Vile

El dolor te salvará

Vile

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Cuatro amigos son secuestrados tras un fin de semana de acampada. Cuando despiertan están atrapados en una casa donde les esperan otros secuestrados y un monitor. La pantalla se enciende y una extraña mujer les informa de las reglas del experimento al que van a ser sometidos: dos viales tras la nuca, uno vacío y otro lleno con algo “peligroso”. 22 horas para llenar un porcentaje adecuado del vial vacío. ¿Cómo? Solo el dolor, la sensación cerebral de que nuestros días llegan a su fin hacen segregar las sustancias químicas que el aparato de sus nucas destila. En sus manos, en su calvario, está la llave de su propia liberación. ¿Quién será el primero en someterse a la tortura de sus compañeros para llegar al porcentaje que la mujer demanda?

Vile es una pequeña película independiente que expone sin pudor su amor por ese pseudo-género llamado Torture Porn, y que pese a su premisa inicial poco tiene que ver con Gantz, por si os lo preguntabais. Vaya por delante que cedo al uso de dicha clasificación para entendernos y que os podáis hacer una idea más clara de lo que esconde esta producción. En lo particular no comulgo con la etiqueta de marras, no solo porque la mayoría de las películas de nueva generación, que han intentado sumarse a este carro, no me han hecho excesiva gracia si no también por lo superior de sus raíces. No obstante reconozco el impacto que en su día me produjo SAW y, en menor medida, Hostel; mamás ambas de todo eso del Torture Porn. Si me permitís, sintetizaré mi opinión al respecto y de paso aclaro a los recién llegados que significa el término, así podréis juzgar con perspectiva mi opinión sobre Vile:

Cuando oí por primera vez del Torture Porn inmediatamente recordé uno de mis momentos adolescentes más oscuros. Aquel en que un amigo introducía en su reproductor VHS una copia pirata de Guinea Pig 2. El resto es historia, tremenda salvajada solo volvería a detonarme en la cara cuando accedí de forma similar a la genial Aftermath de un Nacho Cerdá muy “abandonado”, pero al conocer de SAW me sorprendió que todo el mundo alabase su capacidad para centrarse en la tortura y el dolor de forma explícita, de ahí que un crítico e sacase de la manga el término. Y digo que me sorprendió porque el concepto era algo tan viejo como el hombre, dentro del cine igualmente. Por poner un ejemplo, el cine Mondo (años sesenta) puede vanagloriarse de mirar las nuevas modas del Mockumentary y el Torture Porn como si de nietos juguetones se tratasen. Por lo que a un servidor le es imposible tomarse con la seriedad necesaria las nuevas producciones que prometen “estomagarte y aterrorizarte con un realismo atroz”. Bueno, entendedme, los que llevamos más tiempo en el negocio miramos como se reciclan modas para presentar lo mismo pero con otro nombre, y la “falsa novedad” ya no nos basta. Tampoco las referencia “equivocas”: cuando se anunció la edición de Vile, sus promotores aseguraban que algo de la imprescindible Cube encontraríamos entretejida en su argumento. ¡Ni de lejos! Remotamente, por aquello de la salvación mediante el sacrificio, pero una pista falsa que a más de uno habrá despistado.

I Spit on Your Grave 2

Un paso atrás

I Spit on Your Grave 2

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  • Título original: I Spit on Your Grave 2
  • Nacionalidad: USA | Año: 2013
  • Director: Steven R. Monroe
  • Guión: Neil Elman, Thomas Fenton
  • Intérpretes: Jemma Dallender, Joe Absolom, Yavor Baharov
  • Argumento: Jessica acaba de instalarle en Nueva York con el propósito de convertirse en modelo. Tras su primera sesión de fotos, termina siendo violada, torturada y, por error, dada por muerta. Al escapar de su tumba reclamará venganza.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

I Spit on Your Grave 2

El cine sobre justicieros y venganzas es una de mis debilidades. De ahí que el denominado rape & revenge, variación potente de dicha temática, llamara también mi morbosa atención. Es cierto que, en ocasiones, se trata de películas tan sucias e incluso malintencionadas que uno se pregunta qué interés puede haber en el visionado. Pero en otras ocasiones, cuando las cosas están bien hechas, el proceso sucio de las inevitables vejaciones al que son sometidos los personajes, generalmente femeninos, sirve para que cargar las pilas de cara al acto posterior: la venganza. En mi opinión, cuando el segundo es igual o más duro y cruel que el primer acto, es cuando nos encontramos ante un rape & revenge digno. Será que me implico moralmente en la reseña, pero no puedo evitar sentir desprecio (y aburrimiento) cuando se dedican a centrarse en lo primero. Por ello, nunca consideré La violencia del sexo (1978) una obra puntera dentro del subgénero salvo por su obvio valor nostálgico. Una hora larga de vejaciones malsanas y apenas veinte minutos de revancha mucho más soft me echan para atrás. Esto fue algo que mejoró, y mucho, el estupendo remake de 2010.

I Spit on Your Grave (2010), o lo que es lo mismo Escupiré sobre tu tumba, constituye todo lo que busco en un buen rape & revenge. De hecho, se trata de uno de los más completos y contundentes realizados hasta la fecha. El director Steven R. Monroe dosificó perfectamente los elementos regalándonos un final de fiesta brutal, pleno de gore y rabia. Directa y sin hacer demasiado caso de moralinas baratas, fue todo un éxito en DVD, Blu Ray y VOD, por lo que Monroe no tardó en confirmar que él mismo se encargaría de la secuela. Desgraciadamente, esta vez no ha dado en el clavo.

Jessica acaba de instalarse en Nueva York, donde, al igual que muchas otras jóvenes trata de hacer carrera como modelo. Pero en su primera sesión de fotos en la gran ciudad termina siendo brutalmente violada y torturada. Creyéndola muerta, Jessica es enterrada viva, pero contra todo pronóstico, se las arregla para escapar con vida de su tumba. Ahora exigirá su venganza…

Lo mejor: Jemma Dallender y alguna que otra dolorosa escena de venganza.

Lo peor: La parte del rape se alarga demasiado dejando poco tiempo al revenge. Las dos subtramas, religiosa y policiaca, no llevan a ninguna parte e interfieren en el ritmo.


Muck

Grawesome Crutal sólo mata a chicas despampanantes

Muck

Tras escapar de un antiguo cementerio, olvidado y enterrado bajo las marismas de Cape Cod, un grupo de amigos sale de la espesa oscuridad del pantano, ensangrentados y con la ropa hecha jirones, pero con suerte de estar vivos. Ya han perdido a dos de sus amigos en el pantano. Desesperados se refugian en un caserón de Cape Cod situado junto al pantano. Pero la amenaza del pantano les pisa los talones. Sin embargo algo peor, algo más salvaje, está al acecho y no proviene del pantano… sino de la casa.

Los viejos rockeros nunca mueren. Muck supone el regreso, una vez más, del gran Kane Hodder a la ocupación en la que se siente más a gusto: matar y destripar a jóvenes de buen ver. Al fin y al cabo son muy pocos los que pueden alardear de haberse enfundado la máscara de Jason Voorhees en cuatro ocasiones (7, 8, 9 y 10), y ponerse en la piel de Victor Crowley en las tres entregas de Hatchet. Grawesome Crutal (no sé si significa algo, pero el nombre suena brutal) es el nuevo asesino despiadado que hay que añadir a su prolífico museo de los horrores. Descrita como (atención… momento para las comparaciones imposibles) una mezcla de Evil Dead, Las Colinas tienen Ojos y La Jungla de Cristal, Muck se perfile como un slasher de vieja escuela que rehúye los efectos CGI y abraza a un impresionante plantel de scream queens entre las que se encuentra una tal Jaclyn Swedberg, Playmate del año en 2012 (reconozco que no conocía de nada a la muchacha antes del día de hoy… pero haceros un favor, teclead su nombre en Google y disfrutad de los resultados de la búsqueda. Y para los aquellas o aquellos que prefiráis a los chicos supongo que podéis hacer lo mismo con Lachlan Buchanan, protagonista de Muck). Echadle un vistazo a las primeras imágenes y al tráiler de Muck. Su estreno está previsto para una fecha indeterminada de 2014.

Hemorrhage

Demencia insulsa

Hemorrhage

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2/5

Hemorrhage

El cine más pequeño, ese que apenas cuenta con presupuesto, donde unos pocos técnicos se ocupan de hacer todo, y donde no se tienen los actores que se necesitan sino los actores que se han prestado a trabajar contigo… ese cine es complicado de reseñar. Y es difícil porque sus virtudes, de haber alguna, suelen quedar enterradas bajo gran cantidad de imperfecciones. Pero es en estos minúsculos filmes donde se forjan los futuros cineastas y donde, los que disfrutamos del cine, encontramos piedras preciosas sin pulir. Hemorrhage es una de estas películas. Desgraciadamente, éste que os escribe, no ha llegado a decidir si en esta producción hay un cineasta escondido o sus pocos aciertos son fruto de la casualidad… Como podéis imaginaros no es un título fácil ni de recomendar ni de comentar, pues su resultado es tan fallido como tedioso es su desarrollo… aunque también hay destellos aquí y allá.

Oliver (Alex D. Mackie ), ha pasado varios años encerrado en una institución siquiátrica tras sufrir, en su juventud, un brote extremadamente violento. Ahora la junta médica ha decidido que está preparado para comenzar una vida nueva fuera de los muros del centro. Pero Oliver no está curado. Su salto sin red en la vida real y su intento por conocer a una enfermera de su trabajo, Claire (Brittney Grabill), va a reabrir su fisura mental con funestas consecuencias. Fuera de control, terminará por secuestrar a su compañera y emprender un viaje sin un rumbo fijo… pues es imposible escapar cuando el peligro está en uno mismo.

Lo mejor: Sacar el proyecto adelante a pesar de sus evidentes carencias.

Lo peor: Su falta de ritmo. Oliver no sigue un proceso de degeneración, sino que pasa de sano a enfermo en un par de fotogramas.