Ojos de fuego

Fritanga

Ojos de fuego

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Ojos de fuego

Reconozco que hace varias décadas que leí la novela Ojos de fuego de Stephen King, así que mis recuerdos son un tanto peregrinos. Tengo en mente que fue una lectura bastante divertida, pese a ser una obra menor dentro de formar parte de la edad de oro de este autor. También recuerdo que la adaptación al cine de 1984, firmada por Mark L. Lester, me sorprendió por lo fiel a la novela pese a que, por el camino, se perdiera la conexión tan especial que logra siempre King en el lector con sus protagonistas. Como fan del escritor que fui (llevo un tiempo desconectado de la literatura de este autor) esperaba con expectación esta nueva revisión de la novela que, además, crecía en interés al venir firmada por Keith Thomas, ya que The vigil no me había gustado especialmente pero mostraba a un director con maneras a la hora de crear atmósferas y desarrollar personajes… mi decepción ha sido mayúscula.

Para los que no conozcan la trama, Ojos de fuego cuenta los intentos de escapar de la influencia de una malvada organización gubernamental secreta, llamada La tienda, de una pareja y su hija pequeña Charlie. El matrimonio se conoció en un experimento del que fueron cobayas humanas y con el que adquirieron poderes extrasensoriales que también han transmitido a su hija. La pequeña está empezando a descubrir su capacidad de generar fuego con el pensamiento… un poder que es incapaz de controlar y que va a destapar su escondite, obligándolos a una precipitada huida. Un cruel sicario llamado Rainbird, tiene en el punto de mira a la familia y no va a dejar que su presa escape bajo ningún concepto.

Lo mejor: ¿Por qué poner el nombre de un libro a una película que se pasa por el forro la trama?

Lo peor: La música de Carpenter nos hace vislumbrar lo que podía haber sido este film


Barbacoa

Despice social

Barbacoa

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DIVERSIÓN:
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  • 3.5/5

Barbacoa

Sin apenas ruido en su llegada, Barbaque (Some like it rare en su título internacional) se llevó una de las ovaciones más sonadas de la pasada edición del Festival de Sitges. Su comedia negra literalmente no deja títere con cabeza y sus diálogos compiten, sin achantarse en lo afilado, con los cuchillos de esta particular pareja de carniceros. Dinamitar las fronteras de lo políticamente correcto (desnudez, racismo, violencia) es algo que solemos hacer en petit comité para soltar unas buenas carcajadas, pero la corriente conservadurista y normativa del cine actual está coartando la libertad de muchos realizadores de transgredir, con sus imágenes, en aras de pasar un buen rato y por el camino confrontar, en el espejo que es el cine, nuestros prejuicios con las secuencias mostradas. No es de extrañar, pues, el aplauso al encontrar en Barbaque un salvaje ramillete gags cargados de no poca inquina contra nuestra sociedad.

Los protagonistas son un matrimonio de carniceros cuyo negocio está al borde de la quiebra. Su buen producto no puede competir en precio con la carne de macrogranja que despachan sus acomodados amigos; para colmo se han convertido en el objetivo de una banda de veganos animalistas empeñados en que la pareja eche el cierre definitivo. Un día “accidentalmente” atropellarán a uno de estos militantes, cuya carne, también accidentalmente, terminará en el expositor de su tienda camuflada como “Carne de cerdo iraní” abriendo con ello una nueva y fructífera línea de negocio.

Lo mejor: Salvaje en su ataque al postureo de la sociedad moderna. Magníficos gags.

Lo peor: La resolución de su trama es un tanto simplista.


X

Gallina vieja hace buen Slasher

X

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

X

Tenía que venir A24, la productora responsable en gran medida del cine de terror intelectual: el denominado Elevated horror (simplista etiqueta de cinéfilo gafapasta que da más miedo que las propias películas), a recordar a los directores cómo tiene que rodarse un slasher. Pese a las pegas que podamos poner a la propuesta de Ti West, el director construye una cinta, cortada con cuchillo de carnicero, a la medida de cualquier amante del género y con el suficiente estilo y caldo de fondo para contentar a espectadores menos superficiales. Por el camino escribe una carta de amor a Tobe Hooper, y no sólo por La matanza de Texas, y a una película reciente y no demasiado conocida que se empieza a perfilar como un título referente (no por ello sobresaliente) del horror de la pasada década: The taking of Deborah Logan.

Narrada mediante un flashback, el guion de X no trata de inventar la rueda: En 1979 tres parejas (chico-chica) alquilan una cabaña a unos granjeros octogenarios para rodar una película porno. Entre escena y escena van despertando la curiosidad de los ancianos con funestas consecuencias.

Lo mejor: Un Slasher de manual muy sexy y divertido sin que sus componentes cómicos entorpezcan al terror.

Lo peor: Hay varios momentos muertos y los personajes son tan simpáticos que da algo de pena que salte al terror más convencional.


La matanza de Texas

Cerdo de macrogranja.

La matanza de Texas

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

La matanza de Texas

La matanza de Texas original, la de Tobe Hooper, tenía una impronta cercana al found footaje. Encuadres sucios, imagen excesivamente granulada y una mezcla de sonidos muchas veces saturada obraban el efecto de algo crudo, casi espontáneo y al borde de la imagen casera, que producía una atrapante sensación de realidad. Se habla de la brutalidad de sus imágenes, pero si la observamos con atención, nos damos cuenta de que es más lo que se sugiere que lo que se presenta de forma explícita. Desde entonces hasta ahora, muchos han sido los intentos de remake pero pocos los de recuperar el espíritu original de la cinta. La suciedad y naturalidad se han suplido por encuadres trabajados, los personajes han perdido su aire espontáneo en favor de diálogos acartonados del cine de género, y la crudeza de las muertes, casi un falso Snuff, se reemplaza por gore abundante y efectos prácticos. Lo atávico se convierte en alimento procesado.

Años después de las muertes de la cinta original, llegan al pueblo un grupo de jóvenes inversores con el fin de transformar la localidad en una especie de parque temático. No tardarán en encontrar en uno de los edificios a los últimos habitantes de un orfanato, que se muestran reticentes a abandonar lo que durante décadas ha sido su hogar. Sin saberlo han despertado los instintos homicidas de Leatherface, que sacará su sierra mecánica a pasear y a sembrar de muerte las polvorientas calles del pueblo.

Lo mejor: Se ve con facilidad. Las muertes no se cortan en sangre.

Lo peor: Se olvida con facilidad. Pocas pretensiones de asustar. Buenas ideas aquí y allá pero nada explotadas.