Mimesis: Night of the living dead

¿Te apuntas a vivir una película de terror desde dentro?

Mimesis: Night of the living dead

Un grupo de aficionados a las películas de terror que acuden a una convención anual del género, son invitados a una exclusiva fiesta nocturna. Tras perder el conocimiento, cada uno de ellos despierta en el bosque, junto a una casa de campo abandonada, y vestidos con ropa diferente a la que llevaban puesta en la fiesta. Pronto se darán cuenta de que son los peones en una especie de enfermiza recreación de la mítica película “La noche de los muertos vivientes”. Pero esta vez no es una película. Esta vez se trata de la vida real … y la gente está muriendo.

¿Os imagináis despertaros un día cualquiera de vuestras vidas para daros cuenta que sois los protagonistas, en primera persona, de una de las películas de terror más decisivas de la historia del cine? No nos engañemos… sería una auténtica putada - con perdón – ; porque una cosa es ser una fanático del cine de terror y otra muy distinta es disfrutar con la sola idea de una horda de zombis caníbales dispuestos a morderte el culo. Este es el simpático y curioso argumento de Mimesis: Night of the living dead, película de bajísimo presupuesto con fecha de producción de 2011, pero que fue distribuida en el mercado doméstico USA a principios del año en curso. Concebida como un homenaje al clásico entre los clásicos del subgénero zombi, su joven director, Douglas Schulze, señala la dificultad de intentar recrear determinados aspectos (personajes, diálogos, encuadres…) de La noche de los muertos vivientes sin que por ello la película perdiera o simplemente no fuera capaz de adquirir una personalidad propia. El propio Schulze reconoce que su proyecto implicaba colocarse en el punto de mira de los miles y miles de aficionados a la película de Romero, pero destaca que su acercamiento a La noche de los muertos vivientes se ha llevado a cabo desde la perspectiva de un aficionado más y por lo tanto ha intentado ser el máximo de respetuoso con el clásico, por antonomasia, del género zombi.

Home Sweet Home

¿Alguien visita tu casa cuando tú no estás?

Home Sweet Home

Ver ficha completa


DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

Home Sweet Home

Probablemente, David Morlet quisiera que dijeran de él que es alguien que coge un género o subgénero, lo subvierte y hace la película definitiva sobre el tema. Tras dos cortometrajes bastante apañados, Organik y Bitten, debutó en la dirección con Mutants en 2009, donde ponía a la vista su estrategia: cuando parecía que estábamos en el cénit del mundo zombi (qué ilusos, y cuatro años después sigue siendo el subgénero más prolífico), llegaba él con una arriesgada historia de amor entre un humano y un zombi, episodio mínimo y localizado pero con alcance para haber llevado al género un paso más allá en un momento en que lo necesitaba (y desde mi punto de vista, lo sigue necesitando. ¿Será “Guerra Mundial Z” la encargada de hacerlo?) El resultado no acabó de funcionar, y no porque la idea fuera mala: fallaba la tramoya, la arquitectura interior del asunto: los personajes y la relación entre ambos.

Cuatro años después, David Morlet vuelve a ponerse tras las cámaras. Y de nuevo coge un argumento y mundo reconocibles: la invasión del hogar por parte de un asesino. Sara y Frank vuelven a casa tras pasar la noche afuera y haber dejado su hijo al cuidado de su abuela. Se cambian de ropa, se duchan, se disponen a acostarse, como cualquier otra noche, ignorando que en su casa, oculto en las sombras, hay un peligroso asesino…

Lo mejor: El arranque.

Lo peor: Aunque apreciable, la mayoría del metraje roza lo convencional.


Willow Creek

Esta vez sí pienso seguir las huellas del Bigfoot

Willow Creek

Jim y su novia, Kelly, viajan hasta Willow Creek, California, para seguir los pasos de Patterson y Gimlin, dos célebres investigadores del Bigfoot que, en 1967, grabaron las imágenes más famosas del legendario monstruo. Kelly es escéptica, y toma parte en el viaje con el único objetivo de acompañar a su novio. Jim, un creyente, espera capturar imágenes del monstruo por su cuenta, por lo que su cámara está rodando constantemente. La pequeña ciudad de Willow Creek es una meca para la comunidad Bigfoot. Estatuas de Sasquatch custodian las empresas locales y las hamburguesas “Bigfoot” son la especialidad culinaria de la ciudad. La pareja entrevista a los lugareños sobre la realidad del Bigfoot, y estos cuentan desde historias sobre encuentros casuales con una criatura gentil, hasta cuentos de misteriosas evisceraciones. El día en el que Jim y Kelly planean ir de excursión al bosque en busca de la prueba definitiva, les dan una simple advertencia: “No es una broma. No debéis ir allí.” Pero a pesar del mensaje ominoso y de las propias reservas de Kelly, ambos se dirigen al bosque para acampar. Los eventos posteriores les harán desear haber pasado la noche en el Bigfoot Motel.

No os voy a mentir… ¿Una pareja acampando en el bosque? ¿Asediados por un Bigfoot? ¿Y todo ello mientras la cámara no deja de dar bandazos de un lado a otro poniendo a prueba nuestro sentido del equilibrio? En primera instancia probablemente mi respuesta sería (a riesgo de ser acusado de estar cargado de prejuicios… lo cual, probablemente, sea cierto), “No… gracias”. Sencillamente no me apetece tragarme una mezcla de La Bruja de Blair y The Lost Coast Tapes. Seguro que encuentro cosas más interesantes en las que ocupar mi tiempo libre. Pero… wow… ya se sabe que los prejuicios son siempre pésimos compañeros de viaje. Willow Creek escondía un as en la manga.

The Toxic Avenger

Filmin recupera el clásico de la Troma

The Toxic Avenger

El poster que acompaña a la noticia corresponde a Toxic Avenger II.

Melvin, el chico de la limpieza de un gimnasio de la pequeña localidad de Tromaville, cae en una cuba radioactiva cuando huye de una pandilla de jóvenes acosadores. Las radiaciones le convertirán en un monstruoso mutante con superpoderes, los cuales usará para liberar del mal a la ciudad…

Me dispongo a disfrutar nuevamente - tras 15/20 años transcurridos desde la última vez que la vi – de todo un clásico del cine trash como es El Vengador Tóxico (The Toxic Avenger, 1984) y me asaltan las habituales dudas: ¿Habrá envejecido mal la película? ¿Destruirá este nuevo visionado el pedestal en el que tengo colocado al Vengador Tóxico desde mis años mozos? ¿Seré capaz de volver a disfrutar de la película como antaño? ¿O quizás sea yo el que esté envejeciendo mal?

Tan solo hay una manera de resolver toda esta acumulación de dudas: volver a enfrentarme a la mugrienta fregona del gran Toxie. De manera que espero pacientemente a que todo el mundo en casa duerma, lleno mi vaso del Foster Hollywood hasta arriba de coca-cola (pedazo de “product-placement” por el que no voy a cobrar ni un puñetero euro) y escojo la “Versión Original” en Filmin convencido de que nunca antes he tenido la oportunidad de ver The Toxic Avenger en el idioma en que fue rodada la película. Tirando de refranero, “Nunca es tarde si la dicha es buena…”