Treehouse

De adolescente a superviviente

Treehouse

La joven Elizabeth llega a casa para ser testigo del secuestro de su hermano pequeño. La persecución que emprenderá se convertirá pronto en su propia desaparición, la que da comienzo a la paranoia y el miedo en la comunidad local. Ante los avistamientos de extrañas figuras humanoides entre los bosques y el secuestro y mutilación de animales, el pueblo decide imponer el toque de queda. Una restricción que terminan rompiendo los hermanos Killian y Crawford, que, ávidos por citarse con unas jovencitas, se adentran en la casa de un árbol para dar con una aterrada Elizabeth, y dar inicio así a una carrera por la supervivencia de los tres.

“Treehouse” sería una co-producción entre Estados Unidos e Inglaterra que anda actualmente en post-producción, pero avanzando terreno en el mercado de Cannes buscando potenciales compradores dispuestos a distribuirla. Por lo que podemos deducir de su sugerente sinopsis y su tráiler, andamos tras la pista de un thriller adolescentes con altas dosis de horror sobrenatural, aunque un servidor prefiere mantener un punto de escepticismo porque sus ambiguas imágenes todavía no han revelado el meollo del asunto. ¿Quiénes o qué son los secuestradores y acosadores de adolescentes? La ambientación oscura, y claramente deudora del cine de terror “juvenil” de los ochenta, augura algo medianamente potable, otra cosa es saber que su director, Michael Bartlett, se ha rodeado de escritores y actores noveles para su última producción. Este hecho nos deja algo fríos, a lo que hay que añadir que la carrera del citado director no es para tirar cohetes: “The Zombie Diaries 1 y 2”, “The Paranormal Diaries”; este es todo su bagaje, lo cual no parece muy buena carta de presentación.

Sea como sea, la estética exhibida por el tráiler tiene la calidad mínima que hay que exigir a una producción de serie b, aunque algunos piensen lo contrario, como aficionados no podemos tragarnos cualquier bodrio mal realizado. De momento nos quedamos con el misterio que rodea a esos cadáveres colgando de un árbol, pese a saber a poco.

El Torreón de las Muñecas

Salem no queda tan lejos

El Torreón de las Muñecas

Ricardo y Silvia son dos reporteros que preparan un reportaje sobre el Síndrome de Diógenes. Una de sus visitas incluye Barcelona, y más concretamente un viejo edificio coronado por un lúgubre torreón. Allí conocerán a Antonia y empezará el horror; un horror que bebe de las turbias aguas de la brujería, la magia negra y lo ancestral.

Cuando un amigo me pidió que reseñase “El Torreón de las Muñecas” no las tenía todas conmigo. Hace años que apenas leo algo que no se haya escrito antes de la década de los 50, y principalmente de origen norteamericano. Con lo cual, acometer la lectura de una novela moderna y de origen español se presuponía como una especie de tortura particular.

Sin embargo, nada más lejos de la realidad, la obra de Guillermo Tato me ha hecho acordarme del maravilloso refrán: “rectificar es de sabios”. Tengo que tragarme mi primera impresión y reconocer lo amena y divertida que ha resultado la experiencia con el debut de este escritor alicantino, curtido en el mundo de la televisión y el cine. Apunto que este último dato no es nada baladí, pues su novela presenta características muy cercanas a cualquier guion de cine al uso, especialmente en lo que refiere al planteamiento visual de cada escena.

Attack of the Beast Creatures

Locura tiki!!!

Attack of the Beast Creatures

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Attack of the Beast Creatures

Corre el año 1920, comienza la década más loca de los Estados Unidos. Pero el art decó, las revistas pulp, la prohibición y el “charleston” poco les importa a los supervivientes de un naufragio que ven como su bote es misteriosamente arrastrado hasta una isla aparentemente deshabitada. ¡Nada más lejos de la realidad! Los pobres desgraciados, sin agua ni alimento, se las tendrán que ver con los pequeños hombrecillos caníbales más absurdos jamás presentados en una pantalla. ¿Por qué el contenido de los lagos locales es ácido? Vaya, que pregunta, una buena película basura no los sería si algún protagonista no acabase derretido.

El párrafo anterior contiene el argumento completo, ida y vuelta, de la cinta de la que hoy tengo el gusto de hablaros. ¿Qué esperabais? Hoy nos adentramos en el cochambroso mundo de la serie Z. Más bien podríamos decir que amateur, pues “Attack of the Beast Creatures” son ochenta y dos minutos de puro desastre rodado, interpretado y editado por aficionados. La única película que vio la luz de manos de la productora “Obelisk” – de ahí el nombre de la barcaza que lleva a los infelices náufragos a la isla del terror diminuto –, y mejor así, porque incluso sorprende que esta penosa producción haya pasado el test del tiempo, siquiera que en su día se distribuyese de forma internacional; con más pena que gloria, por supuesto. Otra cosa sería saber si podemos englobarla dentro de esa lista de películas malas pero divertidas que El Culto de la Caspa promueve a diestro y siniestro como motivo de regocijo para los que disfrutan con la vergüenza ajena. No me atrevería a definirla como “imprescindible”, pero bien es cierto que la experiencia de ver a los veloces muñecotes devoradores de carne humana, más dopados que Lance Armstrong, resulta escalofriante, casi única. Que el precio que haya que pagar sea un aburrimiento atroz entre escena y escena no quita para que “Attack of the Beast Creatures” os divierta con amigos, marihuana y mucha cerveza. Si tuviese que montar algún día un festival nocturno de películas malas, me atrevería a cerrarlo con la obra de “Obelisk”, los cansados dormirían como bebés y los cinéfagos más despejados vivirían la fiesta “tiki” de sus vidas.

Lo mejor: La presencia de las bestias de marras, los pequeños caníbales son unos muñecos tan mal hechas y ortopédicos que es imposible no disfrutar viéndolos.

Lo peor: Tiene escenas tediosas a patadas, se repite más que el ajo y sus diálogos hacen desear que la película fuese muda.


El Bosque

Un nuevo relato de Beatriz Troitiño

El Bosque

Otra vez. Los golpes en las ventanas. Otra vez. A intervalos irregulares. Son piedrecitas, pequeñas y ruidosas, pero no tan grandes ni lanzadas con la fuerza suficiente como para romper el vidrio. Tlac, tlac… tlac… tlac, tlac, tlac……… tlac.

¿Por qué no sucede de día, ni tampoco a primeras horas de la noche? Siempre de madrugada. Al principio se asomó a ver pero no vislumbró a nadie, ni rastro del supuesto bromista pesado. Si se esconde en el bosque, no entiende como pueden llegar las piedrecitas hasta la casa, pues tendrían que romper los cristales con la fuerza necesaria para lanzarlas hasta aquí. Pero no es así, los impactos no dejan la menor huella en las ventanas, pero por la mañana los pequeños proyectiles continúan abandonados al pie de la pared.

Tlac, tlac… tlac… tlac, tlac, tlac…… tlac.

La verdad es que ya está harto, el ruido le desvela y no puede pegar ojo en lo que resta de noche, deseando ser sordo para no oír el inmisericorde sonido repetitivo. Es un acto tan absurdo como incomprensible ¿Quién puede estar dispuesto a pasarse la noche fuera medio congelado simplemente por molestar a un vecino tirándole piedrecitas contra las ventanas?