Vanishing Waves
Ciencia-ficción de corte clásico... y con un toque sexy

Lukas es un neurocientífico introvertido que trabaja en un proyecto complejo con el fin de transmitir y compartir información de un cerebro a otro. Dada su experiencia y perfil psicológico es considerado el candidato idóneo para someterse al experimento definitivo, conectar su mente a la de una mujer en coma. En este nuevo espacio mental, el científico iniciará un apasionada relación con ella, distanciándose cada vez más del mundo real. Pero cuando Lukas empieza a inyectar a la paciente psicotrópicos para que recupere las sensaciones físicas, su paraíso imaginario empezará a desmoronarse. En busca del amor idílico el investigador fracasa, creando un abismo insalvable entre mente y cuerpo.
Desde que iniciara su periplo por festivales especializados de medio mundo a mediados del 2012, Vanishing Waves (inicialmente conocida como Aurora), no ha dejado de cosechar éxitos, alabanzas y premios por donde quiera que se haya proyectado. La segunda película de la guionista y directora lituana Kristina Buožytė se postula como un hipnótica, visualmente arrolladora y erótica muestra de ciencia-ficción, que nos transporta a la edad dorada del género de los 60-70, y que no pocos se han atrevido a señalar como la película más importante del año. Y lo cierto es que la lista de premios que atesora Vanishing Waves es interminable: desde la inicial mención especial en el Festival de Karlovy Vary, pasando el premio del jurado en el Festival de Cine Fantástico de Neuchatel, una retahíla de premios en el Austing Fantastic Fest y culminando con el Mèlies de Plata en el Festival de Cine Fantástico de Lund y el Mèlies de Oro logrado en la pasada edición del Festival de Sitges. Casi nada…