The Sacrament

Bienvenidos a Eden Parish

The Sacrament

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

The Sacrament

Sam (A.J. Bowen), periodista de la revista Vice, perdió el contacto con su hermana Caroline (Amy Seimetz), drogadicta, años atrás. De repente, recibe una carta en la que la chica asegura estar rehabilitada y feliz, viviendo en una suerte de comuna hippie en la que ha descubierto a Dios. Las alarmas se disparan, y Sam decide ir a conocer el lugar en el que su hermana asegura haberse recuperado, acompañado de un cámara, Jake (Joe Swanberg) y un fotógrafo, Patrick (Kentucker Audley), para grabar un reportaje.

The Sacrament se basa en la tragedia de Jonestown, considerada la mayor masacre humana estadounidense (más de 900 muertos) por causas no naturales hasta los atentados del 11S. Jonestown fue el lugar de residencia que construyeron Jim Jones (nótese el ego desmedido de apedillarse Jones y llamar a tu ciudad Jonestown) y su People Temple, su séquito/iglesia/secta. En la película de Ti West, Jim Jones no tiene nombre: sus acólitos le llaman “Padre”, y está interpretado brillantemente por Gene Jones. Pero llegar a Eden Parish, el trasunto cinematográfico de Jonestown, no es tan sencillo: Sam, Jake y Patrick tienen que ir en helicóptero hasta un lugar indeterminado, presumiblemente en el sur de América, y de ahí son llevados en camioneta hasta la colonia. De nuevo, vuelven a ponerse en alerta: si se trata de un lugar pacífico, ¿por qué hay guardias armados franqueando el terreno?

Lo mejor: En general, estamos hablando de una película bastante solvente.

Lo peor: Su segunda mitad raramente sorprende.


Bombshell Bloodbath

Oda sangrienta al italo-zombie

Bombshell Bloodbath

El doctor Carter lo arriesga todo con cada paso que da al intentar resucitar a su esposa, recientemente fallecida, con su fórmula Inyección C-900, que previamente inocula en los cadáveres robados del cementerio local. Cada uno de sus intentos tiene éxito solamente en la creación de hambrientos zombies caníbales, conduciendo al médico al borde de la locura con cada nuevo fracaso. Después de que su hija, Cara, contraiga trágicamente el virus durante un experimento fallido, ella y su hermana deberán tomar medidas extremas para asegurarse más dosis de anti-suero, necesario para evitar que se convierta en un muerto viviente.

Wowww!!! Más o menos esa ha sido mi reacción al ver el nuevo tráiler extendido de Bombshell Bloodbath. Sí… ya sé que en ocasiones los tráiler nos engañan. Que el universo está repleto de fantásticos tráilers de películas realmente malas. Pero qué queréis que os diga… soy un tipo fácil de impresionar. Y al contemplar el mega-tráiler de Bombshell Bloodbath me he dicho a mí mismo “¡Ey, tengo que ver está película. Cuanto antes mejor!”. Escrita y dirigida por Brett Mullen, Bombshell Bloodbath se anuncia como un splatter-zombie directamente influenciado por el cine de Lucio Fulci y Umberto Lenzi. El propio Mullen confirma estas influencias, así como la de El día de los muertos (Day of the Dead, 1985) de George A. Romero; pero también reconoce la influencia muy directa en la trama de Bombshell Bloodbath de la película I, Zombie: Chronicles of Pain, una producción de 1999 que retrataba, con todo lujo de detalles, la transformación de un pobre desgraciado de ser vivo a zombi. Sea como sea el italo-zombi, indudablemente, está muy presente en Bombshell Bloodbath, algo que confirman las propias palabras de Bret Mullen al ser preguntado por el “estilo” del horror italiano: “El estilo de las películas de zombis italianas es extraño, impresionante, sangriento y audaz. Hay tanto que tomar de su cine, estilísticamente hablando.”

308

La habitación que jamás has de pisar

308

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

308

Interesante propuesta que nos llega desde los confines de la remota Indonesia – país que se encuentra en pleno auge de aportación cinematográfica, incluyendo las todavía inéditas Killers o The Philosophers – y que nos traslada hasta la leyenda de Nyai Roro, también conocida como la Renia del Mar del Sur; y es que resulta que existe la creencia de que su espíritu transita nuestro mundo a través de la habitación de un hotel de Java: la 308 del Samudra Hotel Beach, habitación en la que se rinde culto a dicha Diosa con las paredes completamente pintadas de verde, su color favorito. Y precisamente de esa creencia nace 308, la película que hoy nos ocupa, que cuenta la historia de una joven, encargada de la manutención de su hermana, que se traslada al Samudra Hotel para responder a la oferta de un puesto de trabajo de limpiadora muy bien pagado en temporada baja, con todos los gastos pagados (y una tormenta tropical de por medio); y con la única regla de que jamás deberá irrumpir en la habitación 308. Pero como ocurre siempre en esta vida, nadie regala nada y la curiosidad suele pagarse a un alto precio.

A pesar de que 308 se presente como una película de tintes clásicos y actitud puramente comercial (a mi modo de ver se trata de una propuesta muy arraigada al cine estadounidense más comercial), lo cierto es que resulta digno de elogio y agradecimiento su esfuerzo por transmitir la leyenda de Nyai Roro al espectador medio. Debo reconocer que no tenía ni la más remota idea acerca de las creencias que envuelven el mito de Nyai Roro, ni de que una historia de fantasmas como la que cuenta 308 tuviese incluso un domicilio real; y creo estas son ya de por sí razones más que suficientes para que al menos haya valido la pena pasearse por los rincones de esa funesta y maldita habitación de hotel. Además 308 consigue mantener el interés del espectador durante todo su desarrollo, resulta una película entretenida de principio a fin, y ata, acertadamente, los cabos sueltos que plantea su trama, siempre bajo la sombra del cuento de hadas Barba Azul, de Charles Perrault, al que somete a un interesante y tentador giro de tuerca. En definitiva, difícilmente alguien podrá sentirse engañado con 308.

Lo mejor: la ambientación y que sea capaz de exprimir sus recursos al máximo. Es tal y como se vende.

Lo peor: abusa hasta la extenuación del CGI. Para ver una vez.


Starry Eyes

Debes arder para brillar

Starry Eyes

Sarah Walker persigue el sueño de Hollywood: convertirse en una estrella; pero de momento lo hace desde un trabajo insatisfactorio y sin mucho éxito en las diferentes audiciones a las que acude. Hasta que va a dar con un misterioso anuncio, el cual le llevará paso a paso a través de una serie de extrañas entrevistas y pruebas que la catapultarán a la fama como protagonista de una nueva cinta de culto, nunca mejor dicho. Aunque todos sabemos que la gloria tiene un precio, y el cuerpo y la mente de Sarah serán los encargados de pagarlo.

¿Ira Levin se encuentra con David Cronenberg? Así de contundentes se muestran los responsables de “Starry Eyes”, Dennis Widmyer y Kevin Kolsch, a la hora de resumir el alcance de su obra. Una narrativa que toma elementos gráficos de la “nueva carne” para reflexionar sobre el precio del éxito y la fama en un mundillo tan duro como el de la interpretación. Sobre el papel, una metáfora tan potente hecha imagen no pinta mal, ¿verdad? Un servidor ya tiene ganas de saber que surgirá de la crisálida que es el bello cuerpo de Sarah.