Maniac

Un remake con un par de huevos

Maniac

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DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 4/5

Maniac

Siempre se ha dicho que el Maniac de William Lustig es una película que describe a la perfección un lugar y una determinada época. El Nueva York de 1980 era una urbe aquejada de graves problemas económicos y conmocionada ante los crímenes cometidos por el trístemente célebre asesino conocido como El Hijo de Sam.

Según cuenta el propio Lustig, oriundo de Nueva York, en una entrevista que concedió al diario del Festival de Sitges, a finales de los 70 la ciudad de los rascacielos era un lugar peligroso: “La Calle 42 estaba llena de sex shops y cines underground”. Existía un público deseoso de asistir a las sesiones de medianoche de dichas salas underground para experimentar sensaciones extremas y violentas que, de algún modo, supongo que servían para encauzar o exorcitar toda la rabia que subyacía en la ciudad.

Y bajo este panorama, William Lustig, que se inició profesionalmente en el mundo de la pornografía, quiso que su Maniac fuera “La película de horror definitiva. Así que pusimos nuestro esfuerzo en incluir la mayor cantidad de escenas impactantes posible. Nuestra única intención era agarrar al público por el cuello, sin importarnos lo violentas u ofensivas que pudieran ser esas escenas”. El resto, como suele decirse, es historia. El Maniac original está considerado por muchos como una de las películas de asesinos en serie más sucia y transguerosa de la historia del género.

Lo mejor: Que al verla no se eche de menos la dureza del original.

Lo peor: No deja de ser un remake... y por lo tanto cuenta una historia que ya conocemos.


Rec: Apocalipsis

Todo tiene un final

Rec: Apocalipsis

Efectivamente el teaser publicado en este post es un fake en toda regla. No es el teaser que se vio durante el Festival de Sitges. Lo dejamos publicado por si algún curioso quiere echarle un vistazo y, por supuesto, en cuanto más información de REC 4 iremos publicándola.

Empiezan a aparecer cosas de Rec: Apocalipsis, capítulo final de la franquicia más exitosa del terror español. Y llegan después de Rec: Génesis (2012), tercera entrega amada y odiada a partes iguales. Polémica por lo diferente de su planteamiento, pasando del terror en primera a persona al slapstick ochentero en formato convencional, sus cifras en taquilla no estuvieron a la altura de lo esperado. Así, refiriéndome a lo recaudado en España, pasamos de los 8,2 millones de euros de la primera y los 5,2 de la segunda, a los escasos 2,1 de la tercera. No es algo grave económicamente hablando, pues con las ventas al extranjero se empiezan a ver beneficios, pero sí evidencia un agotamiento por parte del público general que puede confirmar, a no ser que una sorpresa indique lo contrario, que hagan lo que hagan este cierre queda cerrado a un universo radicalmente fan.

The Lords of Salem

El rock satánico de Rob Zombie acaba en bostezo

The Lords of Salem

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  • Título original: The Lords of Salem
  • Nacionalidad: USA | Año: 2012
  • Director: Rob Zombie
  • Guión: Rob Zombie
  • Intérpretes: Sheri Moon Zombie, Bruce Dern, Dee Wallace
  • Argumento: Heidi trabaja en una radio local en Salem como DJ, cuando llega a su emisora una vieja caja de madera con el vinilo de un nuevo grupo conocido como The Lords.

DIVERSIÓN:
TERROR:
ORIGINALIDAD:
GORE:
  • 2.5/5

The Lords of Salem

Dee Wallace, una de las protagonistas de The Lords of Salem a la que todos recordaréis por ser la madre de Elliot en E.T (Spielberg, 1982), subió al escenario del Retiro en Sitges para recordarnos cómo Bob Dylan, en uno de los momentos más álgidos de su carrera musical, abandonó momentáneamente el folk más clásico para acariciar un sonido rock más eléctrico, ganándose una severa reprimenda por parte de la crítica y de un gran número de sus seguidores. En realidad la simpatiquísima Dee Wallace nos estaba avisando a todos de la que se nos venía encima. El de The Lords of Salem iba a ser un Rob Zombie distinto al que conocemos. Un nuevo Rob Zombie que poco o nada tiene que ver con sus anteriores obras. Un Rob Zombie que, en realidad, ha seguido un camino -siempre hablando desde un punto de vista cinematográfico – similar, pero a la inversa, del recorrido por Bob Dylan: del rock duro ejecutado con maestría en La Casa de los 1.000 Cadáveres y Los Renegados del Diablo, al folk melódico de The Lords of Salem. Ha transitado de La Matanza de Texas a La Semilla del Diablo.

Heidi, DJ de una emisora de radio local en Salem, recibe una caja de madera en cuyo interior hay un disco. Al escuchar los extraños sonidos que emergen de sus surcos, Heidi empieza a tener extrañar visiones del violento pasado de la ciudad. El grupo que figura en la portada del disco, The Lords, anuncia un único y gratuito concierto en Salem.

Lo mejor: La ambición de Rob Zombie y el poderío visual que conservan algunas secuencias de la película.

Lo peor: Que dicha ambición desemboque en una película fallida.


Bingo

Han cantado línea, seguimos para muerte

Bingo

En un futuro hipotético pero probable, Japón ha vuelto a instaurar la pena de muerte. Aunque esta vez de una forma curiosa: la forma de morir es determinada por una partida de bingo jugada por los familiares de las víctimas. El pobre Masaya es uno de los prisioneros que hoy será ejecutado, Mayumi, su chica, se sienta delante de los monitores operando el juego, sufriendo el doble que su amado.

Aquí en España ya destaparon Andrés Pajares y Fernando Esteso los peligros del bingo para la salud, tanto mentales como físicos, y de paso perseguían faldas en lo que sería la, probablemente, mejor comedia española de todos los tiempos: Los Bingueros.