Escape from tomorrow
A Disney le ha salido un grano en el culo

Disneyworld (o Disneyland) es sinónimo de magia, de alegría e ilusión para los más pequeños de la casa. Un universo de príncipes y princesas, de reinos encantados, unicornios, malvadas brujas y moralinas recalcitrantes. Durante poco menos de 100 años Disney ha logrado edificar una sólida imagen de marca que evoca la inocencia, la candidez, la bondad y la blancura. Y desde luego una película como Escape from tomorrow no entra, en modo alguno, dentro de sus planes. De hecho las malas lenguas auguran que si a alguien se le ocurriera descongelar antes de tiempo al tio Walt, a este seguramente le daría un síncope al conocer la existencia de Escape from tomorrow, hasta el punto de desear no haber abandonado nunca el modo “cubito de hielo”. De hecho es tan evidente que Escape from tomorrow es un grano en el culo de Disney que incluso durante la rueda de prensa posterior a la presentación de la película en el Festival de Sundance, surgieron las primeras voces que aseguraban la respuesta inmediata de la compañía en forma de querella ante los tribunales. De nuevo las malas lenguas apuntan que por allí corría un representante de Disney afirmando que “Escape from tomorrow no se dará a conocer en ningún lugar”.
¿Y cuál es el orígen de toda esta polémica? Pues varias son las razones… La primera de ellas que Escape from tomorrow fue íntegramente rodada en el interior de las instalaciones de Disneyworld y Disneyland sin consentimiento de la compañía. Por lo visto el equipo técnico y artístico entraron en el parque como simples turistas y rodaron la película en su interior. Visto el resultado en el primer trailer de Escape from tomorrow lo cierto es que la estrategia seguida por todo el equipo no deja de tener su mérito, y el plan de rodaje tenía que ser acojonante para lograr que ninguno de los operarios de Disney se diera cuenta de lo que estaba sucediendo a su alrededor.




