Buck Wild
Los paletos tarados vuelven a hacer de las suyas

Cuando Craig invita a sus amigos, Lance y Tom, y a su primo, un neoyorquino que esconde un secreto, a una cacería en un pequeño pueblo de Texas, no se dan cuenta de que ellos serán los que tratarán de sobrevivir . La amistad se pondrá a prueba, se rasgarán la ropa, y preguntas como: “¿Craig se casará con Carla?”, “¿es eso un sacerdote?”, y “¿cuántos zombies infectados por el Chupacabra con un virus de rápida propagación podrán matar con una espada samurai antes del amanecer?” serán contestadas.
Madre mia… cómo nos gusta en Almas la llegada de una nueva propuesta independiente (lo que antaño denominábamos serie Z) de espíritu gamberro, formas erráticas (aunque bien visto no creo que sea el caso de Buck Wild), y sencilla pasión por el entretenimiento. Os lo prometo. Llega a mi conocimiento la existencia de una película como Buck Wild y no puedo evitar esta estúpida sonrisa que se mantiene inalterable mientras escribo estas palabras. Adoro este tipo de propuestas echas con cuatro dólares mal contados y que suelo disfrutar (cuando puedo hacerlo… que no suele ser muy a menudo) con la ilusión de un niño y a poder ser rodeado de colegas que compartan mis desviados y supongo que nada recomendables gustos cinéfilos.



