MurderDrome
Exploit sobre ruedas

Cherry Skye, la nueva sensación del Roller Derby, adora competir en su deporte favorito. Una vez en la pista, Cherry llama la atención de Brad… y saltan las chispas. Por desgracia, el amor entre ambos desata la ira de la ex de Brad, su Roller Derby némesis: Infierno Grazer. Y por si eso no fuera suficiente, el calor generado por esta romántica rivalidad despierta a un malévolo espíritu, hambrientos de almas humanas, especialmente la de Cherry. Atrapada entre la ira del infierno y la condenación de Grazer, Cherry no tiene otra opción que solucionar toda esta mierda de la mejor manera que sabe: ¡en la pista conocida como La Murderdome!
El australiano Daniel Armstrong escribe y dirige MurderDrome, un exploit que a primera vista puede recordaros (aunque sea de manera muy lejana) al clásico Rollerball (1975) de Norman Jewison, película que retrataba un futuro distópico (año 2018) en el que grandes decisones corporativas dependen de un violento deporte que atrae a las masas llamado, precisamente, Rollerball, en el que dos equipos se efrentan sobre patines y motocicletas con el objetivo de colocar una bola de acero en la portería contraria. En 2002 el gran John McTiernan llevó a cabo un insulso remake de la película de Jewison que se estrelló, merecidamente, en taquilla. Mucho más interesante que el remake homónimo de McTiernam fue el cómic Death Game 1999, publicado dentro de la mítica antología británica Action presents (el 14 de febrero de 1976), y que venía a ser una mezcla de Rollerball y La carrera de la muerte del año 2.000 (1975) en la que el deporte sobre ruedas adquiría el nombre del Spinball y cuyas alucinantes páginas en blanco y negro multiplicaban, de manera exponencial, la cantidad de sangre, brutalidad y violencia que atesoraba la película de Jewinson.



