Mal de Mares
Navegando en la inmensa eternidad

Gota de agua desprendida del raudal turbulento de la vida
“Quiero volver al terror clásico”, me confesaba el autor cuando tuve el honor de recibir, nunca mejor dicho en este caso, una de las primeras galeradas de su nueva y deslumbrante novela.
Podía haberse limitado a convertir su anterior obra (Zoombi: el Apocalipsis zombi con denominación de origen) en una comercial trilogía o “novela río” tan de moda (ya le vale la bobada, señor R. R. Martin), pero no, el tipo tenía que complicarse la existencia madurando como escritor cuando otros llenan escaparates de “best sellers” por estas mismas fechas con la mitad de talento y nula imaginación.
“Vestido como en la tierra,
Ya mi voz con otro viento,
Nadie quiere darse cuenta
Que soy marinero y guerrero,
Que lo seré hasta que muera.”
Rafael Alberti
Mal De Mares es un cambio tan profundo como terrorífico de registro. La dantesca historia de un buque del Siglo de Oro, de mercancías y cañones por banda como cantaba Espronceda, impelido a enfrentarse a fenómenos naturales… y sobrenaturales que paulatinamente y de un modo sobrecogedoramente realista van minando la moral de tripulación y pasajeros hasta sus más trágicas e imprevisibles consecuencias. El trabajo de documentación realizado por Alberto Bermúdez es apabullante, con una maquetación impecable que recoge y explica mediante gráficos a escala y referencias cruzadas, toda la terminología marina así como las distintas partes del buque logrando que hasta el lector más hidrofóbico se sienta como un grumete de a bordo.

