Final Girl

Apuntando a la chica equivocada

Final Girl

Verónica es nueva en su escuela. Tímida y vulnerable, es el blanco perfecto para un grupo de adolescentes que atraen a las chicas al bosque con el objetivo de cazarlas y matarlas por simple diversión. Pero con Verónica cometerán el error de sus vidas. Tras darla por muerta, Verónica logra escapar y pronto dejará muy claro que va armado y sabe cómo defenderse. Lo que todos ignoran es que Veronica es una asesina en prácticas, y que ha elegido matar a estos chicos como prueba para su exámen final.

Supongo que todos estáis familiarizados con el concepto de “final girl” en el contexto del subgénero slasher. Se trata de una chica joven, guapa (no suele ser rubia… a la rubia se la cargan la primera), con un coeficiente intelecual sensiblemente superior al de sus compañeros de pandilla (lo cual no suele ser demasiado complicado), recatada y virtuosa (vamos… que no folla con ninguno de los machos alpha del grupo), y capaz de enfrentarse al asesino enmascarado de turno en una dilatada secuencia final. Os sueno ¿no?. Pues bien, supongo que ya os podéis ir olvidando de la típica “final girl” tal y como la conocíais, ya que el debutante Tyler Shields, por lo visto un fotógrafo de prestigio metido a cineasta, viene dispuesto a demostrarnos que su particular “chica final” es rubia, joven, delicada… pero también una asesina en potencia.

Cult

Entre la caspa y el susto

Cult

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Cult

Madre e hija, un casa aparentemente normal… añadimos a la ecuación varias cámaras y fenómenos paranormales y ya tenemos una película como otra cualquiera, de no ser porque estamos en Japón, y en el país del Sol Naciente las cosas son siempre muy distintas de lo que parecen.

“Cult”, curiosamente una de las películas más recientes de unos de los directores japoneses con cierto culto en esto del terror oriental. Os hablo de Kôji Shiraishi, director de “Grotesque”, “Carved” y “Noroi” entre otras, un hombre que lleva casi una década sin cambiar de género y rodando con unos medios más bien limitados. Presupuesto ajustado del que hace gala en esta producción de fantasmas, demonios y misticismo japonés. Volvemos a visitar el “j-horror”, una rama del terror muy querida por estos lares a pesar de su franca decadencia. Ya sabéis el daño que han hecho la sobrexplotación de esos fantasmas de pelos largos y cara blanca, pero hay “algo más” dentro de la cinematografía nipona. Afortunadamente, ese “algo más” hace acto de presencia en la película que nos ocupa.

Intentando dar un paso hacia delante, tomando una dirección moderna, “Cult” lo hace por la vía que ha marcado “Paranormal Activity”, procura alejarse de la marca nipona definida por grandes obras como “Ju-on”, “The Ring” o “Kairo”, aunque a estas alturas algo pasadas de moda. Así que lo primero que destaca sería su formato “mockumentary”, aunque para mi gusto algo descuidado, porque frente a los falsos documentales rodados en Europa o Estados Unidos, “Cult” se muestra poco verídico, a cambio no se produce esa molesta sensación de cámara en mano y podemos seguir la acción con una fidelidad muy poco realista. Pese a este tremendo defecto, pues para un servidor parte de la gracia de este formato reside en la capacidad de credibilidad capaz de demostrar, se nota que Kôji Shiraishi ya ha practicado con el estilo en otras películas. Entre ellas “Shirome” y “Noroi”, siendo esta última muy superior al resto de su producción. De hecho, el cine de este director comparte no sólo muchas premisas argumentales, si no también un ritmo desenfadado que, a pesar de haberlo relegado a la casilla de artista underground, consigue aportar algo de sello de autor a sus obras.

Lo mejor: La velocidad y la caña que mete al espectador, constantemente está ofreciendo escenas a veces terroríficas y otras veces divertidas por ridículas.

Lo peor: El humor pretendido es bastante lamentable, así como ciertos efectos especiales tan malos que te sacan de cualquier trama. Destacar un final demasiado abierto.


Ambert Alert

¿Qué harías si fueses la única esperanza para un niño?

Ambert Alert

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Ambert Alert

Hace ya cosa de algún tiempo que, abiertamente, me considero contraria y reacia al visionado de éste tipo de productos de metraje desestabilizado y aire supuestamente amateur, correspondientes al subgénero conocido como Found Footage. Si bien es verdad que existen títulos ligados a esta corriente que podrían considerarse dotados de la calidad suficiente como para entretener e incluso impresionar a un público ávido de nuevas sensaciones, tal como es el caso de producciones de la categoría de The Blair Witch Proyect (1999, Daniel Miric y Eduardo Sánchez), la cual recaudó en taquilla la friolera de 250 millones de dolares además de excelentes críticas a nivel internacional, o las más recientes y alabadas REC (2007, Jaume Balagueró y Paco plaza) y Monstruoso (2008, Matt Reves), ambas claros ejemplos de lo que todavía puede conseguirse bajo la pericia de una buena dirección y un planteamiento sólido y correctamente guionizado e interpretado, la inmensa mayoría de este tipo de producciones suelen ser experiencias fallidas y fácilmente olvidables debido al uso constante y reiterativo de ideas demasiado trilladas y carentes de originalidad. Entre los innumerables ejemplos que podrían referirse a la hora de respaldar este pesimista y personal planteamiento cabría destacar productos como la malograda Paranormal Activity (2007, Oren Peli), un auténtico filón de bajo presupuesto que recaudó solo en Estados Unidos la friolera de más de 100 millones o dólares, así como otras insufribles aberraciones del corte del tipo de The Zombies diaries (2006, Michel Barlett) o la sobrevalorada y más reciente V/H/S (2012, Adam Wingard), todas ellas evidentes muestras de la falta de originalidad y talento que, lentamente, desprestigia y consigue infravalorar este género ya desgastado y explotado hasta la saciedad. Es por ello que me complace el poder ensalzar la virtudes de una estupenda producción de género como lo es Amber Alert, una de esas maravillosas y formidables “rarezas” que consiguen demostrar la eficiencia de la correcta fusión entre una realista e interesante premisa y el uso moderado de recursos altamente dañinos como el desenfoque o el movimiento frenético de la cámara, lo cual a la larga corre el peligro de resultar molesto y cargante en exceso. Por supuesto, no olvidar otro punto importante como lo es el de la solvencia interpretativa del reparto, un detalle importante a la hora de dotar a la obra de la verosimilitud requerida para el caso.

Lo mejor: Una premisa original e interesante, actuaciones bastante convincentes y sobre todo, el inmenso logro de crear tensión sin hacer uso de excesivos artificios. Ojalá todas las producciones del género se subiesen a este carro…

Lo peor: A pesar de que los momentos de tensión son formidables, tienen el defecto de ser demasiado breves y espaciados. Sí que es verdad que un poco más de acción no vendría mal.


Submerged

Limusina pasada por agua

Submerged

Un viaje en limusina tras una fiesta salvaje se convierte en una experiencia terrorífica para un grupo de universitarios. Una joven y sus amigos son blanco de una banda de secuestradores con sed de venganza, y deberán hacer todo lo posible para sobrevivir después de que su limusina sea forzada a salir de la carretera y caiga en un canal.

El director norteamericano Steven C. Miller es un viejo conocido de Almas Oscuras. De hecho su debut cinematográfico, Automaton Transfusion, fue una de las primeras páginas que un servidor reseñó en el blog. Y desde entonces creo que todas sus películas han tenido un hueco en nuestras páginas: Scream of the Banshee, The Aggression Scale (mi favorita), Under the bed; y su última película hasta la fecha, Silent Night. Ahora regresa con un nuevo thriller de argumento muy, muy rebuscado (asesinos, universitarios, secuestradores, hundimientos…) que así, a simple vista, sospecho que necesitará de un Miller en estado de gracia para salvarse de la quema. Por lo que a mí respecta, y a pesar de algún que otro traspié como el de Under the Bed, confianza plena en un tipo que logró convencerme con The Aggression Scale y Silent Night.