Escape from tomorrow

A Disney le ha salido un grano en el culo

Escape from tomorrow

Disneyworld (o Disneyland) es sinónimo de magia, de alegría e ilusión para los más pequeños de la casa. Un universo de príncipes y princesas, de reinos encantados, unicornios, malvadas brujas y moralinas recalcitrantes. Durante poco menos de 100 años Disney ha logrado edificar una sólida imagen de marca que evoca la inocencia, la candidez, la bondad y la blancura. Y desde luego una película como Escape from tomorrow no entra, en modo alguno, dentro de sus planes. De hecho las malas lenguas auguran que si a alguien se le ocurriera descongelar antes de tiempo al tio Walt, a este seguramente le daría un síncope al conocer la existencia de Escape from tomorrow, hasta el punto de desear no haber abandonado nunca el modo “cubito de hielo”. De hecho es tan evidente que Escape from tomorrow es un grano en el culo de Disney que incluso durante la rueda de prensa posterior a la presentación de la película en el Festival de Sundance, surgieron las primeras voces que aseguraban la respuesta inmediata de la compañía en forma de querella ante los tribunales. De nuevo las malas lenguas apuntan que por allí corría un representante de Disney afirmando que “Escape from tomorrow no se dará a conocer en ningún lugar”.

¿Y cuál es el orígen de toda esta polémica? Pues varias son las razones… La primera de ellas que Escape from tomorrow fue íntegramente rodada en el interior de las instalaciones de Disneyworld y Disneyland sin consentimiento de la compañía. Por lo visto el equipo técnico y artístico entraron en el parque como simples turistas y rodaron la película en su interior. Visto el resultado en el primer trailer de Escape from tomorrow lo cierto es que la estrategia seguida por todo el equipo no deja de tener su mérito, y el plan de rodaje tenía que ser acojonante para lograr que ninguno de los operarios de Disney se diera cuenta de lo que estaba sucediendo a su alrededor.

100 Bloody Acres

100% pérdida de tiempo

100 Bloody Acres

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1/5

100 Bloody Acres

Quizá me exceda, pero creo que es la mejor forma de empezar esta reseña: 100 bloody acres es una estafa en toda regla. Gran parte de la causa de una afirmación tan abrupta e inamovible yo diría que proviene de la marrullera propaganda que se ha hecho de la película, absolutamente desmesurada y contenciosa. Por lo que espero que esto que estoy escribiendo ahora mismo se lea cuanto antes, ya que siento decir que con este 100 bloody acres nos han vendido gato por liebre y probablemente muchos se peguen un mazazo de la leche – por no nombrar improperios mucho más zafios –. 100 Bloody Acres no es lo que se esperaba, ni lo que se dice, ni lo que aparenta; es pura mierda señores.

Cuando a uno le dicen que la película que está a punto de ver es una de las mejores comedias-gore del año, la comparan con grandes y polémicos paradigmas en un intento de mostrar hacia dónde apuntan los tiros - véase Tucker and Dale Vs. Evil – y nos proporcionan una original e innovadora premisa; lo único que se puede esperar es un producto irreverente, entretenido y estúpido a más no poder – eso como mínimo, digo yo –. El problema de 100 bloody acres es que no es ni entretenida, ni mucho menos irreverente (lo poco que se mueve, lo hace de forma lánguida y convencional) aunque sí es estúpida, un hecho que todavía no sé si es malo o bueno. Siendo breve, yo diría que es un producto trivial, presuntuoso, previsible y capcioso.

Lo mejor: Damon Herriman como paleto (papel que borda y que ya interpretó en otra ocasión) y la banda sonora para paletos.

Lo peor: Aburrimiento asegurado, es una patata descompuesta y arrugada, así que cuidado a los estreñidos que la diarrea está asegurada.


The Secret Of Crickley Hall

Un caserón, niños fantasmas y un espectro con una vara

The Secret Of Crickley Hall

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3/5

The Secret Of Crickley Hall

Si hace unas reseñas, al hablar de Odd Thomas, mencionábamos a Dean R. Koontz, con el permiso de Stephen King, como uno de los primeros espadas de la narrativa de terror norteamericana, podríamos decir que James Herbert ha sido una suerte de homónimo británico y junto a Ramsey Cambell y Clive Barker, son los representantes más populares del horror llegado de esas tierras. La extensa literatura de Herbert, que ha tocado casi todos los palos del género fantástico, terminó este año con su fallecimiento; hasta ese momento nos ha regalado obras geniales como Ratas (totalmente recomendable), La casa de campo mágica, Santuario o 48. Los muros de Crickley House, ese es el título como se editó en España, es su penúltima novela y la última adaptación, hasta la fecha, de la obra de este autor. El libro, pese a ser entretenido, no es gran cosa y es un placer decir que nos encontramos ante una de las pocas veces donde la película supera a la obra en la que se basa.

La familia Caleigh está pasando por momentos terribles: su miembro más joven, Cam, desapareció hace un año mientras jugaba en un parque, desde entonces nada parece indicar que pueda seguir vivo; su madre, con la que mantenía un nexo invisible, no se resigna a creer que su pequeño no siga vivo y permanece obsesionada con recuperarlo. Gabe, el padre de familia, ha decidido que es momento de seguir adelante con la vida y ha aceptado un trabajo que supondrá mover a su esposa y a sus dos hija de Londres durante unos pocos meses. La familia llega a Crickley Hall, una casona en el campo que fue un hogar para niños huérfanos durante la segunda guerra mundial… Pronto descubrirán que la casa está encantada , que hay muchos enigmas por resolver y que, de algún modo, la solución de estos misterios puede también arrojar luz sobre la desaparición del pequeño Cam.

Lo mejor: Buenos actores y un guión y dirección muy bien medido y equilibrado.

Lo peor: Nada suena nuevo en Crickley Hall y a pesar de estar plagada de fantasmas apenas logra asustar.


The Last Days on Mars

Alien + Prometheus + Horizonte final

The Last Days on Mars

No se puede negar que el trailer de The Last Days on Mars suena ha visto mil veces. Claro que, tampoco se puede negar que impacta y crea cierto interés. Al menos, para los que como el que suscribe sois fans insaciables del terror espacial, esta propuesta debe estar, como mínimo, garabateada en la agenda. Se trata de una producción inglesa dirigida por el novato Ruairi Robinson y que tiene como mayor reclamo al equipo de maquillaje y efectos especiales de King Kong (2005), Prometheus (2012) o la serie Juego de tronos (2011-¿?).

Mientras la nave que los relevará de sus operaciones se acerca, un grupo de astronautas exploradores se topan con un descubrimiento: un grupo de muestras rocosas revelan evidencias microscópicas de vida. Unas horas antes de abandonar el planeta, dos de los astronautas regresan al cavernoso valle donde hallaron las muestras para reunir más hallazgos. Pero uno de ellos sufre un accidente… y su cuerpo es ocupado por la misteriosa y terrorífica forma de vida que acaban de descubrir.