Animal
La bestia siempre se queda con hambre

Un grupo de jóvenes amigos a los que les une una estrechísima amistad, se encuentran perdidos en mitad de un bosque y perseguidos por un depredador sanguinario. Atrapados y aislados en una vieja cabaña, la tensión irá en aumento a medida que se revelen viejos secretos y heridas. Cuando el número de muertos se eleva, el grupo deberá dejar de lados sus diferencias y luchar por su supervivencia.
Brett Simmons es uno de esos directores a los que, con el paso del tiempo, le hemos ido cogiendo cariño en Almas Oscuras. Se trata de un artesano de la serie B entregado en cuerpo y alma al género de terror y en cuya filmografía destacan títulos como The Monkey’s Paw o Husk (esta última una de las primeras películas del sello After Dark Originals). Esta bien, quizás no sean obras maestras, pero Brett siempre ha demostrado un amor incondicional por el género, tanto en su faceta de director como en la de guionista; y sus trabajos, aunque por lo general poco sorprendentes, siempre acaban resultado satisfactorios. Aprovechables, al menos. Animal, su nuevo trabajo, no parece que vaya a suponer un punto de inflexión en su carrera. Cinco jóvenes guapos y aparentemente sanos, con sus mochilas al hombro, y perdidos en mitad de un bosque mientras una bestia salvaje se mueve entre las sombras esperando su oportunidad para poder hincarles el diente. Así es, todo apunta a que la originalidad y la capacidad de sorprender al personal no son, a priori, los puntos fuertes de una película como Animal (aunque, por supuesto, espero equivocarme).



