The Frozen

Estos no regresan a casa por Navidad...

The Frozen

Tras un terrible accidente en moto de nieve, una joven pareja queda abandonada a su suerte en la espesura de un helado bosque a la espera de que alguien venga a rescatarlos. Las cosas no hacen más que empeorar cuando el chico desaparece en extrañas circunstancias, ​​dejándola a ella sola y obligada a luchar, no solo contra los elementos, sino también contra un misterioso hombre que la persigue a través del bosque.

En ocasiones da la impresión de que la mala suerte se ceba con algunos personajes. Emma, protagonista de The Frozen, parece ser víctima de una procefía maya que le vaticina todo tipo de infortunios: no solamente toma, junto a su novio, la desaconsejable decisión de pasar un romántico fin de semana en una inhóspita cabaña que no hay narices de localizarla en Google Earth; sino que además el mencionado novio desaparece (la excusa de salir a comprar tabaco no le valdría en esta ocasión), un misterioso tipo la persigue con intenciones nada claras y, por si todo esto fuera poco, una especie de niña fantasma se le aparece en mitad de la noche para confirmar, definitivamente, que la cosa anda jodida.

Para Elisa

¿Te atreves a jugar a las muñecas?

Para Elisa

Subir una escalera, entrar en el tercero B, avanzar por un pasillo acompañada de una dulce melodía infantil, tomar un té con pastas, y conocer a una inocente niña a la cual cuidar puede ser el principio de una tarde cualquiera para una joven estudiante universitaria. Una tarde cualquiera…

Pero si al atravesar el umbral de esta puerta, te adentras en la boca del mal, a la casa de Diamantina, en el salón de juegos de Elisa, y tú, la joven estudiando, te conviertes en el juguete de una desequilibrada, entonces ya no es una tarde cualquiera, es la última tarde…

El cineasta conquense Juan Ramón Fernández, curtido en el mundo del cortometraje (Misericordiam Tuam), se viste por primera vez de largo con el guión y dirección de su nueva obra, Para Elisa. El propio Juan Ramón define Para Elisa como “Un trhiller psicológico. Es un film de miedo, aunque no haya elementos espirituales ni nada por el estilo.”

Viaje alucinante al fondo de la mente

En ocasiones veo simios

Viaje alucinante al fondo de la mente

Ver ficha completa

  • Título original: Altered States
  • Nacionalidad: USA | Año: 1980
  • Director: Ken Russell
  • Guión: Paddy Chayefsky
  • Intérpretes: William Hurt, Blair Brown, Bob Balaban
  • Argumento: Eddie Jessup es un científico obsesionado con los misterios de la mente humana. Está convencido de que nos comportamos de forma distinta según nuestro estado de consciencia.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 3.5/5

Viaje alucinante al fondo de la mente

El doctor Eddie Jessup (William Hurt) vive obsesionado por la estructura de la mente humana, por descubrir qué se esconde bajo las capas de personalidad y ego que creamos. En sus pesquisas no duda en emplear todo tipo de drogas y técnicas para alcanzar estados alterados de conciencia. Conocer a la que será su esposa, Emily (Blair Brown), y formar una familia, logra paliar en parte sus inquietudes; pero pasados los años decide retomar sus investigaciones con una droga chamánica desconocida. Poco a poco irá viviendo experiencias regresivas más intensas hasta conectar con una naturaleza incontrolable y peligrosa.

A finales de los 70 la novela Altered States era todo un éxito de público y crítica. Su autor, Paddy Chayefsky (con tres oscars como guionista), se basó en las investigaciones psicológicas de la época para llevarla a cabo. Desde el principio tenía muy clara su adaptación a la gran pantalla. La dirección pasó por varias manos, desde Kubrick a Steven Spielberg, pero finalmente fue el británico Ken Russell, que gozaba de gran éxito tras dirigir el musical de los Who, Tommy, el que se hizo con las riendas del proyecto.

Lo mejor: La potencia de sus imágenes oníricas. Su efectos especiales pre-digitales.

Lo peor: La conclusión es un tanto inocente para lo que actualmente acostumbramos a ver.


Querido Lobo

Un nuevo relato de Lady Necrophague

Querido Lobo

Eternamente dedicado a Shadowolf.

I. NOCHE:

Frondosos y tupidos bosques, colmados de rebosante y aromática espesura. Serpenteantes y plácidos senderos que, indiscretos, acaban por desvanecerse entre la inmácula fronda de aquellos plácidos dominios. Solitarias y áridas llanuras que, perezosas, se entregan al regocijo de su confortable aturdimiento…

Idílicos parajes que, otrora, reluciesen, cristalinos y etéreos, amparados por la refulgente irradiación de los azafranados amaneceres. Mágicos lugares de ensueño que, involuntariamente, nos hacen rememorar cautivadoras historias plagadas por juguetones seres de luz que se refugian bajo toda aquella abundancia de infinita belleza. Cuentos de hadas que, allá por nuestra más tierna infancia, marcasen nuestras risueñas y apacibles existencias.

Mas no debe, jamás, abandonarse la convicción al simple reflejo de una hermosa apariencia…

Lenta e inevitablemente, la diáfana claridad acaba por desvanecerse, sigilosa y esquiva, cediendo su lugar al que a priori resulta un tenue y misterioso velo de volátiles sombras.