Bloodlust

Vampiros comportándose como auténticos vampiros

Bloodlust

Inglaterra del Norte. En la actualidad. Un autobús lleva a cinco jóvenes parejas a un viejo castillo en un lugar desconocido. Todos ellos han respondido a un anuncio en el que se buscaban personas para participar en un ensayo clínico de 30 días. La empresa que gestiona el experimento explica a los participantes que no tendrán contacto con el mundo exterior mientras dure el mismo. El grupo es libre de irse en cualquier momento, pero si lo hacen, perderán su recompensa: 20.000 € por pareja. Acontecimientos inexplicables se suceden alrededor del castillo y extraños ruidos se escuchan en mitad de la noche. Al principio el grupo se muestran escéptico – piensan que la compañía está creando esos “fenómenos inexplicables” para probar sus reacciones -, hasta que descubren que hay algo más siniestro involucrado en todo el asunto.

Vampiros con muy mala hostia. Vampiros deseando clavar sus afilados colmillos en la yugular de cualquier desgraciado que se cruce por su camino. Vampiros que se queman al contacto de la luz solar. Vampiros sedientos de sangre. En otras palabras… vampiros de los de verdad. De esos que son capaces de ser la máxima atracción de una serie B sin demasiadas pretensiones y que parece no complicarse la vida: jóvenes encerrados en un castillo, sonidos extraños en mitad de la noche… y vampiros que perfectamente podrían pasar por zombis en una película del abuelo Romero. Por mi parte nada que objetar. El día que me apetezca echarme a la cara una película de vampiros con los que pasar el rato a salvo de dramas existenciales o memeces juveniles, espero acordarme de este Bloodlust, escrito y dirigido por el inglés Richard Johnstone. Bloodlust se encuentra actualmente en post-producción y ya ha sido adquirida por la compañía canadiense Cinemavault, que probablemente empiece a distribuirla durante el primer trimestre de 2014. Os dejo con el tráiler y algunas imágenes de Bloodlust.

The Dirties

WTF?

The Dirties

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

The Dirties

Recuerdo que empecé viendo The Dirties con una especial ilusión, primordialmente porque siento auténtica adoración por este tipo de mockumentarys de contenido social y tintes dramáticos que, con tanta facilidad, nos introducen en una historia tan veraz como, en ocasiones, insondablemente personal. Además se trata de uno de los filmes más alabados del pasado Austin Fastastic Fest (festival de referencia mundial y que suele ser bastante acertado en su selección); pero… para ser franco, no entiendo nada. No encuentro las palabras cabales y certeras para definir semejante mofa que este mockumentary ha supuesto para mí. Como espectador puedo entender que viniendo de un debutante con recursos precarios no voy a encontrarme con algo visualmente estimulante; sin embargo ese no el gran problema de The Dirties. La película de Matt Johnson carece incluso de guión. Anda perdida entre el cómo se vende - es decir, como un drama social verídico – ; y lo que realmente es: un drama romántico.

En un principio parece que The Dirties vaya a ser otra de esas películas al estilo de Tenemos que hablar de Kevin, que vendrían a denunciar el llamado terrorismo en las aulas, un tema tremendamente duro, sobre todo, al descubrir y determinar, de un modo objetivo, hasta qué punto pueden destruir vidas factores externos como pueden ser el bullyng, la falta de amigos y la ruptura de los límites morales - situaciones que, por supuesto, carecen de apología alguna – . Y realmente habría sido difícil y duro ver cómo dichos factores externos afectan realmente (y hasta qué punto) las relaciones entre compañeros de clase en este tipo de supuestos. Y cómo estos pueden derivar en inadaptación, postrero rechazo de una persona y la falta absoluta de empatía…; y eso pensé que sería, exactamente, lo que me encontraría en esta pequeña producción titulada The Dirties.

Lo mejor: Nada en especial. Yo diría que es cine experimental en plan Found o The Battery. Para probar suerte.

Lo peor: Todo el conjunto. Es muy estúpida. El tono es muy burlesco y parece no tener claro el concepto al que alude.


Bobby Yeah

Dalí and Lynch go anal

Bobby Yeah

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  • Título original: Bobby Yeah
  • Nacionalidad: Reino Unido | Año: 2011
  • Director: Robert Morgan
  • Guión: Robert Morgan
  • Intérpretes: Animación
  • Argumento: Un conejo humanoide roba una larva gigantesca. El animal tiene un botón rojo incrustado en el lomo. Al pulsarlo, se desencadena un ciclo de transformaciones que altera violentamente la realidad.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 5/5

Bobby Yeah

Robert Morgan es un animador que lleva años pisando fuerte en el panorama del cine de animación independiente. Su pericia con el stop motion y la singular estética de la que dota a sus películas lo han hecho merecedor de ser comparado con vacas sagradas en la materia como Jan Svankmajer o los hermanos Quay. Bobby yeah es su trabajo más reciente. Desde su estreno no ha dejado de cosechar premios en festivales a lo largo y ancho del globo. Con él, su autor se ha ganado el elogio unánime de la prensa especializada. Su último cortometraje es una historia de terror visceral y sin reservas, una pieza coherente y consecuente con la poética que viene componiendo y perfeccionando desde su primer trabajo de sus días de estudiante, titulado Paranoid. Morgan siempre ha mostrado inclinación por las historias descarnadas, visualmente indigestas y, a veces, al borde de la repugnancia. Suelen desarrollarse en espacios claustrofóbicos, bajo una atmósfera opresiva. Sus protagonistas son seres amorfos, freaks deshumanizados y maldecidos con la carga de una fisonomía monstruosa. La iconografía de sus películas se nutre de un grupo compacto de símbolos recurrentes y fácilmente identificables: la oscuridad, la suciedad, la carne, los insectos (en estado larvario o desarrollado), el coito asociado a inciertos y extraños procesos de reproducción o la metamorfosis en un sentido muy próximo a lo kafkiano. Sus películas tienen textura de pesadilla consistente y sólida, capaces de sostenerse a plena luz del sol.

Desde sus comienzos Morgan subraya sus influencias en cada uno de sus trabajos sin el menor disimulo. Monsters y The cat with hands son sus títulos más neutros. El primero es su única incursión hasta la fecha en el cine de imagen real, mientras que el segundo mezcla actores de carne y hueso con stop motion. Este último es un claro ejemplo de terror clásico y sencillo. Le debe su eficacia a la configuración de la atmósfera y a la elaboración del sentimiento de peligro inminente, que remata una impactante imagen final; sin duda, un gran cortometraje. En la otra orilla de su producción se alinean la mencionada Paranoid, The man in the lower left hand corner of the photograph, The separation y Bobby Yeah. Es en ellos donde mejor se aprecia el particular estilo de Morgan que tantos adeptos y seguidores le ha procurado. Viéndolos, es fácil entender de dónde le vienen las comparaciones con Svankmajer o los Quay: un mal entendido surrealismo adjudicado a ambos, un gusto por lo sórdido, lo extraño y a menudo hermético; una querencia por los objetos de morfología alambicada y, por ende, por lo inanimado, ya sea inerte o simplemente muerto; una estética sucia, feísta, a caballo entre lo realista y lo puerco, y una galería de personajes grotescos.

Lo mejor: la capacidad de Robert Morgan para recrear lo grotesco.

Lo peor: que no te guste el cine de animación.


The strange colour of your body's tears

Seguimos tras los pasos de Dario Argento

The strange colour of your body's tears

A raíz de la desaparición de su esposa, un hombre entra en una red de intrigas, mientras trata de descubrir su paradero. Recorriendo los pasillos laberínticos de su edificio de apartamentos, se encuentra con habitantes cuyos cuentos de sensualidad y sadismo cobrarán vida ante sus ojos.

Los belgas Bruno Forzani y Hélène Cattet, marido y mujer en la vida real, regresan, tras su breve experiencia en The ABC’s of Death (donde tuvieron a su cargo la letra “O de Orgasm”), al terreno del largometraje con su segunda incursión en el género Giallo: The Strange Colour of Your Body’s Tears. Su debut, la exitosa Amer, resultó ser un surrealista y alucinógeno viaje al despertar sexual de Ana, su protagonista principal, a través de un ejercicio de estilo que se sumergía de lleno en el cromatismo y el estilismo del subgénero italiano por excelencia. A simple vista (aunque reconozco no haber visto su nueva película) The strange colour of your body’s tears sigue de cerca los pasos de Amer y supone un nuevo homenaje de la pareja belga hacia el Giallo, con una propuesta visual que, a priori, me recuerda poderosamente a su sonado debut.