguros, koalas y de Cocodrilo Dundee (que mayores nos hacemos), nos llega Charlie, un asesino depredador que apunta maneras y que parece dedicido a trepar hasta lo más alto del altar del slasher, tal y como atestigua ese póster promocional que no me resisto a compartir con vosotros y en el que podéis ver al bueno de Charlie limpiándose los piños con las cuchillas de Freddy, con las caretas de Michael, Jason y Leatherface a sus espaldas a modo de trofeos y, precisamente, con su pie sobre el cuerpo inerte del mencionado Mick Taylor (pobrecillo…). Charlie’s Farm está dirigida por Chris Sun (Daddy’s Little Girl), y cuenta con la presencia de caras tan conocidas como las de Bill Moseley, Kane Hodder, Tara Reid o Nathan Jones (a este último le veremos en Mad Max: Fury Road, la nueva entrega de la saga Mad Max que vuelve a dirigir George Miller).

Living Dark

Excavando en los mitos de la red

Living Dark

Dos hermanos distanciados vuelven a reunirse para asistir a la repentina muerte de su padre. Mientras intentan reconciliarse, los hermanos tropiezan con la entrada sellada a una cueva cercana, donde se verán lentamente obligados a enfrentarse a la verdadera y terrorífica causa de la muerte de su padre. En el interior de dicha cueva descubren un agujero del tamaño de un puño que comunica con un territorio inexplorado. Su obsesión les lleva a regresar a la cueva, día tras día, con la intención de hacer el agujero más grande y descubrir los misterios que se ocultan tras él.

Living Dark, película que podremos ver dentro de muy poquito en el Festival de Terror de Molins de Rei, está basada en uno de los más famosos Creepypasta que corre por internet: el de Ted the Caver. Para los que no sepais que es un creepypasta comentaros que se trata de historias cortas de ficción que se publican en la red con la única intención de poner de los nervios y sorprender al ocasional lector y que, en ocasiones, acaban convirtiéndose en auténticas leyendas urbanas, sin que falten personas que aseguran que los hechos son verídicos porque ellos han sido testigos de los mismos (sic). Lo cierto es que este fin de semana he tenido la oportunidad de sentarme y leer tranquilamente una buena parte de Ted the Caver y el tio que lo escribió hizo un trabajo fantástico. El modo que tiene de describir los hechos y las fotografías que acompañan al texto hacen que casi acabes creyéndotelo todo (de hecho me he encontrado con un par de páginas anunciando que la película Living Dark se basa en hechos reales… cuando en la página web de la misma avisan que se basa en la famosa leyenda urbana de internet).

The Midnight After

De perdidos al rio… ¡o al autobús!

The Midnight After

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

The Midnight After

Lo nuevo del prolífico director hongkonés Fruit Chan es The Midnight After, y lo cierto es que se trata de una película con muchas deficiencias, demasiado insulsa y esperpéntica, y que no sabe muy bien como encasillarse a sí misma en un género, tocando varios de refilón sin postularse en ninguno en concreto. Definitivamente esta odisea en el autobús de paradas que es The Midnight After, hace aguas por todas partes. La película no empieza mal, pero de una manera excesivamente rápida empiezan a sucederse los devenires de varios de los protagonistas, y la historia no tarda en caer en la ofuscación y el desánimo cuando ves que todo acaba desembocando en un desmadre más propio de una comedieta hollywoodiense que de en un film de horror con tintes de survival como se supone que debería ser The Midnight After.

No voy a contar nada de la trama, pero más por lo aburrida que resulta que por no destripar nada de la misma. El resumen, más o menos, sería que David Bowie tuvo la culpa del desastre; o mejor dicho, que en una de las canciones más míticas del camaleónico y mítico cantante se descifran, como si de una especie de jeroglífico se tratase, las claves de la desaparición de la humanidad en un futuro venidero. Los usuarios del autobús urbano protagonistas de The Midnight After acaban dando con la tecla para resolver el enigma, olvidándose por completo de buscar más supervivientes, buscar ayuda en la tecnología, intentar consultar otras fuentes de información, etc. Por supuesto no vamos a resolver por nuestra cuenta el misterio, aunque las calles de repente se han vaciado…, no hay ni Dios por aquí, ni por allá.

Lo mejor: Si la has aguantado hasta el final, ¡apúntatelo como lo mejor!

Lo peor: Todo el conjunto es un despropósito, no se salva apenas nada.


What we do in the shadows

¿Qué fue de esos alegres chupasangres?

What we do in the shadows

Este documental narra como un grupo de viejos vampiros transilvanos intenta adaptarse a los nuevos tiempos. Los tres son compañeros de piso desde tiempos inmemoriales, pero ninguno lleva bien el hecho de haberse quedado anticuado con respecto a las modas modernas.

Otra nueva comedia que se mofa de las temáticas del horror, y lo hace a través del formato del cual el mismo género está haciendo uso y abuso: el falso documental. Por último, pero no menos importante, son vampiros los capturados por el objetivo de un grupo de documentalistas. Pero olvidaos de nada parecido a “Afflicted”, en este caso el proyecto tira por la comedia excesiva, siguiendo precisamente la línea de “Borat” o la seminal “This is Spinal Tap”. Además, cualquiera que lleve visitando Almas Oscuras desde hace un tiempo prudencial, sabrá verle los obvios parecidos con una cinta que me gustó mucho y pasó injustamente desapercibida: la belga “Vampires”. Que poco más o menos tiene el mismo argumento pero con un humor más tibio y menos cafre. No podía ser de otra forma ya que el humor norteamericano, de donde proviene esta “What We Do In The Shadows”, se suele distanciar bastante en gamberrismo de su contrapartida europea.