Delivery

Paranormal Paternity

Delivery

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Delivery

La saturación del género found footage es cada vez más evidente. Este nuevo sistema de narrar historias es tan asequible para los cineastas con pocos medios como tedioso es, para los aficionados, encontrar constantes repeticiones de un tema sin que, en la mayoría de los casos, se aporte nada nuevo. Ya he perdido la cuenta de la cantidad de cintas que he visto de investigadores que pasan la noche en una casa encantada, o de familias que colocan video vigilancia para ver qué demonios sucede en sus dormitorios, o de grupos de amigos que graban su excursión al campo y terminan registrando sus propias muertes. Y es que cuando un film hace un poco de ruido enseguida aparecen por detrás una legión de tramas similares que aprovechan la ola para lograr cierta repercusión.

Paranormal activity (que a su vez es heredera de la poco conocida Ghostwatch) abrió la veda al horror doméstico en formato doméstico y en sucesivas entregas terminó de auto fagocitar su frescura convirtiéndose en un plagio de ella misma. Pues bien, Delivery sigue la senda de ésta en una cinta de terror de baja intensidad y que asusta más por nuestra propia programación mental que por el terror que tratan de transmitir sus imágenes.

Rachell (Laurel Vail) y Kyle (Danny Barclay) han decidido participar en un nuevo reality y compartir la experiencia de su futura paternidad con un equipo de televisión que va a registrar todos sus pasos a lo largo de los siguientes 9 meses. Desgraciadamente, Rachell falleció en extrañas circunstancias tras dar a luz. El programa ha decidido mostrar los acontecimientos y las sombras que rodearon a esta gestación mediante la emisión de un resumen de los pasos del matrimonio desde el comienzo a su terrible conclusión.

Lo mejor: una secuencia de 2 segundos que te deja helado. Buena sensación de realidad.

Lo peor: Demasiado correcta y cotidiana.


Bikini Swamp Girl Massacre

Troma vuelve a la carga

Bikini Swamp Girl Massacre

Bikini Swamp Girl Massacre está basada en la historia real contada por la única superviviente de un grupo de hermosas y jóvenes mujeres que abandonaron la jungla de asfalto de South Beach para adentrarse en las marismas de la selva, donde fueron masacradas brutalmente por un espíritu guerrero llamado Coo-Wah-Chobees. Las chicas cayeron una tras otra… y el guía turístico, aparentemente inocente, no juega limpio. Una valiente conejita de playa arriesga su vida escapando a través de la selva, sabiendo que la compañía de serpientes y caimanes es más segura que la del espíritu Coo-Wah-Chobee.

Aidan Dillard, un tipo que se define a sí mismo como un artista y director de cine independiente conocido por su surrealista sentido del humor y por el estilo camp de sus producciones de bajísimo presupuesto, es el director de Bikini Swamp Girl Massacre, una serie B/Z que asalta el mercado DVD USA bajo el sello de la mítica Troma. Una seña de identidad (la de Troma) que hace unos cuantos años nos hubiera puesto a muchos de nosotros los dientes largos, pero que hoy en día dudo de si la mera huella tromática surge algún efecto. Aunque justo es recordar que uno de los último éxitos de la Troma ha sido la genial Father’s Day. Sea como sea este Bikini Swamp Girl Massacre creo que no engaña a nadie. Cine cutre y de bajo presupuesto repleto de chicas guapas en bikini, escarceos lésbicos, unas gotitas de sangre un supuesto monstruo acosador, cocodrilos… Para los que ya tenemos una edad y empezamos a recordar cualquier tiempo pasado con una elevada dosis de nostalgia, supongo que Bikini Swamp Girl Massacre no logrará hacernos olvidar aquellas divertidas veladas con nuestro querido Toxie o el Sgt. Kabukiman; pero haremos un esfuerzo, aparteremos por un momento la nostalgia, pondremos las cervezas a enfriar, e intentaremos, al menos, reirnos un poquito con esta “masacre de las chicas en bikini del pantano”.

Equinox

La abuelita de Evil Dead

Equinox

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Equinox

De visita a la cabaña que el profesor Waterman ostenta en unas remotas montañas, cuatro jóvenes celebran un picnic que acaba por verse relacionado con un extraño libro, al parecer causante de una brecha entre este mundo y el infierno. Tentáculos, gorilas mutantes, gigantes de color verde que reparten sopapos en lugar de maíz, posesiones demoniacas, símbolos arcanos y el guardabosques del Infierno os esperan detrás del equinoccio.

De nuevo nos adentramos en el mundo de las rarezas cinematográficas desempolvando una de esas obras que con los años ha cosechado el renombre que le fue esquivo el día de su estreno. “Equinox” data de 1967 como cortometraje, aunque su estreno como largometraje se produjese tres años después en decenas de “drive-in”s norteamericanos. Dicho corto fue creado de forma artesana por un grupo de amigos: Dennis Muren, David Allen y Jim Danforth, los cuales recopilando poco más de seis mil dólares quisieron experimentar en el campo de los efectos especiales con la animación, los trucajes y todo lo que se pudiera al alcance. Unos visionarios, sin duda, pues durante las dos décadas siguientes este grupo de artistas ha participado en las áreas técnicas de casi cualquier película fantástica que podáis imaginar: Desde “Furia de Titanes” hasta “Terminator 2”. Los muchachos, guiados por Jim, el único que tenía una firme experiencia a la fecha, consiguieron hasta colocarse en “Industrial Ligh & Magic”, casi nada. En otras cuestiones, como fotografía, guión o dirección fueron alternándose los roles con otros colegas, tomando una relevancia crucial Mark Thomas McGee (malogrado de tal forma tras este prometedor arranque que acabó escribiendo patrañas como “Sorority House Massacre II”), logrando un producto que consiguió atraer, recordemos que “Equinox” era en este punto sólo un cortometraje, la atención de una pequeña compañía dispuesta a completar el metraje hasta obtener un producto distribuible. ¡Corcho, si hasta el distribuidor rodó material adicional!

Lo mejor: Las ideas que subyacen tras esta película podríamos entenderlas como germen de obras de culto como "Posesión Infernal" o "En la Boca del Miedo". A su manera preconiza el terror sobrenatural de los ochenta.

Lo peor: La presentación no deja de ser algo pobre y llena de un espíritu "beatnik"/psicodélico bastante infantil cuarenta años después. Amén de unas actuaciones ridículas.


Outcast

Descastado le viene al galgo

Outcast

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

Outcast

A Henry le ponen la cara fina por donde quiera que va. Por fin, tras salir de la cárcel alcoholizado, cierra un trato con un tipo extraño que le promete poder para vengarse de sus enemigos. 3, 2, 1… la masacre satánica ha empezado.

Hoy os traigo una de esas películas desconocidas para la gran mayoría de aficionados al terror. Lo primero por tratarse de una producción bastante oscura de principios de los noventa, cuyo lanzamiento directo al mercado de VHS impidió una distribución potente, aunque llegó a ser doblada y editada en España. Lo segundo por ser una cinta bastante mala que no llega a los estándares de lo que un ser humano consideraría medianamente visible. Pero, por supuesto, vuestro amigo Bob es una criatura despreciable que sabe degustar la mierda y le encanta hacer recomendaciones para aquellos que sepan ver más allá de la pedantería actual que rodea al cine de terror. Así que dadme la mano y os llevaré a un basurero lleno de viejas cintas de vídeo quemadas.

Esta vez el invento ha sido fabricado en Canadá, con lo que todo ello conlleva. Siempre me ha resultado simpático el cine de terror que ha llegado desde ese país tan peculiar y aparentemente falto de personalidad. Sin ir más lejos recordad que “Pontypool” salió de las tierras recorridas por el Wendigo. Pero que los años y los kilometros de distancia no nos hagan perder la perspectiva, “Outcast” (no confundir con el bodriete británico de 2010) es tan pobre de argumentos como de presupuesto. Y con el añadido de quedarse un escalón por debajo de lo que le pediríamos a una “caspamovie” genuinamente divertida: el humor involuntario. No obstante consigue emitir una extraña aureola, quizás debido a una apreciable música y sus entornes suburbanos, que nos deja pegados a la pantalla. ¿Será la mezcla de thriller psíquico, cine de venganza, justicieros satánicos, la semilla del anticristo?

Lo mejor: La crueldad del protagonista es muy divertida, es imposible no disfrutar con la mala gaita que desprende su venganza. La música, en la gran mayoría de las escenas, es un acierto.

Lo peor: Sus actuaciones avergonzarían hasta a un ciego. Por otra parte la falta de medios va destruyendo la cinta poco a poco.