Psychotica

La droga mata

Psychotica

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Dolidos por la inesperada muerte de uno de sus mejores amigos, un grupo de jóvenes heroinómanos se encierran en una granja abandonada con la intención de meterse la última dosis y, a continuación, alejarse definitivamente del mundo de las drogas. Pero el asunto se les escapa de las manos cuando descubren que la droga que han comprado es mucho más fuerte de lo que esperaban. Uno de ellos se volverá extremadamente violento y pondrá en peligro la vida del resto del grupo.

Drogas y cine de horror nunca han sido una combinación saludable. En realidad el resultado de mezclar drogas con cualquier otra cosa que se os ocurra dudo que pueda aportar algún beneficio a vuestra salud. Y si no que se lo pregunten al hiperactivo protagonista de la polémica A Serbian Film, o a los enganchadísimos y alucinados protagonistas de Someone’s knockin at the door. La conclusión sería algo parecido a esto: si logras asomar la cabeza en una película de terror… no consumas.

Una máxima de la que hacen caso omiso los jóvenes protagonistas de Psychotica (antes conocida como Nostrum), película canadiense de horror escrita y dirigida por el debutante Jonathan Wright, que pone de manifiesto los peligros de la heroína en el enclave de un terrorífico (y sangriento) experimento sociológico que pondrá a prueba su resistencia y sus ganas de seguir con vida.

Psychotica tiene muy a su favor un grupo de jovencitos atrapados en el interior de una casa aislada en mitad de la nada (hasta justo aquí, el tamaño del cliché es de los que asustan) a los que una muerte súbita puede incluso resultarles todo un alivio y una escapatoria. Una pandilla de drogadictos, con el cuerpo y el alma vapuleados, que venderían a sus abuelas por una dosis y que, sin previo aviso, y por obra y gracia de una conspiración de nivel gubernamental, se ven envueltos en una lucha por la supervivencia de la que difícilmente podrán escapar… de la misma manera que es difícilmente creíble que la dosis que consumen en la casa fuera a ser la última.

Dura, sangrienta, contundente en las secuencias de asesinatos, y con una carga argumental que logra escapar al típico slasher juvenil; Psychotica acaba resultando un estupendo debut por parte de Jonathan Wright además de uno de los slashers independientes más satisfactorios de los últimos años.

Lo mejor: Disfrutar de un slasher distinto...


El callejón

Curso acelerado sobre caspa pretenciosa

El callejón

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 1.5/5

El callejón

¿Dónde ha quedado la honradez? Recuerdo aquellos cineastas de décadas pasadas que hacían terror de serie Z y se divertían con ello. Aparte de, claro está, ganar dinero, querían que lo pasáramos bien con sus modestas producciones de bichos radioactivos, zombis purulentos, vampiros con rímel, monstruos verdosos y extraterrestres con antenas. Algún iluminado habría, siempre los hay, pero a pocos se les ocurría vender su obra como algo más que puro divertimento. Por eso funcionaban y siguen funcionando. Sin embargo, en la actualidad existen cineastas que, haciendo el mismo cine casposo que aquellos, intentan vendernos la moto. A saber, que si tenemos que saber cómo entrar en su puesta en escena, que si hay que pillar la aureola onírica que impregna el relato, que si hay que leer entrelineas, que si… ¿Tan difícil es reconocer que se trata de una película modesta que busca entretener?

Cuando estaba viendo El callejón, también conocida como Blind Alley, dicha pregunta me venía a la cabeza una y otra vez. Y es que, pese a las terribles críticas y comentarios que despertó en su paseo por Sitges 2011 y en otros tantos festivales, me informé sobre ella para no caer en prejuicios ni guiarme únicamente por valoraciones ajenas. Me encontré con varias entrevistas a su protagonista, la suculenta Ana de Armas, en las que era descarado el intento por colarnos que estábamos ante “algo más” que una típica película de terror. Es decir, todo eso de “pocos pueden conectar con el espíritu de la obra” y majaderías por el estilo. Supongo, pues la chica tiene pinta de entender de cine de terror menos que yo de algebra, que son palabras puestas en su boca por el director, Antonio Trashorras, para promocionar como sea el subproducto que tienen entre manos.
¿Qué sucede entonces? Pues que una vez vista, después de escuchar las chorradas de la Armas y el Trashorras, la poca empatía que uno pudiera sentir hacía un producto pequeño pero realizado con ganas y cierta inventiva, se las traga el retrete.

Lo mejor: La presencia física de Ana de Armas, que siempre podrá dedicarse al X si él Y no le va bien. Algún truco de maquillaje está bastante currado dentro de las limitaciones de producción.

Lo peor: Cierto aire pretencioso en una propuesta que no es más que un pasatiempo casposo. Las terribles interpretaciones, personajes que entran y salen sin sentido…


Pontypool

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Pontypool

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  • Título original: Pontypool
  • Nacionalidad: Canadá | Año: 2009
  • Director: Bruce McDonald
  • Guión: Tony Burguess
  • Intérpretes: Stephen McHattie, Lisa Houle
  • Argumento: Al experimentado locutor de radio Grant Mazzy le llega información, a través de su programa de radio, de que algo extraño está alterando el comportamiento de los pacíficos habitantes de Pontypool.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Pontypool

Con motivo de la celebración del Festival de Terror de Sabadell volvemos a publicar la reseña de Pontypool, la extraordinaria película que esta misma tarde inaugurará el Festival.

Palabras, palabras, palabras… teléfono, armario, tienda, salón, especie, sal, libro, pulsera… ¿alguna de estas palabras será la escogida?

A través de la palabra podemos expresar nuestro estado de ánimo. Nuestros sentimientos hacia otra persona. A través de la palabra podemos transmitir una buena noticia, prestar apoyo, dar ánimos, revelar una verdad… Pero a través de la palabra también podemos mentir, humillar, herir, provocar la ira y el odio de quiénes nos escuchan, incitar a la revolución, a las armas… matar. Nuestras palabras suelen ser un fiel reflejo de quiénes somos y de cómo somos. Por todo ello deberíamos ser responsables de nuestras propias palabras, pero… ¿lo somos realmente?

¿Qué ocurriría si en plena era de la información (de la sobreinformación), cuando nuestros oídos parecen condenados (y acostumbrados) a escuchar cualquier tipo de argumento, venga de dónde venga, y por más banal o simplemente estúpido que éste resulte; de pronto esas mismas palabras de las que os hablaba se revolvieran furiosamente en nuestra contra y fueran las causantes de nuestra aniquilación?

Un panorama parecido a este es el que dibuja el canadiense Bruce McDonald en su película de bajísimo presupuesto Pontypool, basada en la novela de Tony Burguess “Pontypool changes everything”.

Lo mejor: Sin duda su originalidad y la capacidad de crear tensión a través de la palabra.

Lo peor: Algún personaje que irrumpe en la trama de manera muy forzada.


Loss of Life

El asesino está a punto de alcanzarte... pero tú no dejes de grabar

Loss of Life

El 31 de octubre de 2001, en North Hollywood (California), un grupo de amigos decidió grabar en vídeo su noche de Halloween. Lo que acabararon documentando fue el sangriento ataque de un asesino que convertirió aquella en la peor noche de sus vidas. Esta película es un compendio del metraje encontrado aquella noche.

La moda - pasajera… o no – del found foutage ha recorrido, a estas alturas, una alucinante variedad de caminos: zombis, fantasmas, casas encantadas, tribus caníbales… incluso dinosaurios. Pero soy incapaz de recordar (seguro que sí… ya sabéis que la memoria no es mi fuerte) si alguien había tenido hasta ahora la genial idea de mezclar la estética y las normas de funcionamiento del metraje encontrado (grabar cámara en mano, como si de un documental se tratara, en aras a lograr una mayor sensación de realismo), con el clásico asesino en serie que esconde su rostro tras una máscara y utiliza un enorme hacha como tarjeta de presentación (vamos… un slasher de los de toda la vida). Seguro que ahora me soltáis una retahíla de títulos que ya han contemplado dicha mezcla, pero hasta que ese momento se produzca, dejadme atribuirle el mérito a los jovencísimos realizadores de esta producción ultraindependiente titulada Loss of Life.