Summer of Blood

Hipsterada vampirica quiere ser tu amigo

Summer of Blood

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Summer of Blood

Soy un gran admirador de la comedia indie, aunque parezca que muchos acaben de descubrirla y la describan como una simple tendencia “hipster” o que para muchos otros sea sinónimo de “basura intelectualoide o de contenido aburrido”. La prefiero a Woody Allen y sus dramáticas y somnolientas películas (lo siento, es lo que pienso. Una comedia debe hacer reír… o al menos intentarlo y no pasarse al público por el aro). Hay un par de directores, como son Wes Anderson y Whit Stillman, que me parecen unos genios; y no tengo muy claro si es únicamente una cuestión de gustos muy personales o si realmente disfruto con sus personajes presuntuosos, tontorrones e insoportables (muchos de ellos un poco sociópatas) que siempre están pensando en el lugar que ocupan en este mundo, envueltos en una locura descomunal tan realista… como surrealista. Las películas de estos dos tipos, al margen de ofrecerme un desfile de personajes caricaturescos, excéntricos y sumamente histriónicos que en la mayoría de ocasiones suponen un acierto; suelen divertirme y hacerme reír. Lo reconozco: gozo viendo este tipo de majaderías, entre las cuáles incluiría a este Summer of Blood. Por supuesto si todo esto no te convence, no esperes más y cambia de canal. Si por el contrario estás dispuesto a enfrentarte a esta divertida parodia de la serie Girls repleta de vampiros, personajes cuarentones gilipollas, y un argumento que ya has visto mil veces antes pero que, tal y como está servido para la ocasión, no dudarás en disfrutar de nuevo; no lo dudes: Summer of Blood es tu película Y TIENES QUE VERLA.

Erik Sparrow (Onur Tukel, que protagoniza y dirige) es un cuarentón inmaduro que sigue sin encontrar su lugar espacio-tiempo. Lleva un tiempo saliendo con Jody, quien se le declara una noche de verano; petición que Erik rechaza. Su único objetivo es a vivir sin una meta en el horizonte. Vaguear en un trabajo que odia y masturbarse en el baño con una fotografía asexual de Penelope. Hasta que un día todo se desmorona: Jody le ha abandonado por otro y ahora la acosa todos los días, el trabajo se le hace cada vez más insoportable y su sexo es descrito como una cagada. Así que nuestro amigo, abatido, vagabundea por el mundo hasta que un día, en mitad de la calle… deja de ser humano y conoce la otra cara de la moneda. Y como os podéis imaginar todo empieza a cobrar sentido. Erik sigue siendo gilipollas, pero ahora es un gilipollas con mucha suerte… lo cual es genial.

Lo mejor: ¡Onur Tukel es DIOS! Memorable el momento pasamontañas.

Lo peor: un poco más de originalidad no le habría venido mal. Es demasiado clásica.


White Settlers

White Settlers

Ed y Sarah pasan la primera noche en su nuevo hogar, un aislada granja en los Borders Escoceses. Debería ser el inicio de una vida de tranquilidad, alejados del estrés de las calles de Londres. Pero cuando el Sol se pone, la pareja duda de la soledad que los rodea, así Ed salé de la casa a investigar y la pesadilla comienza. Obviamente ellos dos no pertenecen a la zona, y tampoco son bienvenidos…

Si hace poco hablábamos indirectamente de “Tú eres el siguiente”, parece que hoy lo vamos a hacer de una forma un poco más directa. Pues “White Settlers” quiere erigirse a su manera en la versión británica de la cinta de 2011. Haciendo más hincapié todavía en el entorno rural, y utilizando como principal arma la tensión, la película de Simeon Halligan, director de la justita “Splintered”, cuenta como principal baza con la presencia de Pollyanna McIntosh, actriz de origen escocés que atrajo nuestra atención con su interpretación de “la mujer” en “Offspring” y “The Woman”, además de haber participado en otros títulos valorables como “Filth” o “Burke and Hare”.

Resulta obvio que alrededor del papel protagonista de esta atractiva actriz se desplegará una trama muy manida para lo que es el thriller y el survival, ¿malvados extraños con caretas de cerdo?, lo que no le resta interés a una película donde todo apunta a la creación de atmósfera como plato fuerte. Así los entornos campestres de Escocia lucen realmente terroríficos bajo la falsa luz de la luna en este “home invasion” del cual desconocemos medios de distribución de momento. Las viejas heridas de la xenofobia y la venganza ponen el resto.

Life After Beth

A pesar de su desagradable aspecto...

Life After Beth

Zach está destrozado por la muerte de su novia Beth, pero cuando ella vuelve milagrosamente a la vida, decide darse una nueva oportunidad y hacer con ella todo lo que no pudo hacer cuando estaba viva. Sin embargo, el amor puede pudrirse y cuando el estado de Beth comienza a mostrar sus verdaderos síntomas el pobre Zach verá su relación puesta a prueba de una forma que nunca imaginó.

Pura comedia con mucho respeto al género con el que se mezcla, más en concreto horror, y siendo totalmente precisos: el subgénero zombie. A bote pronto todos nos acordamos de los estupendos resultados que tuvo en pantalla “Zombieland”, y no era para menos, se trataba de una estupenda película palomitera capaz de satisfacer a los amantes del terror y al espectador casual con ganas de pasar un buen rato. Parece entonces que a “Zombieland” le ha salido un duro competidor: “Life After Beth”, que pone sobre la mesa una trama romántica, muertos vivientes y mucho humor de sal gruesa. ¿Es alargada la sombra de “American Pie” y sucedáneos? Pues parece que sí, afortunadamente el tráiler muestra una buena ración de tópicos zombies, aunados con un maquillaje y puesta en escena bastante macabro, por no hablar de una calidad técnica a tener en cuenta pese a su ajustado presupuesto.

Death do us part

La cruz del slasher

Death do us part

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

Death do us part

Kennedy (Julia Benson) y Ryan (Peter Benson) deciden juntar sus despedidas de soltero en una única fiesta. Para ello, reúnen a sus amigos y alquilan una cabaña en medio del bosque donde, supuestamente, van a pasar un fin de semana de juerga desenfrenada. Sin embargo, el dueño de la cabaña, Bo (Dave Colletef) es la mar de siniestro, y no tardarán en sucederse las muertes…

La premisa no es gran cosa, lo sé, pero quien escribe siente debilidad por el slasher, y puesto que todos, absolutamente todos, tienen un planteamiento similar, valía la pena intentarlo, ¿no? El problema es que las esperanzas se desvanecen prácticamente en el plano uno.

Y, de hecho, vayamos al plano uno: la película comienza con una descripción de un entorno natural bastante idílico, solamente roto por la presencia de una mujer vestida de novia que camina, tambaleándose. Créditos. La siguiente escena comienza con la novia en la comisaría, con el velo por la cara, siendo interrogada por un policía. Con una voz susurrante, y en planos o muy cortos o muy generales, ella dice su nombre, y comienza a contar cómo ha llegado hasta allí en un estado casi de shock. No hay que ser el más avispado del mundo para darse cuenta de que algo sucede, desde el momento en que hacen lo que sea con tal de no enseñarnos la cara de quien habla.

Lo mejor: El lago junto a la cabaña es precioso.

Lo peor: Otro slasher que acaba siendo una pérdida de tiempo.