The Station

Monstruos glaciares invadirán Sitges

The Station

Janek es un técnico que trabaja en una estación de observación climática en los Alpes. Es un solitario que apenas tolera a lo científicos que comparten su misma misión. Y las cosas se complican todavía más con inminente visita de la ministra de Medio Ambiente, que provoca el estallido de las rivalidades entre los residentes de la estación. De pronto todos agradecen que su rutina se vea interrumpida por un extraño descubrimiento. Un líquido rojo se vierte desde un glaciar próximo a causa del deshielo. Esta “sangre glaciar” resulta ser una sustancia muy especial, con efectos insospechados sobre los animales de la zona. Sin apenas tener ni idea d cómo ha ocurrido todo, Janek se encuentra defendiendo la estación contra una horda creciente de monstruos: los biológicos que acechan fuera, y los humanos en su interior.

El director austríaco Marvin Kren, autor de Rammbock, regresa a Sitges con una monster movie titulada The Station que muchos críticos ya se han apresurado a emparentar de manera muy directa con La Cosa (The Thing, 1982), el clásico imperecedero de John Carpenter (y que a su vez era una relectura del clásico de Howard Hawks, “El enigma de otro mundo”, de 1951). The Station ya fue presentada hace unas semanas en el marco del Toronto International Film Festival, dentro de la sección Midnight Madness; y las primeras críticas tras su debut son, en general, positivas… pero en modo alguna entusiastas. La destacan como una película sencilla, efectiva, con capacidad para mantener la atención del espectador sin demasiadas dificultades, pero que en ningún caso acaba resultando memorable. Algunos incluso la acusan de pisar terreno excesivamente conocido (por lo visto algunas escenas parecen sacadas directamente de “La Cosa”) y por lo tanto de cierta falta de personalidad.

Red Band Trailer para Machete Kills

El asesino Tex-Mex regresa con fuerza

Red Band Trailer para Machete Kills

Tras ser contratado por el presidente de Estados Unidos, Machete se embarca en una peligrosa misión: acabar con el líder de un cartel y un traficante de armas multimillonario y excéntrico llamado Luther Voz, quien ha ideado un plan para llevar el caos y la destrucción a todo el planeta con una potente arma espacial.

El reto de Robert Rodríguez está muy claro: Machete Kills debe superar en acción, humor, violencia, arsenal de armas y chicas despampanantes a su predecesora. Yo soy de los que piensa que no lo tendrá especialmente difícil. Machete, en cierto modo, me decepcionó. El potencial de Danny Trejo interpretando al propio Machete, un papel para el que parecía haber nacido, era espectacular y terriblemente prometedor. Sin embargo tuve la sensación de que Rodríguez se quedaba a medio camino. Que tuvo miedo a pisar el acelerador. Una sensación que se confirmó cuando tuve la oportunidad de ver Hobo with a shotgun y Father’s Day, un par de sensacionales grindhouses que me ofrecieron todo aquello que Rodríguez me racaneó en Machete. De manera que de Machete Kills tan solo cabe esperar una cosa: que le dé un par de hostias bien dadas en la cara al primer Machete.

Ibáñez Serrador premio "Butaca de Honor"

Justo homenaje al gran maestro

Ibáñez Serrador premio "Butaca de Honor"

ATENCIÓN: todos los que estuvierais interesados en asistir al evento de entrega de la Butaca de Honor a Chicho Ibáñez Serrador, leed los comentarios del post porque hay novedades. Un saludo.

“Uno de los cineastas imprescindibles, por no decir uno de los pocos destacables, fue Narciso (también conocido como Chicho) Ibáñez Serrador. Este señor, que posteriormente se decantó por televisión rancia variada, estuvo detrás de la mítica serie Historias para no dormir (1964-1982), así como de dos de las películas más exitosas del cine patrio; La residencia (1969) y la que nos ocupa, ¿Quién puede matar a un niño?, adaptación de la novela El juego de los niños, escrita por Juan José Plans”. Estas son las palabras que utilizaba nuestro querido compañero John Trent como prólogo a su reseña de ¿Quién puede matar a un niño? Pero dejadme que me quede con el subtítulo que usó para esa misma reseña: “¿Quién puede hacer obras maestras del terror en España? Yo lo tengo muy claro - al igual que el amigo John – , si de mí dependiera el señalar una obra maestra indiscutible del género patrio os aseguro que me decantaría, con los ojos cerrados, por la majestuosa obra de Narciso Ibáñez Serrador. Recuerdo que John le otorgó a ¿Quién puede matar a un niño? una nota de 98/100 y nos llovieron las habituales críticas de ser demasiado benevolentes con el cine patrio. Personalmente suscribo esa misma nota con todas sus consecuencias.

Artistic Metropol y El Buque Maldito tienen el enorme placer de conceder el premio honorífico Butaca de honor al realizador Narciso Ibáñez Serrador y personalizar una de las butacas de la sala con su nombre. El homenaje, que contará con la asistencia del propio Ibáñez Serrador, tendrá lugar el próximo sábado 28 de septiembre a las 18:15h. en el cine Artistic Metropol (Madrid). Posteriormente a la entrega de la distinción se proyectará el film ¿Quién puede matar a un niño? (1976), V.O.S.C. El precio de la entrada es de 3,50€ y el aforo es limitado. Las entradas anticipadas ya están a la venta en los siguientes puntos: www.ticketea.com.

Primer tráiler para Grand Piano

No pares de tocarla Sam... que te juegas la vida

Primer tráiler para Grand Piano

Tom Selznick, el pianista con más talento de su generación, ha dejado de dar conciertos debido a su miedo escénico. Años después de una interpretación aciaga, reaparece ante el público en un esperado concierto en Chicago. Con el teatro abarrotado y ante el público expectante, Tom encuentra un mensaje escrito en la partitura: «Si fallas una sola nota, morirás». Tom debe descubrir, sin abandonar el escenario, cuáles son los motivos del francotirador anónimo para amenazarle y conseguir ayuda sin que nadie se dé cuenta…

El pasado año, en el estreno de Maniac en el Auditori de Sitges, tuve la oportunidad de sentarme prácticamente al lado de Elijah Wood. Nos separaba únicamente el pasillo central. Es un muchacho bajito, delgado, con cara de crío y con unos enormes y saltones ojos azules. Me encantó su labor en Maniac a pesar de que prácticamente lo único que tuvimos la oportunidad de verle fue su nuca. Y sin embargo verle vestido de frac (o lo que sea que lleve puesto… lo mío no es la etiqueta) y aporreando las teclas de un piano en la sesión inaugural del Festival de Sitges, sinceramente, no me atraía en exceso. ¿Y por qué? Pues ni puñetera idea. Ya sabéis… los puñeteros prejuicios, que volvían a campar a sus anchas. Pero soy un tipo muy veleta… y cuando se trata de valorar películas que ni siquiera se han estrenado, suelo cambiar de opinión como quien cambia de calzoncillos. De manera que leo la sinopsis y pienso… “Ey, pues no tiene que estar tan mal este Grand Piano”.