Goal of the Dead

Francia nos marca un gol

Goal of the Dead

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Goal of the Dead

El futbolista Sam Lorit vuelve a su pueblo natal para jugar contra el equipo local: ahora es una estrella venida a menos y capitanea al equipo de París. El ambiente está cargado de rivalidad y pasión por lograr la salvación. Tanto es así que una epidemia zombie se expande entre los aficionados y los jugadores, obligando a los supervivientes a jugar el partido de y por sus vidas.

De nuevo se apagan las luces del Auditori y ya estoy cabreado como un macaco, mi segundo yo. No se trata de saberme ante otra comedia zombie, un subgénero que ha llegado a atraerme lo mismo que el fuet de meconio. Tampoco saber que uno de los dos directores de “Goal of the Dead”, Benjamin Rocher, fuese responsable de “Le Horde”, una de las películas de zombies que más me ha decepcionado en la última década. Ojo, hablo de decepción, no digo que me desagradara; de hecho, podría pensar a la inversa ya que su otro director, Thierry Poiraud, adaptó al cine “Atomik Circus”, una cinta injustamente ignorada que merece saber ver más allá de sus muchos defectos.

No, lo que me cabrea es que hayan tenido que ser los franceses los que hayan tenido la grata ocurrencia de mezclar zombies y fútbol, al menos a lo grande. ¿No tenemos la puñetera liga de las estrellas? Hubiese pagado un cuarto del huevo izquierdo por ver a Messi devorado por una hora de inspectores de hacienda zombificados. ¡Qué diablos! Un país que compra biografías de futbolistas y tertulianas a decenas de miles, antes que los nóveles de literatura, tendría que haber sabido ver el filón. Menos mal que todavía hay una película maravillosa por hacer, una mezcla de zombies con un género único en España, pero ese secreto (que no es mío) me lo llevaré a la tumba, y así lo pierdan las taquillas.

Lo mejor: La idea original y el siempre agradecido gore.

Lo peor: Larga, quizás con ochenta minutos hubiese ganado más adeptos.


Under the Skin

¿Reseña? Resueño

Under the Skin

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Under the Skin

Ella ha salido de ningún sitio para caminar entre la humanidad y alimentar a la masa madre con la carne de los hombres. Esperma y sangre, el alimento de las perras cósmicas. ¿Y qué pasaría si Ella, perfecta en su impureza, descubriese que un vestido de carne define la realidad? Entonces, como negrísima broma, sería procesada por el imperio fálico de la violencia y el deseo. Todos los cuentos acaban en el mismo punto y con los mismos protagonistas de los años sesenta.

Las luces llevan apagadas un buen rato y Scarlet Johansson continúa buscando hombres a bordo de su furgoneta. No sé bien cuál es el objetivo, parece que el contexto subyacente se me escapa, quizás porque el sueño está distorsionando mis percepciones. De verdad, lo intento, quiero involucrarme con Scarlet, hoy de morena, mañana de rubia, no me importa: quiero penetrar su piel. ¡Ya está! Puede que no existan metáforas, que la película sea una sucesión estroboscópica de fotogramas eróticos. Pero espera, no hay erotismo ni tan siquiera en la superficie, ella es tan fría que un miembro viril se congelaría entre esas piernas sedosas. Bajo la piel no late nada. Entonces, si no es el morbo el motor de la película de Jonathan Glazer, ¿qué motiva al espectador a continuar? Intento buscar respuestas a mi alrededor, entre las butacas, pero esas siluetas inertes no tienen ninguna pista que ofrecer. A lo mejor los guionistas de “Under the Skin” están comunicando la soledad del hombre moderno: Jonathan Glazer, Walter Campbell, ¿podéis oírme? ¿Tenéis una respuesta a la altura de la pedantería que destila vuestra cinta? No, la cadena informativa está completamente rota y me cuesta creer que la novela en que se basa esta producción, escrita por Michel Faber, arroje luz sobre su adaptación.

Lo mejor: Sus silencios

Lo peor: Escenas repetitivas


Festival de Sitges. Día 4

Paranoias variadas

Festival de Sitges. Día 4

Parece que la locura se lleva este año; eso y la duplicidad, pues, son y serán varios los títulos que parten de fantasmas imaginarios, trastornos de personalidad o duplicidades de carácter más paranormal para desarrollar sus tramas. En The Voices Ryan Reynolds (peinado, vestido e inspirándose claramente en el Norman Bates de Psicosis) construye una comedia negrísima que bien podría ser una parodia de Maniac. Lo mejor es que la directora Marjane Satrapi se mueve entre el humor, el terror, el patetismo, la ternura, la fantasía romántica y el gore con una elegancia y equilibrio fabuloso. Si Bates es torturado por la presencia de su difunta madre, el protagonista de la que nos ocupa se debate entre el bien (cuando escucha la voz de su perro) y el mal (cuando le habla su gato); y ambos logran hacerle caer en una peligrosa locura…, peligrosa sobretodo para los que le rodean.

Equilibrio es precisamente lo que le falta a la alemana Stereo, un pretencioso filme de suspense y acción, con protagonista mentalmente desdoblado, donde su director prioriza la construcción de planos modernos sobre su argumento. Para colmo de males, la explicación sobre lo que sucede se toma demasiado tiempo en llegar, restando interés al resultado. El que se desdobló en A girl walks home alone at night fui yo. De alguna forma logré dormir y ver la cinta a la vez (cosas de Sitges). Se trata de un soporífico filme de vampiros mezclados con gente de mal vivir donde aparentemente se cuentan muchas cosas y finalmente no se dice nada. Blanco y negro y aromas indies malgastados en humo…

Musarañas

Una reseña críptica

Musarañas

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Musarañas

Corren los cincuenta en la gran España, la de Caudillo, escapulario y pandereta. En ese Madrid gris ve Montse pasar los días desde su casa. Acosada por la agorafobia y un tormentoso pasado lleno de madres muertas y padres severos, Montse ve con miedo el decimoctavo cumpleaños de su hermanita: se ha convertido en una mujer y sabe que traerá problemas. Aunque al contrario de lo que pensaba, los problemas comienzan con la visita de un guapo vecino. Herido se adentra en el nido de esas dos mujeres, ejerciendo de catalizador para la locura y el amor, los ingredientes perfectos de un drama terrorífico.

Todos coinciden en que Macarena Gómez soporta el peso de la película por sí sola. Del histrionismo cómico, por el que era conocida, cambia al histrionismo dramático con tintes terroríficos. Se enfunda el vestido de una mujer destrozada por la culpa y la frustración nacida del fervor religioso y la sobreexposición a un padre extremadamente riguroso, que interpreta un magistral Luis Tosar; da igual que su papel sea mínimo, sube el caché de “Musarañas” cuando un actor como él llena la pantalla con su carisma.

Sin embargo, no os engañéis, es ella, sigue siendo Macarena quien arrastra por los pelos al espectador hasta el universo de la posguerra, donde el régimen y la opresión católica se perfilan como telón de fondo de un thriller psicológico que arranca como un drama magnífico y termina rindiéndose a los excesos festivaleros que el terror actual necesita para perpetuarse en su vacio. No corren tiempos de guiones redondos, el agujero se vende barato a cambio de los aplausos de una platea sedienta de escenas “fuertes”. Nos creíamos junto a Hugo Silva en la ciudad donde llueve ceniza y, de repente, Silent Hill se desmorona a favor de Raccoon City, y Hugo no nos salva, simplemente pone su fama de icono sexy al servicio de un libreto femenino pero sin estrógenos.

Lo mejor: Macarena Gómez

Lo peor: El gruyere marca "Predecible"