Jug Face
Dadle de comer a la bestia...

Una joven embarazada que lleva en su vientre al hijo de su propio hermano, intentará escapar de una comunidad que le exige sacrificarse lanzándose a un pozo en el que habita una misteriosa criatura.
Este es el escueto - aunque suficiente – argumento oficial de Jug Face, escrita y dirigida por el debutante Chad Crawford Kinkle, que hasta el momento tan solo había escrito y dirigido el cortometraje Organ Grinder; y protagonizada, entre otros, por Sean Young, Lauren Ashley Carter, y el gran Larry Fessenden, actor, director (The Last Winter), guionista, productor, director de fotografía, editor, técnico de sonido, e incluso creo que tiene en su currículum una banda sonora original… Un hombre orquesta en toda regla.
Jug Face, que actualmente se encuentra cumpliendo el habitual periplo festivalero antes de ser distribuida para el gran público (en los USA se estrenará directamente en VOD), ha cosechado unas primeras críticas bastante favorables, destacando la sencillez, la eficacia y la originalidad de una propuesta que sabrá contentar tanto a los fans de un terror más clásico, en el que una cuidada atmósfera pasa por ser un elemento imprescindible; como a los amantes de la sangre y el horror más visceral, también presente en Jug Face, aunque en dosis mucho más ajustadas. Un dato que me ha llamado la atención y que no suele ser muy habitual en el subgénero de las comunidades-con-comportamientos-diabólicamente-extraños (del que hace muy poco pudimos ver otro ejemplo en Holy Ghost People), es que en Jug Face no hay ninguna injerencia del exterior. Es decir, toda la acción transcurre en el interior de la comunidad y afecta únicamente a los integrantes de la misma.




